España eleva las importaciones de tomate marroquí y el sector pierde 4.000 hectáreas
España importó 87.603,8 toneladas de tomate fresco o refrigerado de Marruecos en 2025, un 31,5% más en volumen y un 67,1% más en valor que en 2024. Los productores españoles aseguran que la superficie de tomate de invierno cayó en 4.000 hectáreas en cinco años, con una pérdida estimada de 24.000 empleos.
El tomate marroquí gana terreno en España
Las importaciones españolas de tomate fresco o refrigerado procedente de Marruecos aumentaron con fuerza en 2025, lo que intensificó las quejas de los agricultores nacionales por la competencia en precios y el retroceso de la producción. Según datos oficiales de Aduanas recogidos por el Gobierno español en una respuesta parlamentaria y publicados por OKDIARIO, España importó entre enero y diciembre 87.603,8 toneladas desde Marruecos por valor de 141,5 millones de euros.
En 2024, el comercio correspondiente fue de 66.624,3 toneladas y 84,7 millones de euros. El incremento interanual alcanzó así el 31,5% en volumen y el 67,1% en valor. Los datos anteriores del primer semestre de 2025 habían mostrado una subida todavía mayor, del 56%, hasta 46.742 toneladas.
Los datos de campaña reflejan una desaceleración
Las cifras correspondientes a distintos periodos indican que el ritmo de crecimiento se moderó durante la última campaña hortofrutícola. En su avance de resultados para la campaña 2025/26, desarrollada entre septiembre de 2025 y julio de 2026, la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería, COEXPHAL, señaló que las importaciones españolas de tomate marroquí crecieron un 4%, hasta 89.504 toneladas. La campaña anterior había registrado un aumento del 31%.
Los datos de campaña no son directamente comparables con las cifras aduaneras del año natural, porque abarcan meses diferentes. Sin embargo, ambos indicadores muestran que Marruecos mantuvo una presencia considerable en el mercado español tras el fuerte avance de 2025. El mayor crecimiento del valor frente al volumen también implica un aumento del valor medio declarado por tonelada, aunque la fuente no ofrece un desglose por variedad, categoría o precio contractual.
Marruecos lidera el suministro externo de la UE
Marruecos también es el mayor proveedor de tomate de la Unión Europea entre los países externos al bloque. Durante la campaña 2024/25, la UE-27 importó 792.313 toneladas de tomate de terceros países. Marruecos concentró el 61% del total, mientras Turquía ocupó el segundo lugar con una cuota del 26%. Las compras europeas a Marruecos superaron en un 18% la media de las cinco campañas anteriores.
Estos flujos convierten a la producción marroquí en una fuente importante no solo para mayoristas y minoristas españoles, sino también para el conjunto del mercado europeo, especialmente cuando la oferta interna de invierno es limitada. Para los productores españoles, las cifras reflejan una presión persistente por parte de un proveedor que ya domina la mayor parte del comercio exterior de tomate de la UE. Al mismo tiempo, la elevada concentración expone a los importadores a cambios en la cosecha, la logística y las condiciones de acceso al mercado marroquí.
Los agricultores vinculan la competencia con la pérdida de superficie y empleo
Los representantes agrarios españoles sostienen que el tomate importado se ofrece a precios con los que los productores locales no pueden competir. Andrés Góngora, secretario general de la organización agraria COAG, declaró a OKDIARIO que la superficie de tomate de invierno en la España peninsular se redujo de 12.000 a 8.000 hectáreas en cinco años. La desaparición de 4.000 hectáreas equivale a una caída del 33%, después de que algunos agricultores abandonaran el tomate o cambiaran de cultivo.
Góngora estima que cada hectárea de tomate genera seis puestos de trabajo. Con ese cálculo, la pérdida de 4.000 hectáreas representa aproximadamente 24.000 empleos. Se trata de una estimación de la organización agraria, no de cifras laborales detalladas de forma independiente en los datos aduaneros, pero muestra la magnitud de la preocupación del sector nacional.
El debate regulatorio se centrará en el equilibrio entre mantener el acceso a una oferta competitiva y preservar la viabilidad de la producción española de invierno. Para los agricultores, las cuestiones centrales son los costes de producción, las exigencias de cumplimiento y las condiciones aplicadas a proveedores extracomunitarios. Para comerciantes y compradores, cualquier restricción a los envíos marroquíes podría modificar el abastecimiento en un mercado donde Marruecos aporta la mayoría de las importaciones comunitarias de tomate de terceros países.