Los fruticultores alemanes alertan del riesgo para la producción nacional
Los bajos precios, el aumento de los costes laborales y la competencia de las importaciones están expulsando del mercado a explotaciones frutícolas alemanas. La asociación sectorial afirma que desaparece aproximadamente una explotación cada dos días y que el país espera su menor cosecha de fresa al aire libre en más de 30 años.
Los productores reclaman medidas para la fruta nacional
El sector frutícola alemán ha advertido de que el deterioro de las condiciones económicas y regulatorias amenaza la supervivencia de las explotaciones nacionales. Según informó Fruchtportal, la asociación especializada Bundesfachgruppe Obstbau planteó en una carta abierta si Alemania todavía quiere conservar una industria frutícola propia.
La asociación señaló que los consumidores desean alimentos regionales de alta calidad, seguros y producidos de forma sostenible. Sin embargo, los bajos precios de mercado, las exigencias crecientes, el aumento de las cargas y la falta de seguridad para planificar están llevando a muchas explotaciones al límite. Sin condiciones más fiables, sostuvo, no será viable mantener a largo plazo un suministro regional de fruta de calidad.
El llamamiento se dirige a las autoridades, los minoristas y los consumidores. Los productores piden un compromiso claro con la fruticultura alemana que se traduzca en decisiones de compra y políticas concretas, no solo en campañas promocionales.
Las importaciones y los precios bajos reducen los márgenes
La asociación presentó varios ejemplos de la presión existente. Miles de toneladas de manzanas alemanas pueden destinarse a la elaboración de zumo en las mismas instalaciones donde, a pocos metros, se envasan manzanas del hemisferio sur para su venta minorista. Según el sector, cerezas dulces de alta calidad se quedan sin recoger en las fincas alemanas debido a la entrada de importaciones baratas.
Las ciruelas y los arándanos se comercializan por debajo de sus costes de producción, afirmó la asociación. Como consecuencia, cada vez más explotaciones se preguntan si todavía merece la pena recoger la cosecha. Alemania también espera este año su menor cosecha de fresa al aire libre en más de 30 años.
La situación afecta a distintos eslabones de la cadena de suministro. Los productores corren el riesgo de vender por debajo de costes o renunciar a la recolección, mientras los procesadores reciben fruta alemana que no encuentra una salida de mayor valor en el mercado fresco. Minoristas e importadores mantienen el acceso a proveedores extranjeros, pero la asociación advirtió de que sustituir producción nacional por fruta importada aumentará la dependencia alemana de fuentes externas.
Los salarios y la regulación agravan la presión
Las explotaciones alemanas producen bajo elevados estándares de calidad, medioambientales y sociales, indicó la asociación. Durante años han invertido en biodiversidad, protección del agua y del clima, además de métodos modernos que ahorran recursos. El sector también sostiene empleo, preserva paisajes agrícolas y aporta valor a las economías regionales mediante trayectos de transporte cortos.
Al mismo tiempo, los costes de producción, y especialmente los salarios, están subiendo con fuerza. La asociación considera que faltan disposiciones específicas para cultivos especiales intensivos en mano de obra. Los fruticultores deben gestionar no solo fenómenos meteorológicos extremos, sino también unas condiciones políticas y económicas que el sector juzga cada vez más desfavorables.
Las consecuencias ya son visibles. Según la Bundesfachgruppe Obstbau, en Alemania desaparece actualmente aproximadamente una explotación frutícola cada dos días. La asociación rechaza que se trate únicamente de una fase débil del mercado y describe la tendencia como una rápida retirada de la producción nacional de fruta.
La capacidad perdida será difícil de recuperar
Los productores reconocen que Alemania nunca podrá cultivar toda la fruta que consume. Su preocupación es que el producto nacional se sustituye cada vez más incluso cuando la producción local sigue siendo posible. La compra regional no puede limitarse a un reclamo comercial si los minoristas y los consumidores no están dispuestos a asumir el coste adicional ligado a los estándares alemanes.
La carta abierta pide a los minoristas que respalden la fruta alemana mediante sus compras y a los consumidores que hagan lo mismo en la caja. Las explotaciones están dispuestas a seguir invirtiendo y produciendo, pero no pueden competir indefinidamente contra costes crecientes, políticas desfavorables y precios que consideran ruinosos.
Para el sector, la cuestión central es conservar la capacidad productiva. Los huertos, la mano de obra cualificada, la infraestructura agrícola y las relaciones comerciales requieren tiempo para desarrollarse. La asociación advierte de que las explotaciones y los sistemas productivos que desaparezcan hoy no podrán reconstruirse automáticamente cuando cambie el mercado, lo que dejaría a Alemania con menos proveedores nacionales y una mayor dependencia de la fruta importada.