La falta de materias primas amenaza los objetivos de bioetanol de Indonesia
Indonesia ha fijado objetivos de autosuficiencia azucarera y producción de bioetanol de caña, pero todavía carece de una base suficiente de materias primas. El bajo rendimiento industrial, las limitaciones de tierra, el riesgo financiero y las importaciones complican la adopción de E5 a E20.
La política de bioetanol depende de la autosuficiencia azucarera
El plan de Indonesia para ampliar el uso de bioetanol afronta un problema básico de suministro: la industria nacional de la caña todavía no produce suficiente materia prima competitiva. Según Katadata, el Reglamento Presidencial n.º 40 de 2023 vincula la autosuficiencia nacional de azúcar con el suministro de bioetanol como combustible renovable e integra seguridad alimentaria, ingresos agrícolas, abastecimiento industrial y política energética.
La hoja de ruta para 2030 exige una productividad de 93 toneladas de caña por hectárea, una superficie total de 700.000 hectáreas y una recuperación fabril de azúcar del 11,2 %. También establece una producción mínima de 1,2 millones de kilolitros de bioetanol de caña. La autosuficiencia de azúcar para consumo debe alcanzarse en 2028, mientras que la cobertura de la demanda industrial y el aumento del bioetanol tienen como fecha límite 2030.
Estos objetivos sustentan las mezclas de combustible E5 a E20, destinadas a reducir la dependencia indonesia de la gasolina importada. Sin embargo, Katadata identifica tres condiciones relacionadas: materias primas fiables, financiación accesible y certeza regulatoria. Sin ellas, el mandato de mezcla podría avanzar más rápido que la capacidad nacional de producción.
Sube la productividad, pero cae la recuperación de azúcar
Los datos de la Dirección General de Plantaciones citados por Katadata muestran que la productividad de la caña alcanzó 69,35 toneladas por hectárea en 2025, frente a 63,78 toneladas en 2024. La recuperación de azúcar siguió la dirección contraria y bajó del 7,42 % al 6,83 %. Ambos indicadores permanecen lejos de las metas de 2030, lo que demuestra que ampliar la superficie no bastará para obtener los volúmenes necesarios de azúcar y etanol.
Los obstáculos abarcan el campo y las fábricas. Parte de la caña se corta antes de su madurez óptima, escasea el material de siembra mejorado, las anomalías climáticas afectan a los cultivos y la infraestructura industrial envejecida reduce la eficiencia. Katadata sostiene que la mecanización y una medición más transparente de la recuperación, incluida la tecnología de muestreo de testigos, podrían reducir disputas entre agricultores e ingenios y mejorar la disciplina operativa.
La meta de 700.000 hectáreas no implica abrir esa misma cantidad de nuevas plantaciones. Según Katadata, Indonesia necesita añadir cerca de 200.000 hectáreas para alcanzar el total. Los planes de expansión del Ministerio de Agricultura aún no cuentan con apoyo concreto para obtener terrenos por parte del Ministerio de Asuntos Agrarios y Ordenación Territorial/Agencia Nacional de Tierras. La aptitud del suelo, la ordenación territorial, las salvaguardias ambientales y la infraestructura determinarán el coste de los nuevos proyectos.
Las importaciones y los cultivos alternativos siguen siendo necesarios
Indonesia seguirá dependiendo considerablemente del azúcar crudo importado durante la transición. Las Perspectivas de Productos Básicos de las Plantaciones de Caña de 2025 proyectan importaciones de alrededor de 5 millones de toneladas anuales entre 2025 y 2028 porque la producción nacional no cubre el consumo. Pese a ello, el Gobierno busca eliminar las importaciones en 2030, cuando los ingenios nacionales deberán abastecer a las 11 refinerías de azúcar existentes.
La política plantea un problema de costes porque se prevé que el azúcar crudo nacional sea mucho más caro que el importado. Katadata señala que harán falta incentivos para mantener la competitividad de los productores locales, además de cambios técnicos en la regulación y encargos formales para que los ingenios produzcan azúcar crudo. Los frecuentes cambios normativos ya han elevado la incertidumbre para posibles inversores en plantaciones e instalaciones de procesamiento integradas.
La caña tampoco bastaría por sí sola para suministrar los 1,2 millones de kilolitros de etanol necesarios para un programa E10. A partir de las previsiones de producción de melaza para 2030, Katadata indica que Indonesia necesitará otras materias primas, como yuca, maíz y fuentes adicionales de biomasa. Una economía de la caña que produzca azúcar, melaza y etanol puede mejorar la rentabilidad industrial, pero no elimina la necesidad de diversificación.
La ejecución depende ahora de la coordinación entre ministerios, empresas estatales, inversores privados, gobiernos locales y agricultores. El marco vigente incluye el Reglamento n.º 4 de 2025 del Ministerio de Energía y Recursos Minerales y el Reglamento Industrial n.º 47 de 2024, que prioriza las materias primas nacionales para la industria azucarera. Katadata propone una institución coordinadora específica inspirada en el organismo gestor del fondo de plantaciones para armonizar política, financiación y disponibilidad de tierras. La prueba decisiva será si Indonesia puede ampliar y modernizar su industria azucarera a tiempo sin crear una base nacional de costes poco competitiva.