Las granjas lecheras rumanas afrontan cierres por vender la leche por debajo de coste
Producir un litro de leche en Rumanía cuesta unos 2,20–2,30 leus, mientras que el precio en granja ha caído a 1,75–1,80 leus. El menor consumo, la subida de la energía y el retraso de las ayudas amenazan a explotaciones, empleos y procesadores.
El precio en granja cae por debajo del coste
El sector lácteo rumano soporta una presión financiera creciente, ya que la caída del consumo y el aumento de los costes obligan a los ganaderos a vender leche cruda con pérdidas. El diputado del PSD Florin Barbu y el empresario Florin Chirea han advertido de que más explotaciones podrían cerrar sin medidas urgentes de las autoridades, con consecuencias para el empleo y la industria alimentaria del país.
Barbu declaró el 19 de julio de 2026 que producir un litro de leche cuesta aproximadamente 2,30 leus, mientras que el precio de venta a la salida de la granja es de apenas 1,80 leus. La pérdida resultante ronda los 0,50 leus por litro, sin contar la presión financiera más amplia derivada de la menor demanda. A su juicio, la brecha ya no constituye un problema comercial aislado, porque unas pérdidas prolongadas podrían eliminar explotaciones y puestos de trabajo.
Chirea presentó un cálculo parecido. Según sus datos, los costes de producción han alcanzado los 2,20–2,30 leus por litro, mientras que el precio de venta ha bajado hasta unos 1,75 leus. El empresario señaló que la crisis actual comenzó en abril y la calificó como la más grave del sector en diez años.
La energía y el menor consumo reducen los márgenes
Chirea identificó el encarecimiento de la energía en sus distintas formas como la principal causa del aumento de los costes. Las granjas lecheras deben mantener gastos continuos en cuidado animal, ordeño, refrigeración y otras operaciones, por lo que quedan expuestas cuando suben los precios energéticos. Al mismo tiempo, tanto Chirea como Barbu afirmaron que el consumo de leche había disminuido en los últimos meses, reduciendo la capacidad del mercado para absorber la producción.
La presión sobre los márgenes deja escaso margen financiero para mantener la actividad. Chirea aseguró que numerosas granjas rumanas ya habían cerrado o se encontraban en proceso de cierre. Barbu subrayó que el perjuicio no se limita a los propietarios, pues empleados, familias y comunidades locales dependen de los ingresos generados por estas explotaciones ganaderas.
La industria procesadora también está expuesta
Las advertencias se extienden al tramo industrial de la cadena láctea. Chirea afirmó que un cierre generalizado de granjas podría llevar a la quiebra a los procesadores rumanos de leche. La contracción de la base nacional de suministro reduciría el volumen de materia prima local disponible para las plantas y añadiría presión sobre empresas cuya situación financiera está vinculada a la de sus proveedores.
Barbu comparó los aproximadamente 1,80 leus pagados en granja con un precio minorista cercano a 9 leus por litro. Reclamó una intervención en el mercado de la leche, al considerar que la gran diferencia entre el precio del productor y el del comercio coincide con la incapacidad de las explotaciones para cubrir sus costes. Capital no desglosa cuánto corresponde a procesamiento, envasado, logística, comercio minorista o impuestos.
Disputa política por las ayudas retrasadas
Barbu acusó al Gobierno de no responder y afirmó que los fondos destinados a apoyar a los agricultores seguían bloqueados. Según el diputado, las cantidades necesarias figuran en el Plan Estratégico Nacional de Rumanía, pero los actos normativos correspondientes llevan aproximadamente tres meses paralizados en el Gobierno. Solicitó apoyo inmediato para los sectores considerados estratégicos y alertó de riesgos para la seguridad alimentaria rumana si desaparecen las granjas nacionales.
Chirea también sostuvo que los productores ya no encuentran un respaldo efectivo de las autoridades. Para los participantes del mercado, la cuestión central es cuánto durará el periodo de pérdidas: cada litro vendido por debajo del coste reduce la liquidez de las granjas, mientras que los cierres amenazan a los procesadores dependientes de la leche rumana. Sin una recuperación del consumo, menores costes o acceso a las ayudas retrasadas, la presión sobre los productores persistirá.