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La falta de combustible y los fallos de distribución agravan la crisis del arroz en Cuba

Funcionarios cubanos afirman que la escasez de combustible y las rupturas de la cadena de suministro impiden que el arroz nacional e importado llegue a los consumidores. El Gobierno no precisó sus cifras de producción, mientras los datos disponibles reflejan un fuerte déficit y precios informales al alza.

La falta de combustible y los fallos de distribución agravan la crisis del arroz en Cuba

Las autoridades señalan una cadena de suministro rota

La escasez de arroz en Cuba es cada vez más una crisis de distribución, además de un problema productivo. Rosa María Rizo Constantén, vicepresidenta del grupo mayorista de alimentos del Ministerio de Comercio Interior, declaró en el programa de la televisión estatal Cuadrando la Caja que el país había alcanzado cifras “significativas” de producción nacional. No ofreció un volumen concreto y admitió que la población no percibe ese resultado debido a la difícil situación de Cuba y a los fallos en las cadenas de suministro.

El asesor ministerial Arturo Vázquez Hernández afirmó que los recortes de combustible habían afectado prácticamente todas las cadenas de suministro del país. También mencionó irregularidades, indisciplina, chapucería y malas prácticas tanto en el sector estatal como en el privado. Los funcionarios presentaron como posibles respuestas los mercados mayoristas de abastecimiento, las compras públicas financiadas por el presupuesto estatal, el proyecto Mercado de Barrio y la apertura del comercio interior a la inversión extranjera. Sus declaraciones se produjeron al analizar las 176 transformaciones económicas aprobadas por la Asamblea Nacional en junio.

La producción sigue muy por debajo de la demanda

Rizo indicó que Cuba necesita 40.000 toneladas mensuales de arroz para sus nueve millones de habitantes, además de escuelas y hospitales. Desde 2019, el país ha tenido que importar por sí mismo prácticamente todo ese volumen mensual, a un coste de entre 800 y 900 dólares por tonelada, según su explicación. CiberCuba situó la demanda anual entre 600.000 y 700.000 toneladas y señaló que la isla produce menos del 20 % del arroz que consume.

Las estimaciones de producción varían según la fuente y el período, pero coinciden en mostrar una fuerte caída. CiberCuba calculó una producción de unas 80.000 toneladas en 2024 y menos de 30.000 toneladas en 2025. El medio comparó esos datos con el promedio anual de 163.000 toneladas de arroz molido anterior a 1959. Por separado, 14ymedio informó, citando a la Oficina Nacional de Estadística e Información, que en 2025 solo se procesaron 20.100 toneladas, después de un desplome del 73,4 % en cinco años.

El arroz se vende a puerta cerrada

En Matanzas, el arroz importado se comercializa cada vez más desde viviendas particulares, sin carteles, precios expuestos ni licencias comerciales, según 14ymedio. Un vendedor doméstico explicó que el arroz chino pasó de 250 pesos cubanos por libra a principios de año a 320 pesos siete meses después. Atribuyó parte del aumento a la inflación y al coste de alquilar vehículos cuando los camiones habituales no consiguen combustible. Una compradora dijo al medio que en algunos lugares el precio había llegado a 350 pesos por libra, mientras CiberCuba informó de cotizaciones superiores a 400 pesos este año en otros puntos del mercado informal.

El coste resulta especialmente gravoso frente a un salario estatal promedio de unos 7.000 pesos mensuales. El grano importado también gana terreno porque los compradores suelen considerarlo más limpio, menos partido y mejor presentado que el arroz nacional. China y Corea del Sur han donado arroz distribuido mediante la libreta de racionamiento, pero CiberCuba señaló que la logística interna ha retrasado algunas entregas. Un proyecto respaldado por Vietnam en Granma, Sancti Spíritus y Pinar del Río entregó su primera cosecha en agosto, con rendimientos superiores a siete toneladas por hectárea, más del triple del promedio nacional. Esa productividad ofrece una vía para elevar la oferta, pero el combustible, el transporte y la distribución todavía determinan si el arroz llega a las tiendas formales o reaparece en las redes informales que operan desde viviendas.

Análisis completo del mercado

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