El feta griego se acerca a los 16 euros por kilo: la viruela ovina recorta 45.500 toneladas de leche
Las entregas de leche de oveja en Grecia cayeron un 7,4 % hasta 545.489 toneladas entre enero y julio de 2026, tras la pérdida estimada de 500.000 a 600.000 animales por la viruela ovina y caprina. El precio minorista del feta, hoy de 12 a 13 euros por kilo, podría llegar a 15-16 euros, mientras las exportaciones siguen creciendo y las existencias de las industrias lácteas podrían no llegar a fin de año.
El feta griego se encamina a una nueva ronda de subidas de precio: la contracción del rebaño de ovino y caprino coincide con una demanda exportadora firme. Así lo informa Ta Nea, que recoge las declaraciones del presidente de la Organización Nacional Interprofesional del Feta (EDOF), Michalis Sarantis, en el congreso de la Asociación Panhelénica de Exportadores. El precio minorista, hoy entre 12 y 13 euros por kilo, podría alcanzar los 15-16 euros, señaló Sarantis, que atribuye casi todo el encarecimiento al coste de la leche cruda y no al energético. «Las subidas ya se han producido y habrá más», afirmó.
Las entregas de leche de oveja caen un 7,4 %
Los datos oficiales de enero a julio de 2026 citados por Ta Nea sitúan las entregas de leche de oveja en 545.489 toneladas, frente a 589.115 toneladas en el mismo periodo de 2025: una pérdida de 43.626 toneladas, o un 7,4 %. Las entregas de leche de cabra bajaron un 1,4 %, hasta 130.148 toneladas desde 132.062 toneladas, es decir, 1.914 toneladas menos. En conjunto, la industria láctea griega recibió unas 45.500 toneladas menos de leche de oveja y cabra que un año antes.
Los precios en origen se movieron en sentido contrario:
- La leche de oveja promedió 1,5703 euros por kilo en julio de 2026, frente a 1,3874 euros en julio de 2025, un alza del 13,2 %.
- La leche de cabra promedió 0,9708 euros por kilo, desde 0,8775 euros un año antes, un alza del 10,6 %.
- El ganadero cobra actualmente entre 1,50 y 1,60 euros por kilo de leche de oveja, un nivel que Sarantis espera que suba a 1,80-1,90 euros.
Sarantis calcula que el déficit total de leche de oveja disponible puede alcanzar unas 80.000 toneladas, con la fotografía definitiva prevista para enero. Según sus cuentas, eso equivale a un faltante de unas 20.000 toneladas de feta. Las existencias de las industrias lácteas están «muy, muy bajas» y podrían no llegar a fin de año, advirtió.
Entre 500.000 y 600.000 animales perdidos
El origen del problema es la pérdida de cabaña por enfermedades animales, principalmente la viruela ovina y caprina. Sarantis cifró las bajas en unos 500.000 a 600.000 animales que deben reponerse antes de que los rebaños recuperen su capacidad productiva, y señaló que el número de ovejas en Grecia ya está por debajo de los 8 millones. También cuestionó la fiabilidad de los registros oficiales de cabaña, que durante años mostraron cifras que considera alejadas de la realidad, llegando a 17 millones de ovinos y caprinos.
La reposición puede hacerse reteniendo más corderas, algo que los ganaderos ya están haciendo, o importando animales, una vía que exige cautela porque el feta con denominación de origen protegida (DOP) está sujeto a un pliego que regula el origen de la leche y las razas. Sarantis estima que harán falta al menos dos años para volver a los niveles previos al brote, y advirtió de que el calendario se retrasa mientras la enfermedad circule: cada semana se siguen registrando dos, tres o incluso cinco casos de viruela en distintas zonas del país, y cada nuevo caso retrasa unos seis meses la reconstrucción de los rebaños.
La demanda exterior supera a la oferta
La demanda no es el cuello de botella. «Los clientes extranjeros piden queso sin preguntar el precio», dijo Sarantis. Según el presidente de la Asociación de Industrias Lácteas Griegas (SEVGAP), Christos Apostolopoulos, las exportaciones de feta han crecido un 26 % en los últimos cuatro años y en 2026 siguen aumentando a un ritmo superior al 6,5 %; ilamia.gr informa de un crecimiento exportador del 7 % este año. El riesgo, señaló Apostolopoulos, es que no haya producto suficiente para atender la demanda ya creada en los mercados internacionales. «Perderemos mercados ganados con sangre», advirtió.
Los precios más altos también ponen a prueba la posición del producto en los mercados europeos, donde el encarecimiento del coste de la vida ha vuelto al consumidor más sensible al precio. En Grecia, parte de la demanda ya se ha desplazado hacia quesos blancos más baratos. Sarantis afirmó que las queserías griegas están en buena posición en toda la cadena tras años de inversión y que, frente a la subida de la leche, el coste energético ha pasado a ser insignificante: «Para el feta, la producción tiene un riesgo. La materia prima». Su objetivo declarado no es solo elevar las exportaciones de feta de 110.000 a 150.000 toneladas, sino generar más valor añadido en toda la cadena; como presidente de la EDOF reclamará más de 3 millones de euros anuales para la promoción del feta, financiados con las aportaciones de los propios sectores del feta y de la carne al ELGO.
Las imitaciones de yogur, ante los tribunales
Las exportaciones griegas de yogur han crecido un 110 % en tres años y un 38 % en el último año, acercándose al feta en facturación, pero solo el 6 % de los productos que se venden en el mundo como «yogur griego» se elabora realmente en Grecia. Apostolopoulos calificó el 94 % restante de imitaciones que engañan al consumidor y perjudican al producto nacional. Como los pleitos individuales no bastan, SEVGAP trabaja con un especialista en derecho europeo en París y pide una intervención institucional directa de la Comisión Europea y de las autoridades europeas.