Filipinas exporta cacao en grano, pero depende de productos procesados importados
La producción filipina de cacao alcanzó un récord de 11.870 toneladas, mientras el comercio de grano dejó un superávit de 44,16 millones de dólares en 2025. La falta de infraestructura poscosecha y capacidad industrial mantiene al país como importador neto de cacao en polvo, chocolate y otros productos procesados.
La cosecha récord impulsa la exportación de grano
Filipinas ha consolidado su posición como exportador neto de cacao en grano, pero su industria nacional todavía retiene solo una parte del valor potencial de la cosecha. BusinessMirror informó, citando a Cy P. Reyes, investigador asistente del Centro de Alimentación y Agronegocios de la University of Asia and the Pacific, que la producción local mantuvo en general una trayectoria ascendente durante los últimos cinco años y alcanzó el año pasado un récord de 11.870 toneladas.
El aumento de la oferta favoreció una balanza positiva en materia prima. En 2025, las exportaciones filipinas de cacao en grano generaron 46,3 millones de dólares, frente a importaciones por 2,14 millones de dólares. El resultado fue un superávit comercial de 44,16 millones de dólares. Reyes señaló que el crecimiento exportador coincidió con una mayor producción, que pudo ampliar la disponibilidad de grano para compradores extranjeros.
Sin embargo, las cifras del grano solo muestran una cara de la industria. Aunque exporta más materia prima de la que importa, Filipinas sigue siendo un importante importador neto de productos procesados, incluidos el cacao en polvo y el chocolate. El contraste revela una brecha entre la producción agrícola y la capacidad nacional para transformar el grano en ingredientes y bienes de consumo de mayor valor.
Las limitaciones poscosecha afectan a la calidad
Los problemas comienzan antes de la molienda industrial. Reyes identificó el acceso limitado a secadores e instalaciones de fermentación como una dificultad persistente para los cacaocultores. Una evaluación de la cadena de valor en Davao del Norte concluyó que la infraestructura insuficiente impedía a algunos productores obtener grano fermentado de alta calidad. Parte de los agricultores seguía vendiendo grano húmedo o secado sin un tratamiento poscosecha adecuado.
La fermentación y el secado determinan la calidad y los posibles usos industriales del cacao. La debilidad en esta fase reduce la cantidad de materia prima uniforme disponible para fabricar productos de mayor valor. BusinessMirror también mencionó los conocimientos y las capacidades técnicas limitadas de los agricultores entre los factores que afectan a la productividad y la eficiencia de las explotaciones.
El sector afronta además problemas comunes al resto de la agricultura filipina. Los altos costes de los insumos presionan a los productores, mientras los fenómenos climáticos, las plagas y las enfermedades restringen la oferta. Estos factores influyen tanto en el volumen disponible como en la regularidad del suministro que necesitan las empresas para invertir en procesamiento nacional.
Más productos podrían fabricarse localmente
El cacao permite elaborar mucho más que grano sin procesar: tablea, cacao en polvo, nibs, manteca de cacao, pasta o licor de cacao y productos de chocolate. Desarrollar capacidad en estas categorías ofrecería a agricultores y procesadores más opciones para atender la demanda local y acceder a mercados internacionales de mayor valor.
El cacao filipino también gana visibilidad en el exterior. Reyes señaló su reciente entrada en el mercado de Nueva Zelanda como muestra de un perfil internacional en expansión. Mejorar la calidad y construir una identidad diferenciada para el cacao filipino podría reforzar esa tendencia, especialmente en mercados que valoran el origen, la fermentación y la diferenciación del producto.
El reto central no consiste únicamente en cultivar más cacao. La cosecha récord de 11.870 toneladas y el superávit de 44,16 millones de dólares demuestran que Filipinas puede generar oferta exportable. Para retener más valor también necesita instalaciones poscosecha, mejores capacidades técnicas y fábricas capaces de producir el polvo, la manteca, el licor y el chocolate que ahora importa. Los precios en finca al alza y el mayor reconocimiento internacional crean una oportunidad, pero procesadores e inversores necesitarán un flujo fiable de grano de calidad.