La demanda de arroz de Japón cae a un mínimo de medio siglo y la cosecha presiona los precios
La demanda japonesa de arroz cayó un 4,2%, a 6,83 millones de toneladas, en el año terminado en junio de 2026 tras el aumento récord de los precios. Las existencias privadas alcanzaron 2,43 millones de toneladas y la nueva cosecha eleva la presión sobre productores y cotizaciones.
Los precios altos frenan la recuperación de la demanda
El mercado japonés del arroz pasó del temor a la escasez a una demanda débil y mayores existencias mientras la cosecha de 2026 entra en distribución. Según JBpress, los precios mayoristas ya habían comenzado a bajar en diciembre, aunque los minoristas seguían elevados. Más de seis meses después, el inventario acumulado intensifica la presión bajista y afecta a los productores que ampliaron la siembra durante el periodo de precios altos.
Los datos preliminares del Gobierno sitúan la demanda entre julio de 2025 y junio de 2026 en 6,83 millones de toneladas de arroz integral, 300.000 toneladas menos que el año anterior y el nivel más bajo en al menos medio siglo. La caída del 4,2% superó la contracción del 3,9% registrada en 2012, tras las alteraciones de suministro y el aumento de precios posteriores al terremoto de 2011. La cifra real quedó además más de 100.000 toneladas por debajo del límite inferior de la anterior previsión oficial, de 6,97 a 7,11 millones de toneladas.
El retroceso interrumpió dos años consecutivos de recuperación en 2023 y 2024. El encarecimiento del pan y otros productos de trigo tras la crisis de Ucrania había mejorado el atractivo relativo del arroz, mientras el turismo receptor añadía consumo. La posterior subida del arroz eliminó esa ventaja. El índice de precios al consumidor de los productos de arroz aumentó un 101,7% interanual en mayo de 2025, por lo que el precio medio superó el doble del nivel del año anterior, según los datos citados por JBpress.
Los hogares recortan consumo y el arroz importado avanza
Una encuesta de la organización japonesa para el suministro estable de arroz mostró que el consumo de arroz elaborado bajó un 1,8% en restauración y alimentación institucional durante el ejercicio 2025. En los hogares cayó un 8,2%. El Gobierno aún estimaba que el consumo de los visitantes extranjeros subiría de 82.000 toneladas en 2025 a 91.000 toneladas en 2026, pero el aumento no compensó el repliegue de los consumidores nacionales.
Los altos precios internos también modificaron las compras. Las empresas de restauración consideraron competitivo el arroz importado incluso después de pagar aranceles. Las entradas al margen del sistema japonés de acceso mínimo libre de aranceles se acercaron a 100.000 toneladas en 2025, casi 100 veces el volumen del año anterior, informó JBpress. Si los compradores mantienen esos canales cuando bajen los precios nacionales, el producto importado seguirá relajando el balance y limitará la recuperación de las cotizaciones locales.
Los productores respondieron a la anterior escasez trasladando superficie desde el arroz forrajero y otros usos hacia el arroz de mesa. La intención de siembra para la cosecha de 2026 era de 1,36 millones de hectáreas a finales de junio, similar al año anterior pero muy superior a los 1,24-1,25 millones de hectáreas de 2022-2024. La oferta de arroz de mesa podría alcanzar 7,32 millones de toneladas en base integral, por encima de la proyección oficial de 7,11 millones.
Las existencias trasladan la presión al productor
El Gobierno liberó 590.000 toneladas de sus reservas para contener la anterior subida de precios, pero las ventas continuaron hasta julio mientras el mercado avanzaba hacia un excedente. Las existencias privadas llegaron a 2,43 millones de toneladas a finales de junio, 880.000 toneladas más que un año antes y el máximo desde 1999. El inventario en manos de cooperativas agrícolas y otros operadores de primera comercialización aumentó de 890.000 a 1,49 millones de toneladas.
El efecto ya aparece en los pagos a los agricultores. El 18 de agosto, JA Zen-Noh Niigata fijó el anticipo para el Koshihikari estándar en ¥18.500 por 60 kilogramos de arroz integral, ¥11.500 menos, o alrededor de un 40% por debajo de la cosecha anterior. El mercado espera nuevas caídas: el índice de perspectivas de precios a tres meses bajó en julio de 19 a 18, frente a un nivel neutral de 50.
El Gobierno proyecta que las existencias privadas alcanzarán entre 2,63 y 2,81 millones de toneladas a finales del próximo junio. El ministro de Agricultura, Norikazu Suzuki, afirmó que la reserva debe volver a un nivel apropiado de 1 millón de toneladas por razones de seguridad alimentaria, aunque no se han decidido el volumen ni el momento de las compras. La intervención podría absorber oferta y apoyar a los productores, pero también retrasaría el alivio de precios que esperan los hogares.