Francia exige detallar el país y el porcentaje de origen en las mezclas de miel
Desde el 14 de junio de 2026, las mezclas de miel comercializadas en Francia deben indicar todos los países de cosecha y su proporción en peso. La norma eleva las exigencias de trazabilidad y gestión de etiquetas para los envasadores, aunque permite agotar las existencias etiquetadas con anterioridad.
Los porcentajes de origen pasan a ser obligatorios
Las mezclas de miel comercializadas en Francia desde el 14 de junio de 2026 deben identificar todos los países donde se cosechó la miel y el porcentaje en peso correspondiente a cada origen. Los países deben figurar en orden descendente dentro del campo visual principal de la etiqueta. La obligación deriva de la Directiva (UE) 2024/1438, conocida como la «Directiva del desayuno», incorporada al derecho francés mediante el Decreto n.º 2026-312 del 24 de abril de 2026.
La autoridad francesa de protección del consumidor, la DGCCRF, señala que la norma se aplica a toda la miel comercializada en Francia. En las mezclas, sustituye fórmulas menos detalladas como «mezcla de mieles de la UE», «mezcla de mieles no procedentes de la UE» o «mezcla de mieles de la UE y de fuera de la UE». La miel procedente de un solo país también debe identificarlo, aunque Francia no determina una ubicación concreta para esa mención en los productos de origen único.
Las declaraciones dependen de la trazabilidad
Los porcentajes se calculan a partir de la documentación de trazabilidad del operador. Cada proporción declarada admite una tolerancia del 5%; la DGCCRF recalca que es una tolerancia relativa y no de cinco puntos porcentuales. Su guía utiliza el ejemplo de una mezcla de 1 kilogramo compuesta por 450 gramos de Francia, 350 gramos de Hungría y 200 gramos de Rumanía. La etiqueta debe indicar Francia 45%, Hungría 35% y Rumanía 20%, y la suma de las tres proporciones debe alcanzar el 100%.
La autoridad recomienda emplear porcentajes enteros para facilitar la lectura. Los envases de menos de 30 gramos pueden utilizar códigos de país de dos letras conforme a la norma ISO 3166-1 en lugar de los nombres completos. La obligación de origen también afecta a las porciones de miel servidas en desayunos de hotel, aunque en determinados suministros a empresas de restauración la información puede incluirse en albaranes o documentos comerciales adjuntos.
- Toda mezcla vendida en Francia debe enumerar cada país de cosecha.
- Los orígenes se ordenan por peso y sus porcentajes deben sumar el 100%.
- Cada proporción se respalda con documentos de trazabilidad y tiene una tolerancia relativa del 5%.
Efectos sobre el envasado y el abastecimiento
Para los envasadores, la norma vincula más estrechamente cada etiqueta minorista con la composición del lote correspondiente. Un cambio de país proveedor o de las proporciones puede exigir nuevos datos en el envase, una separación más estricta de los lotes e información más precisa de los proveedores. Las operaciones entre empresas con miel en bidones siguen sujetas a las normas generales de la UE sobre información alimentaria, que obligan al vendedor a entregar al comprador los datos suficientes para cumplir sus propias responsabilidades.
El régimen transitorio no obliga a retirar productos comercializados o etiquetados antes del 14 de junio de 2026. Francia permite vender esas existencias hasta agotarlas. Sin embargo, los productos que entren en el mercado después de esa fecha deben cumplir las nuevas reglas. La DGCCRF anunció una investigación para 2027 con el fin de evaluar la aplicación y publicar sus resultados. Los incumplimientos siguen sancionándose como infracciones de quinta clase, mientras que el engaño deliberado sobre la naturaleza o el origen puede dar lugar a actuaciones por prácticas comerciales engañosas.
Le Monde destacó la presencia en los supermercados franceses de miel procedente de Bulgaria, Rumanía, Ucrania, Argentina, México y España, una muestra del carácter internacional del abastecimiento de muchas mezclas. Las nuevas etiquetas no restringen esos orígenes, no fijan cuotas de importación ni exigen un contenido mínimo francés. Su función es hacer visible la composición, facilitar la comparación entre mezclas y mostrar con mayor claridad los cambios de origen entre lotes.