España cambia el etiquetado nutricional de los supermercados en octubre: las bebidas de avena y arroz azucaradas pierden la «A»
El Ministerio de Consumo modifica el etiquetado nutricional de los productos de supermercado y, a partir de octubre, cinco productos perderán la calificación que los identifica como la opción más saludable de su categoría. Entre ellos están las bebidas vegetales azucaradas de avena y arroz, que dejan de sostener la «A» en el frontal del envase. La revisión no se limita a España, lo que traslada la decisión del diseño del envase a la propia receta.
Consumo revisa la calificación frontal a partir de octubre
El Ministerio de Consumo cambia el etiquetado nutricional que llevan los productos en los lineales de los supermercados. A partir de octubre, cinco productos perderán la calificación superior que los señala como la opción más saludable de su categoría. Entre ellos figuran las bebidas vegetales azucaradas de avena y arroz, que ya no sostendrán la «A» en el frontal del envase.
La calificación en cuestión es la escala de letras impresa en la parte delantera de los alimentos y bebidas envasados, en la que la «A» señala el perfil nutricional más favorable y las letras siguientes perfiles cada vez menos favorables. No es un indicador de seguridad. Es una señal comparativa dirigida a quien decide en unos segundos frente al lineal, y ahí está su sensibilidad comercial: la letra comparte campo visual con la marca, y la distribución la utiliza en la gestión de categorías y en la selección de referencias para promociones.
De lo publicado hasta ahora solo se concreta el caso de las bebidas vegetales. El resto de productos afectados por la reclasificación de octubre no se ha detallado uno por uno.
Por qué las bebidas azucaradas de avena y arroz son el caso más claro
Las bebidas de avena y arroz construyeron su posicionamiento sobre una imagen saludable, y la «A» era la prueba más breve de esa promesa en el punto de venta. En las versiones azucaradas, el azúcar añadido es la variable que tira de la calificación hacia abajo. La nueva frontera no separa bebidas vegetales de leche, como lleva años sugiriendo el marketing de la categoría, sino que atraviesa la propia categoría: recetas con azúcar frente a recetas sin azúcar. Quien trataba el envase azucarado y el no azucarado como un mismo producto verá dos letras distintas en el mismo lineal.
Una revisión que va más allá de España
La decisión de retirar la «A» a las bebidas azucaradas de avena y arroz no es una medida española aislada. Forma parte de una revisión más amplia de los criterios de calificación que también se aplica fuera de España. Esa diferencia es decisiva para quien coloca bebidas vegetales en el mercado español. Una norma de etiquetado limitada a un país se absorbe con una referencia específica y una tirada local de envases. Unos criterios comunes en varios mercados empujan el problema aguas arriba, hacia la receta y el calendario de producción, donde el coste deja de ser cosmético.
Lo que tienen que decidir fabricantes y distribución
- Reformular para recortar azúcar añadido y defender la calificación, aceptando un cambio de perfil de sabor y el riesgo de perder parte del comprador actual.
- Mantener la receta y asumir una letra inferior, apostando a que el sabor y la fidelidad a la marca pesan más que un símbolo en el envase.
- Partir la gama: llevar las versiones sin azúcar al papel de referencia principal y dejar las azucaradas como propuesta de sabor.
El coste inmediato está en el envase. Diseño, planchas, tiradas y existencias ya distribuidas en el canal deben resolverse antes del cambio de octubre, y en la práctica en todas las referencias de la gama y no solo en las que pierden la «A», porque un lineal con etiquetado dispar es el peor resultado posible para una marca.
La marca de distribuidor es el segmento que conviene mirar primero. La cadena controla a la vez el lineal y la decisión de surtido, y no tiene capital de marca atado a una receta azucarada, así que reformular le sale más barato que a las marcas de fabricante. Si las cadenas pasan sus referencias propias a versiones sin azúcar antes de octubre, el margen de las marcas para esperar se estrecha rápido. Para los proveedores de avena, arroz y azúcar que abastecen la categoría, la cuestión del volumen y la de la especificación se separan: una letra en el envase no cambia la demanda de materia prima básica, mientras que el componente edulcorante es justo la línea que se va a reescribir.