España implantará depósitos y máquinas de retorno para botellas y latas
España hará obligatorio el sistema de depósito y retorno en noviembre de 2026, después de que la recogida separada de botellas de plástico de menos de tres litros se limitara al 41,3% en 2023. El consumidor abonará al menos €0,10 por cada envase admitido y recuperará el importe al devolverlo.
La baja recogida activa la obligación nacional
Los supermercados españoles se preparan para instalar máquinas automáticas destinadas a recibir botellas de plástico, latas de bebidas y determinados briks. El país avanza hacia un sistema obligatorio de depósito, devolución y retorno. Según El Independiente, miles de establecimientos tendrán que ofrecer equipos que permitan recuperar el depósito pagado al comprar bebidas en envases incluidos.
La medida responde al incumplimiento del objetivo español de recogida separada. Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, MITECO, muestran que en 2023 solo se recogió por separado el 41,3% de las botellas de plástico para bebidas de menos de tres litros. Ese resultado activó la exigencia legal de implantar el sistema en todo el país en noviembre de 2026.
La reforma también prepara a España para la normativa de la Unión Europea. Antes del 1 de enero de 2029, los Estados miembros deberán garantizar una recogida separada anual mínima del 90% en peso de las botellas de plástico y las latas de bebidas de un solo uso de hasta tres litros. Alemania ya recupera más del 90% de estos envases mediante un modelo similar, informó El Independiente. Portugal puso en marcha Volta el 10 de abril de 2026, con máquinas en supermercados y un depósito de €0,10 por envase.
El depósito aparecerá separado en el tique
El pago será un depósito reembolsable y no un aumento del precio propio de la bebida. La legislación española fija un mínimo de €0,10 por envase. En otros países europeos, el importe oscila entre €0,10 y €0,25 según el tipo de recipiente. La cantidad figurará separada en el tique y no estará sujeta al impuesto sobre el valor añadido.
Una vez consumida la bebida, el cliente deberá conservar el envase vacío en condiciones que permitan identificarlo. Tendrá que permanecer intacto, con la etiqueta y el código de barras legibles y, preferiblemente, con el tapón. En un punto autorizado, la máquina escaneará el código, comprobará que el envase pertenece al sistema y verificará que no haya sido devuelto anteriormente. Los equipos de supermercados medianos y grandes admitirán varios envases en una operación y emitirán un vale por el importe acumulado, canjeable en caja o utilizable como descuento.
No será necesario presentar el tique de compra. La admisión se verificará mediante el código EAN y la futura marca oficial del sistema. Si el envase no se devuelve, el consumidor pierde el depósito, ha advertido la organización de consumidores OCU. Los importes no reclamados no podrán convertirse en beneficio privado: deberán financiar mejoras del sistema y acciones de información y concienciación.
Las excepciones de los briks pueden complicar el retorno
En principio, el sistema cubrirá botellas PET de bebidas de menos de tres litros, latas metálicas y briks de bebidas no lácteas. Quedarán fuera los envases de leche, nata y batidos, además de los de tomate frito y gazpacho, ya que estos últimos productos no tienen la consideración legal de bebidas. El trato diferente de envases visualmente similares puede generar confusión en las tiendas y exigirá instrucciones claras para el consumidor.
El vidrio tampoco formará parte del sistema porque su recogida mediante el contenedor verde ya permite alcanzar tasas de reciclaje superiores al 80%. Las máquinas rechazarán el vidrio y cualquier otro envase no admitido. Para los minoristas, la transición no consistirá únicamente en instalar equipos: tendrán que habilitar capacidad de retorno, gestionar los vales y ayudar a los clientes a distinguir entre envases parecidos con distinto tratamiento legal.