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El G7 acuerda liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel; el Brent vuelve a 102 dólares

El G7 acordó liberar hasta 100 millones de barriles de crudo y diésel de sus reservas estratégicas en una operación coordinada por la AIE a lo largo de cuatro meses, con la mayor parte del diésel concentrada en los primeros 20 días. El Brent cayó por debajo de 100 dólares y volvió a unos 102,70, frente a cerca de 73 antes del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. El bloque también se comprometió a no imponerse restricciones mutuas a la exportación de energía.

El G7 acuerda liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel; el Brent vuelve a 102 dólares

El G7 acuerda liberar 100 millones de barriles

El Grupo de los Siete acordó liberar hasta 100 millones de barriles de crudo y diésel de sus reservas de emergencia para contener el salto de los precios mundiales de la energía. Según feedberry.com, la operación está coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), arranca de inmediato y se reparte en cuatro meses, con una parte sustancial de los volúmenes de diésel programada para los primeros 20 días.

El presidente francés Emmanuel Macron declaró tras la reunión de líderes que el bloque había acordado liberar «hasta 100 millones de barriles» en cuatro meses. La fórmula fija un techo y no un mínimo: el volumen final dependerá de cómo ejecuten los gestores nacionales de reservas.

La decisión salió de una reunión extraordinaria de los líderes del G7. MeteoWeb informó de que la seguridad energética y la necesidad de una respuesta coordinada a los encarecimientos y a la volatilidad de los mercados estuvieron en el centro de la sesión, a la que asistió la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.

La discusión fue por el diésel, no por el crudo

El detonante inmediato fue la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de prohibir las exportaciones de diésel de su país. Una prohibición así bajaría los precios dentro de Estados Unidos antes de las elecciones legislativas de noviembre, pero los elevaría en los países importadores. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo que los agricultores, camioneros y empresas de su país «no deben soportar la carga» de precios más altos.

En una declaración conjunta, el G7 se comprometió a no aplicarse entre sí restricciones a la exportación de energía y productos energéticos. Trump afirmó después que la prohibición de exportar diésel «nunca estuvo realmente sobre la mesa», señal de que la amenaza funcionó como palanca de negociación y no como política decidida. Para refinerías y operadores de productos, ese compromiso pesa más que la propia liberación: al menos entre los miembros del G7 desaparece el riesgo de un bloqueo legal súbito de cargamentos de diésel.

El Brent sigue muy por encima de los niveles previos al conflicto

La reacción del mercado fue rápida. El Brent cotizó brevemente por debajo de 100 dólares por barril y volvió a unos 102 dólares el viernes por la noche, con una última cotización de 102,70 dólares, según feedberry.com. Antes del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán que describe el mismo informe, el Brent se negociaba en torno a 73 dólares: el referencial queda así alrededor de un 40 % por encima de los niveles previos al conflicto incluso tras anunciarse la liberación.

Lo que decide el resultado no es el volumen anunciado, sino la velocidad de entrega. Liberar 100 millones de barriles en cuatro meses solo funciona si una parte grande llega realmente al mercado en los primeros 20 días. Si las entregas se atascan, los precios se mantienen altos y las expectativas globales de inflación se consolidan.

El coste lo pagan los importadores netos

El diésel es el combustible más estratégico de la economía de bienes: casi toda la distribución de mercancías funciona con gasóleo y no con gasolina, de modo que cada encarecimiento pasa a los costes de transporte y después a los precios de los alimentos y los bienes de consumo. Para los importadores netos de crudo el golpe llega por tres vías a la vez: una factura de importación de combustible mayor y pagada en dólares, un gasto en subsidios energéticos más alto si se ajustan los precios internos, y presión inmediata sobre los costes operativos del transporte, la logística, la minería y la industria pesada.

feedberry.com pone a Indonesia como caso de referencia. La rupia cotiza a 17.900 por dólar y el índice IHSG de Yakarta a 6.037, lo que la publicación interpreta como un mercado que aún aguanta posiciones. Un crudo alto y sostenido refuerza además el argumento del mandato B50: el biodiésel a base de aceite de palma sustituye al gasóleo importado y apoya la demanda interna de CPO; el grupo de plantaciones AALI cotizaba a 8.250. En el plano fiscal, la factura energética inflada añade presión a un presupuesto ya en déficit y estrecha el margen para bajar tipos si el coste de la energía se traslada a los precios internos.

Análisis completo del mercado

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