Ghana busca nuevos ingresos alimentarios y de bebidas con la manzana de anacardo
Ghana desarrolla alimentos y bebidas con la manzana de anacardo, que normalmente se deja pudrir tras cosechar la nuez. Los investigadores ampliaron la conservación de la fruta fresca de 24 horas a unos 6 días, aunque la inversión, la recogida y la demanda siguen siendo obstáculos decisivos.
Ghana mira más allá de la nuez de anacardo
Investigadores, agricultores y organismos públicos de Ghana trabajan para comercializar la manzana de anacardo, la fruta carnosa unida a la nuez que durante años se ha dejado pudrir en las zonas productoras. Su aprovechamiento podría aportar ingresos adicionales a los productores y una nueva materia prima a la industria nacional de alimentos y bebidas.
Ghana produce alrededor de 250.000 toneladas de anacardo crudo al año, según CafeBiz. Los árboles generan un volumen de manzanas muy superior al de nueces cosechadas, pero la mayoría no entra en cadenas comerciales por la falta de compradores, plantas de transformación y sistemas adecuados de recogida.
Una parte del problema es logística. La manzana fresca puede estropearse en las 24 horas posteriores a la cosecha, lo que deja poco tiempo para trasladarla desde explotaciones dispersas hasta las plantas. Su elevado contenido de taninos también puede perjudicar el sabor y la aceptación del consumidor, por lo que se requieren tratamientos que reduzcan la astringencia y los posibles efectos antinutritivos.
La investigación amplía la gama de productos
El proyecto MA-CASH, dirigido por el Food Research Institute del Council for Scientific and Industrial Research de Ghana, ha evaluado la cantidad de fruta desechada en las zonas productoras y probado distintas opciones de transformación. Francisca Aba Ansah, responsable del proyecto y científica especializada en tecnología poscosecha, explicó que el trabajo comenzó midiendo las pérdidas y examinando posibles usos.
Mediante la investigación y la colaboración con comunidades agrícolas, el equipo ha desarrollado zumo de manzana de anacardo, mezclas de zumos, salchichas, pan y otros alimentos. También creó una tecnología que amplía el periodo de conservación previo al transporte desde unas 24 horas hasta cerca de 6 días. Al llegar a la planta, la fruta puede mantenerse refrigerada para su posterior uso.
Los agricultores también ensayan productos propios. Samuel Nortey Adumoah ha transformado la fruta en pito, una bebida tradicional de Ghana, además de vino y otras bebidas. Considera que existe potencial comercial, pero señala que hace falta más capital para establecer una producción a gran escala.
El crecimiento exige capital, logística y compradores
En la región de Bono, Cashew Watch Ghana lleva dos años organizando a los agricultores en grupos y enseñándoles a elaborar zumos y otros productos. La experiencia descrita por su coordinador nacional, Raphael Godlove Ahenu, apunta a un modelo comunitario en el que el primer procesamiento se realiza cerca de las explotaciones, reduciendo el riesgo de pérdidas durante el transporte.
El Gobierno de Ghana estudia este aprovechamiento dentro de sus planes para diversificar los ingresos agrícolas e impulsar la transformación nacional. Andrews Osei Okrah, director ejecutivo de la Tree Crops Development Authority, afirmó que la fruta empieza a considerarse un recurso capaz de respaldar la industrialización agrícola, el empleo y las rentas rurales, y no solo un subproducto.
La expansión comercial dependerá, sin embargo, de que varios eslabones avancen al mismo tiempo. Los agricultores necesitan compradores fiables y recogida rápida; las plantas, un suministro constante y equipos de conservación; y los fabricantes deben crear mercados para productos poco conocidos. Ghana tendrá que resolver conjuntamente las necesidades de capital, tecnología, logística y demanda antes de convertir la fruta desechada en una fuente estable de ingresos. El liderazgo de Vietnam en las exportaciones mundiales de anacardo sirve como referencia sectorial, pero la oportunidad inmediata de Ghana consiste en captar más valor de una fruta que ya produce y desperdicia en gran medida.