Francia compra un 24 % más de banano mientras las Antillas pierden cuota
Las compras de banano de los hogares franceses aumentaron un 24 % en diez años y el consumo medio anual alcanzó 775.000 toneladas en 2023-2025. Los productores de las Antillas francesas solo controlan el 21 % del mercado metropolitano y sus ingresos más las ayudas no cubren completamente los costes.
El consumo alcanza la media europea
El banano se ha convertido en la fruta más comprada en Francia por volumen, por delante de la manzana. Según FreshPlaza, las compras de los hogares crecieron un 24 % en diez años. El consumo anual medio alcanzó 775.000 toneladas durante 2023-2025. Entre 2016 y 2025, el consumo por habitante aumentó alrededor de 4 kg hasta situarse en 12,9 kg anuales, igualando la media europea.
Los datos de Worldpanel presentados por la asociación interprofesional francesa AIB muestran que el volumen comprado por los hogares creció un 10 % en los últimos cinco años. Los niveles fueron especialmente elevados en 2025 y 2026, según la información disponible hasta finales de agosto de 2026. La penetración superó el 90 %: el 92 % de los hogares franceses compró banano al menos una vez en 2025. El producto representa ya el 20 % del volumen de fruta vendido en Francia y mantuvo un precio medio relativamente asequible de 1,90 € por kg en 2026.
El consumo semanal aumentó en todos los grupos de edad estudiados por la AIB. La proporción de la población que come banano al menos una vez por semana pasó del 20,2 % en 2016 al 30,4 % en 2026. Entre las personas de 21-25 años, la tasa aumentó más del doble, del 13,3 % al 28,3 %. El mayor incremento de una cohorte seguida durante la década fue de 16,7 puntos porcentuales entre quienes pasaron del grupo de 51-55 años en 2016 al de 61-65 años en 2026.
Las Antillas ceden terreno ante la oferta más barata
La mayor demanda no ha reforzado la posición de los productores de Guadalupe y Martinica. Franceinfo señala que el banano de las Antillas representa el 21 % del mercado de la Francia metropolitana, frente al 39 % del producto sudamericano y el 40 % del africano. Los competidores pueden vender hasta dos veces más barato debido a las diferencias en costes laborales y exigencias medioambientales.
Guadalupe ha perdido la mitad de sus productores en 20 años por el alza de los costes, la sequía y las enfermedades recurrentes. Una explotación de 6 hectáreas presentada por Franceinfo produce 400.000 bananos al año, pero muestra la presión sobre los márgenes: cada unidad cuesta 0,27 € de producir, mientras el comprador paga 0,14 € y las ayudas públicas aportan 0,09 €. Queda así un déficit de 0,04 € frente al coste de producción.
Las subvenciones europeas están congeladas desde 2007, aunque France Télévisions informó de que podrían aumentar al año siguiente. Philippe Aliane, director general del grupo Les Producteurs de Guadeloupe, indicó que un kilogramo de banano se vende en Francia por unos 2 €, pero tendría que costar cerca de 3 € si la producción antillana no recibiera ayudas. Cada sábado salen 1.500 toneladas de Pointe-à-Pitre para un viaje de nueve días hasta la Francia metropolitana, seguido de cuatro días de maduración a 16°C.
El clima, las enfermedades y la logística elevan la incertidumbre
La AIB también advirtió que la alternancia de sequías prolongadas y lluvias intensas vinculada a El Niño puede alterar los ciclos productivos y favorecer las enfermedades fúngicas. Los riesgos se extienden desde América Latina hacia Asia y potencialmente África. La marchitez por Fusarium de raza tropical 4 ya está presente en algunas zonas productoras, lo que impulsa la investigación sobre prácticas agronómicas, gestión del agua y alternativas a la variedad Cavendish, dominante en el comercio internacional de banano de postre.
El transporte añade otro riesgo. La sequía puede reducir la capacidad del canal de Panamá, mientras las tensiones en el mar Rojo afectan las rutas y la disponibilidad de buques y contenedores. Los fertilizantes siguen siendo sensiblemente más caros que en 2015-2020 pese al descenso desde los máximos de 2022, y los costes del cartón y la energía también permanecen elevados. El aumento del consumo francés ofrece un gran mercado a las Antillas, pero no las protege de la oferta más barata, la brecha de costes y unas condiciones productivas cada vez menos previsibles.