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España prepara el depósito para botellas de plástico, latas y briks de bebidas

España prepara un sistema de depósito y devolución para botellas de plástico de un solo uso de hasta tres litros, latas metálicas y briks de bebidas. El depósito mínimo será de 0,10 € por envase, aunque la falta de autorizaciones podría retrasar el inicio más allá de noviembre de 2026.

España prepara el depósito para botellas de plástico, latas y briks de bebidas

El incumplimiento de la recogida activa el depósito

España prepara la implantación de un sistema de depósito, devolución y retorno para envases de bebidas después de incumplir el objetivo legal de recogida de botellas de plástico. Según Renovables Verdes, el modelo, conocido como SDDR, obligará al consumidor a abonar una fianza recuperable al comprar bebidas en los envases incluidos y le devolverá el importe cuando entregue el recipiente vacío.

La medida responde al resultado de 2023, cuando solo se recogió de forma separada el 41,3 % de las botellas de plástico, frente al 70 % exigido. El objetivo a más largo plazo es alcanzar el 90 % en 2029. La diferencia supone un reto operativo considerable para fabricantes de bebidas, comercios, gestores de residuos y recicladores, que deberán conectar los sistemas de identificación, recogida y liquidación de los envases.

Botellas, latas y briks incluidos

El sistema obligatorio abarcará las botellas de plástico de un solo uso con capacidad de hasta tres litros, las latas metálicas de bebidas y los briks. La normativa europea obliga a incluir botellas y latas, mientras que España también ha incorporado los envases de cartón para bebidas mediante el Real Decreto 1055/2022.

El depósito mínimo será de 0,10 € por envase, aunque podrá variar según el formato. Tendrá que aparecer por separado en el tique. Una compra de seis briks de leche, cuatro latas de refresco y dos botellas de agua mostraría 12 envases y un depósito total de 1,20 €. El importe es reembolsable y no constituye un impuesto ni un aumento permanente del precio.

El envase no podrá estar aplastado y su etiqueta deberá ser legible para que una máquina o un empleado pueda validarlo. La condición afectará al diseño de los envases, la gestión de códigos de barras y el almacenamiento en los hogares. También puede modificar el volumen y el estado del material que llega a los actuales circuitos de reciclaje.

Devolución automática y manual en los comercios

Está previsto que supermercados y grandes superficies instalen máquinas de retorno que identifiquen los envases mediante su código de barras y entreguen un tique de reembolso o un descuento para la compra. Los pequeños comercios, bares y restaurantes realizarán la devolución manualmente y reintegrarán el depósito en efectivo o en una cuenta.

El consumidor no tendrá que devolver el envase en el establecimiento donde lo compró. Si un comercio vende ese tipo de recipiente, deberá aceptarlo, y no podrá condicionar el reembolso a otra compra. Para los minoristas, esto implica reservar espacio, formar al personal y gestionar el material devuelto. Los productores y operadores también necesitarán datos fiables y conciliación financiera en una red nacional.

Las autorizaciones amenazan el plazo de noviembre de 2026

El reglamento europeo sobre envases y residuos de envases comenzó a aplicarse el 12 de agosto de 2026, pero el sistema español no se inició automáticamente ese día. La legislación nacional concedió dos años desde la confirmación del incumplimiento del objetivo de 2023. El incumplimiento se confirmó en noviembre de 2024, lo que fijó el límite de implantación en el 22 de noviembre de 2026.

Sin embargo, el Ministerio para la Transición Ecológica todavía no ha aprobado a los operadores del sistema, y la Comunidad de Madrid tampoco ha autorizado a las cuatro entidades candidatas con sede en la región. Renovables Verdes señala que fuentes sectoriales y administrativas consideran probable un retraso hasta 2029, el plazo máximo establecido por Bruselas para que los Estados miembros dispongan de estos sistemas. Luis Medina-Montoya, director de Desarrollo de Negocio de RVM Systems España, calificó el plazo de noviembre de 2026 como materialmente imposible de cumplir.

La incertidumbre dificulta las decisiones de inversión de las empresas de bebidas, los comercios y los recicladores. La compra de equipos, el registro de envases, los contratos logísticos y la comunicación al consumidor dependen de los operadores autorizados y de las reglas técnicas definitivas. Otras medidas europeas permitirán desde 2027 que los clientes lleven sus propios recipientes sin suplemento y prohibirán determinados envases de un solo uso en hostelería a partir de 2030.

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