La demanda prémium abre espacio al aceite de oliva italiano en Reino Unido
Las importaciones británicas de aceite de oliva alcanzaron 522,6 millones de euros en 2024, aunque el aumento respondió principalmente a los precios. España concentra el 67 % del mercado e Italia el 25 %, con una posición más fuerte en el segmento prémium.
El valor importado crece mientras el volumen sigue bajo presión
Reino Unido ofrece a los productores italianos de aceite de oliva un mercado relevante, aunque cada vez más segmentado. El país depende totalmente de las importaciones, mientras que el interés por la calidad, el origen y la sostenibilidad sostiene la demanda de productos prémium. Según Teatro Naturale, las importaciones británicas alcanzaron 522,6 millones de euros en 2024, frente a 416 millones de euros en 2023. Buena parte del aumento se debió a la subida de los precios y no a un crecimiento equivalente del consumo.
La inflación y el aumento del coste de vida han hecho que los consumidores británicos vigilen más el precio. Los volúmenes han disminuido y existe una mayor preferencia por formatos pequeños. Estas condiciones dificultan el acceso al mercado masivo para los proveedores que compiten principalmente por precio, sobre todo por el fuerte poder de negociación de las grandes cadenas de supermercados.
España domina el volumen e Italia conserva la prima
España controla el 67 % del mercado británico tanto en valor como en volumen, de acuerdo con Teatro Naturale. Su posición se apoya en gran medida en el aceite a granel y las marcas propias de los supermercados, cuyo origen español no siempre resulta evidente para el consumidor. Italia es el segundo proveedor, con una cuota del 25 %, pero sus marcas disfrutan de mayor visibilidad y reconocimiento en la categoría prémium.
La diferencia también aparece en los precios. En 2025, el precio medio del aceite de oliva virgen extra italiano llegó a 930 euros por 100 kilogramos, frente a 800 euros para el producto español. La brecha muestra que Italia compite mediante la calidad percibida y el origen, no tratando de igualar la escala española. Mantener esta prima es especialmente importante para los pequeños productores italianos, porque competir directamente con el granel y las marcas blancas los expondría a una intensa presión sobre los precios.
La certificación y el comercio electrónico definen la entrada
Un estudio de ICEX señala un interés creciente de los británicos por la procedencia geográfica, asociada con la calidad y la autenticidad. Los aceites vírgenes extra, ecológicos y con origen protegido están bien situados para beneficiarse. Las certificaciones DOP e IGP pueden ofrecer garantías en un mercado donde el grado de familiaridad con el aceite de oliva sigue siendo medio. Waitrose ha ampliado su oferta con aceites vírgenes extra prémium dotados de sólidas credenciales de sostenibilidad, una señal de que la distribución responde a esta demanda.
El aceite también está superando su función de ingrediente cotidiano. House & Garden y Waitrose han observado que el virgen extra gana terreno como regalo para anfitriones y, en algunos casos, sustituye al vino. Esto abre una oportunidad para marcas italianas centradas en el territorio, la biodiversidad y la identidad del productor. El comercio electrónico permite a las pequeñas y medianas empresas comunicar estos atributos directamente y reducir su dependencia de una distribución concentrada. La asequibilidad sigue siendo el principal límite: los minoristas no siempre trasladaron íntegramente al consumidor las rebajas mayoristas, mientras que la resistencia de la demanda sostuvo sus márgenes. Los exportadores italianos deben elegir entre el mercado masivo sensible al precio y los productos certificados y trazables cuyo origen puede justificar la prima.