El DBG canaliza más de 2.500 millones de cedis hacia maíz, arroz, yuca y avicultura en Ghana
El Banco de Desarrollo de Ghana concentra su financiación agrícola en maíz, arroz, yuca, sorgo y avicultura, según declaró su director ejecutivo, el profesor Randolph Nsor-Ambala, a myjoyonline.com. La entidad ha desembolsado más de 2.500 millones de cedis desde su creación, con más de la mitad destinada a agronegocio, agricultura e industria.
El Banco de Desarrollo de Ghana (DBG) dirige una parte importante de su financiación hacia cinco cadenas de valor agrícolas —maíz, arroz, yuca, sorgo y avicultura— en una estrategia que vincula la oferta interna de alimentos con la transformación económica del país. El director ejecutivo, el profesor Randolph Nsor-Ambala, expuso el enfoque en declaraciones recogidas por myjoyonline.com: esas cadenas concentran una proporción significativa de la inversión agrícola del banco.
El mandato del DBG abarca cuatro áreas: agricultura, manufactura, TIC y lo que Nsor-Ambala denomina «servicios de alto valor», categoría que incluye educación, salud, transporte y turismo. Dentro de esas áreas, señaló, el banco selecciona con datos y no por preferencia, y se concentra en actividades con gran aporte potencial a la economía que, aun así, tropiezan con fallos de mercado y restricciones de financiación.
«Nuestra visión, basada en la evidencia, los datos y la analítica que hemos hecho, es que estos son los sectores que van a contribuir de forma masiva; los llamamos polos de crecimiento, y sin embargo tienen fallos de mercado y restricciones que exigen intervenciones deliberadas», afirmó. Esas intervenciones, añadió, «deben considerarse un bien público, porque no necesariamente pueden financiarse con capital privado».
Cadenas de valor, no prestatarios sueltos
Según Nsor-Ambala, la estrategia agrícola va más allá de prestar a empresas individuales. El banco busca transformar cadenas completas allí donde la financiación genera beneficios económicos más amplios, un enfoque que reduce forzosamente el número de productos que puede cubrir.
«Nuestras intervenciones han sido focalizadas porque las cadenas de valor son muchas», dijo. «Y dado que nos centramos en transformaciones sectoriales y de cadenas completas, nos hemos concentrado necesariamente en maíz, arroz, yuca, sorgo y avicultura». Esas áreas, añadió, han absorbido una parte considerable de la inversión porque así lo indica la analítica del banco.
Primero el empleo, después la inflación y el tipo de cambio
La creación de empleo es la razón principal de la exposición agrícola, según el directivo, que precisó el tipo de puestos: «empleos decentes que aporten movilidad social ascendente y empoderamiento económico». La agricultura y la transformación asociada siguen siendo de los mayores empleadores en las regiones ghanesas, lo que encaja con la distribución territorial del crédito.
La segunda consideración es la seguridad alimentaria, que Nsor-Ambala plantea en clave macroeconómica y no asistencial. Una oferta interna más sólida, dijo, «se traduce en menores presiones económicas, es decir, inflación y problemas de tipo de cambio por los altos niveles de importación». Eso sitúa al maíz, el arroz y la avicultura —las cadenas más expuestas a sustitutos importados— en el cruce entre la política agrícola y la gestión cambiaria.
Desembolsos hasta la fecha
El DBG ha desembolsado más de 2.500 millones de cedis desde su creación. Nsor-Ambala detalló así ese total:
- más del 60 % a empresas dirigidas o propiedad de mujeres;
- más del 50 % a agronegocio, agricultura y manufactura;
- alrededor del 40 % a micro, pequeñas y medianas empresas.
El banco ha llegado a casi 1.000 empresas, cerca de la mitad situadas fuera del Gran Acra, y ya opera en todas las regiones del país salvo una. El peso de las mipymes y la dispersión de los prestatarios fuera de la capital apuntan a un ticket medio muy inferior al coste de una planta procesadora grande, lo que sugiere que buena parte del dinero agrícola va a acopio, almacenamiento y transformación de pequeña escala.
Nsor-Ambala no desglosó los desembolsos por cadena de valor ni fijó un objetivo para futuros compromisos agrícolas o un calendario para la transformación que persigue el banco.