EE. UU. prepara garantías de crédito para vender productos agrícolas a Venezuela
Washington prevé respaldar créditos para que importadores venezolanos compren alimentos y materias primas agrícolas de Estados Unidos. El plan puede incluir una misión comercial, intercambios técnicos y ayuda alimentaria, aunque todavía no hay presupuesto ni volumen aprobado.
Garantías de crédito para un mercado complejo
La Administración Trump planea facilitar las compras venezolanas de alimentos y materias primas agrícolas de Estados Unidos mediante créditos respaldados por el Gobierno estadounidense, según ABC y El Correo. La iniciativa extiende a la agricultura y la alimentación la reciente apertura económica entre Washington y Caracas, iniciada en el sector petrolero. El paquete combina financiación comercial, promoción exportadora, formación técnica y la posible incorporación de programas estadounidenses de ayuda alimentaria.
El principal instrumento financiero será el programa GSM-102 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. El Gobierno no entregará dinero directamente a Venezuela, sino que garantizará créditos admisibles destinados a comprar productos agrícolas estadounidenses. Esa cobertura reduce el riesgo de las entidades financieras y puede facilitar recursos a importadores venezolanos que operan con inflación elevada, acceso limitado al crédito y años de incertidumbre económica.
El Departamento de Agricultura también prevé levantar restricciones para que cualquier banco extranjero que cumpla los requisitos pueda respaldar operaciones venezolanas. La ampliación del grupo de entidades podría elevar el crédito disponible y acercar a agricultores, cooperativas y comercializadoras estadounidenses a compradores que antes tenían dificultades para financiar importaciones. En 2022, GSM-102 respaldó exportaciones por $3.400 millones, incluidas ventas de maíz, soja, harina de soja, trigo, arroz y algodón.
La demanda de trigo y maíz abre mercado
Un informe del Departamento de Agricultura publicado en abril estimó que Venezuela necesitará importar 1,5 millones de toneladas métricas de trigo en la campaña 2026-2027, un 10% más. El consumo nacional de maíz rondará los 3 millones de toneladas. La inflación, el encarecimiento de los fertilizantes y otras dificultades económicas continúan afectando al campo venezolano, por lo que el grano y otros alimentos importados mantienen un papel relevante.
Las garantías pueden mejorar la competitividad estadounidense al reducir el riesgo de cobro, sin modificar el precio de base del producto. Los procesadores y distribuidores venezolanos obtendrían otra vía de financiación internacional, mientras los bancos recibirían cobertura del Gobierno estadounidense para parte de su exposición. Las ventas efectivas seguirán dependiendo de los prestatarios elegibles, los bancos participantes, las condiciones comerciales y la capacidad de las empresas locales para distribuir los productos.
Misión comercial, investigación y ayuda
Washington estudia incluir a Venezuela en una misión comercial agrícola regional prevista para comienzos de 2027. Si se concreta, representantes de empresas estadounidenses se reunirán directamente con compradores e importadores venezolanos. El Servicio Agrícola Exterior presenta el paquete como una herramienta para apoyar la recuperación después de los recientes terremotos y la salida de Nicolás Maduro, además de generar oportunidades para el sector agrícola estadounidense.
Luke J. Lindberg, subsecretario de Agricultura para Comercio y Asuntos Agrícolas Exteriores, visitó Venezuela pocos días después de los terremotos. El Departamento de Agricultura también ofrecerá plazas a científicos e investigadores venezolanos en un programa breve de investigación e intercambio. La formación en materias agrícolas, sanitarias y regulatorias puede reforzar la capacidad local y aumentar la compatibilidad entre las prácticas comerciales de ambos países.
La ayuda alimentaria constituye otro componente posible, especialmente para niños, familias vulnerables y zonas afectadas por los terremotos. Los programas podrían suministrar alimentos y, a la vez, apoyar la producción agrícola, la formación de trabajadores y los sistemas de distribución. Sin embargo, todavía no se ha aprobado una financiación concreta ni se ha decidido cuánto alimento se enviará. La dimensión comercial y humanitaria seguirá abierta hasta que se confirmen las reglas, los fondos y los planes de entrega.