EE. UU. eleva el arancel al cordero australiano mientras avanza otra investigación
Estados Unidos elevó del 10% al 12,5% el arancel sobre los productos australianos, mientras los exportadores de cordero afrontan una investigación de salvaguardia independiente. Australia envió a EE. UU. unas 100.000 toneladas de carne ovina por más de 1.000 millones de dólares en 2025.
La carne ovina australiana afronta dos medidas de EE. UU.
Los exportadores australianos de cordero deben asumir un arancel general más alto en Estados Unidos y, al mismo tiempo, responder a una investigación sobre el posible daño de las importaciones a los productores locales. La administración estadounidense elevó del 10% al 12,5% el arancel sobre los productos australianos, alegando una aplicación insuficiente de las prohibiciones contra los bienes producidos con trabajo forzoso. Associated Press informó que los nuevos gravámenes afectan a 60 economías, con tasas de entre el 10% y el 12,5%.
El ministro australiano de Comercio, Don Farrell, rechazó las acusaciones y calificó el aumento de totalmente injustificado. Canberra seguirá reclamando a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos la eliminación de los aranceles sobre sus productos. La nueva tasa del 12,5% sustituye al 10% anterior, por lo que el incremento efectivo es de 2,5 puntos porcentuales y no un recargo adicional del 12,5%.
La salvaguardia añade una segunda fuente de riesgo
Por otra parte, la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos abrió el 13 de julio de 2026 una investigación global de salvaguardia, solicitada por el representante comercial estadounidense. La comisión determinará si las importaciones de cordero han aumentado lo suficiente como para causar o amenazar con causar un daño grave a la industria nacional. Según ABC News, el proceso debería concluir en un plazo de 120 días. Las posibles medidas incluyen aranceles adicionales, cuotas o contingentes arancelarios.
La investigación comprende importaciones de todos los orígenes y no está formalmente dirigida solo contra Australia. Sin embargo, Australia es el mayor proveedor extranjero. ABC News señaló que el país envió a Estados Unidos unas 100.000 toneladas de carne ovina por más de 1.000 millones de dólares en 2025. El analista de materias primas Matt Dalgleish calcula que Australia aporta entre el 70% y el 75% de las importaciones estadounidenses, seguida por Nueva Zelanda.
Los productores estadounidenses reclaman protección
La investigación sigue a una petición presentada en octubre de 2025 por la American Sheep Industry Association, que afirmó que las importaciones más baratas desplazaban la producción nacional y reducían la rentabilidad. La asociación representa a 42 organizaciones estatales y 100.000 productores ovinos estadounidenses. Sheep Central también informó de propuestas separadas para imponer un arancel del 30% a las ovejas y los productos de cordero importados, además de solicitudes de contingentes arancelarios.
El sector australiano rechaza que las importaciones expliquen el prolongado descenso de la producción estadounidense. Dalgleish declaró a ABC News que la producción de carne ovina rondaba las 160.000 toneladas en la década de 1990, pero que en los últimos diez años rara vez superó las 60.000 toneladas. Sheep Central informó además de que la producción del primer trimestre de 2026 cayó un 2,7%, aunque los sacrificios aumentaron un 0,8%, hasta 546.200 cabezas. Las existencias frigoríficas eran de 16,2 millones de libras el 31 de marzo, un 14,6% menos interanual y el nivel más bajo desde 2011.
El mayor coste puede reducir oferta y consumo
Los datos citados por Sheep Central muestran precios firmes, no un mercado estadounidense deprimido. En mayo, los precios internos alcanzaron niveles récord: los corderos pesados cotizaban en Estados Unidos a unos 17 dólares australianos por kilogramo, frente a 11–11,50 dólares australianos por kilogramo en Australia. Durante los doce meses terminados el 28 de abril, las exportaciones australianas de cordero a EE. UU. crecieron de 27.544 a 28.621 toneladas, aunque disminuyeron los envíos refrigerados de mayor valor.
Altin Kalo, economista de Steiner Consulting Group, sostiene que los aranceles pueden respaldar temporalmente los precios del productor estadounidense, pero reducirán la disponibilidad y podrían frenar el consumo. La producción nacional no está preparada para sustituir las importaciones en canales importantes de comercio minorista y restauración. Los procesadores y exportadores australianos deberán absorber el arancel del 12,5%, trasladarlo a los compradores estadounidenses o ajustar sus precios, mientras preparan pruebas para una investigación que podría imponer nuevas restricciones.