EE. UU. revisará la protección del lobo ante precios récord de la carne
El Departamento del Interior deberá revisar en 90 días la protección de los lobos grises y mexicanos para apoyar a los ganaderos. La medida llega con un inventario bovino de unos 86,2 millones de cabezas y precios récord de la carne de vacuno.
El Gobierno busca reducir las pérdidas ganaderas
El Gobierno estadounidense ordenó evaluar si los lobos grises y mexicanos deben seguir protegidos, mientras los ganaderos afrontan precios récord de la carne de vacuno y el menor hato nacional en unos 75 años. Reuters informó, según una publicación citada por Hamshahri Online, que la orden exige al Departamento del Interior de Estados Unidos completar la revisión en un plazo de 90 días.
La gestión de depredadores aparece así como una de las medidas oficiales de apoyo a los productores pecuarios. Los lobos grises y mexicanos han sido durante años especies silvestres protegidas en Estados Unidos. La revisión determinará si deben mantener el amparo de la Ley de Especies en Peligro, de acuerdo con el reporte. El material disponible no precisa qué cambios regulatorios podrían adoptarse ni cuántos bovinos se pierden por ataques de lobos.
El hato cae a unos 86,2 millones de cabezas
La decisión llega durante una fuerte contracción de la oferta ganadera estadounidense. El inventario conjunto de bovinos y terneros bajó a unos 86,2 millones de cabezas, el menor nivel en aproximadamente 75 años, informó Hamshahri Online. Los precios de la carne de vacuno han marcado nuevos récords, elevando la presión sobre los consumidores y el valor de los animales disponibles en toda la cadena productiva.
Un hato de ese tamaño limita la capacidad de aumentar rápidamente la producción de carne. La ganadería depende de decisiones reproductivas y ciclos biológicos, por lo que recuperar la oferta lleva tiempo. La revisión podría reducir el riesgo para algunos establecimientos si finalmente permite un control más amplio de los depredadores. Sin embargo, las fuentes no cuantifican las pérdidas ni identifican las regiones donde se concentran, lo que impide calcular cuánta carne adicional podría llegar al mercado.
Las importaciones no revierten la subida
El Gobierno también autorizó la importación de 300.000 toneladas de carne de vacuno, pero ese volumen no redujo los precios, según Hamshahri Online. La publicación también relacionó un nuevo encarecimiento de la carne con la reciente guerra contra Irán. No ofreció datos sobre el origen de las compras autorizadas, el calendario de entrega ni el mecanismo por el que el conflicto afectó los costes estadounidenses.
La falta de una respuesta bajista tras la autorización de importaciones muestra la magnitud y persistencia del problema interno. La carne importada puede complementar la producción estadounidense, pero su efecto depende de la fecha de llegada, los cortes y calidades suministrados, y el volumen frente a la demanda. Como esos datos no figuran en las fuentes, no es posible separar el impacto de la reducción del hato, la medida comercial y los costes asociados al conflicto.
Impacto limitado sobre la oferta inmediata
Un cambio en la protección de los lobos podría reducir el riesgo de pérdidas en las zonas donde coinciden los depredadores y el ganado. También tendría consecuencias para la gestión de la fauna y las obligaciones legales aplicables a las especies protegidas. No obstante, el plazo de 90 días corresponde únicamente a una evaluación. El reporte no afirma que la protección ya haya sido retirada ni que estén vigentes nuevas medidas de control.
Para procesadores, comerciantes y compradores de carne, el dato decisivo sigue siendo el hato de unos 86,2 millones de cabezas. La política sobre depredadores puede influir en explotaciones concretas, pero la información disponible no demuestra que pueda reconstruir el inventario o aumentar de forma material la oferta de animales para sacrificio a corto plazo. Hasta que termine la revisión, la orden constituye una medida de protección ganadera, no una solución cuantificada para los precios récord.