El coste del arroz en Indonesia triplica el de Tailandia y Vietnam, según el Gobierno
Producir un kilogramo de arroz en Indonesia cuesta unas 12.000 rupias, frente a cerca de 3.800 rupias en Tailandia y Vietnam, afirmó el ministro coordinador de Alimentación, Zulkifli Hasan. La brecha limita la competitividad de los agricultores indonesios y complica la política de autosuficiencia alimentaria.
El ministro señala una amplia brecha regional
El coste de producir arroz en Indonesia es aproximadamente tres veces superior al registrado en Tailandia y Vietnam, una diferencia que dificulta la competitividad agrícola y la autosuficiencia alimentaria del país, según el ministro coordinador de Alimentación, Zulkifli Hasan.
Zulkifli, conocido habitualmente como Zulhas, afirmó que producir un kilogramo de arroz en Indonesia cuesta alrededor de 12.000 rupias. Situó el coste equivalente en Tailandia y Vietnam en unas 3.800 rupias por kilogramo. Según iNews.id, presentó la comparación el 4 de septiembre de 2026 durante el lanzamiento de un libro sobre la alimentación indonesia en el Centro de Convenciones de Yakarta.
Las cifras implican una diferencia de 8.200 rupias por kilogramo entre Indonesia y sus dos competidores regionales. Según la comparación del ministro, producir arroz en Indonesia resulta algo más de tres veces más caro. Zulhas advirtió que el país seguirá rezagado si sus costes se mantienen muy por encima de los demás.
La presión competitiva alcanza a toda la cadena
La diferencia afecta a toda la cadena de suministro del arroz. Los agricultores que parten de una base de costes más alta tienen menos margen para absorber caídas de precios, mientras que procesadores y distribuidores encuentran más dificultades para ofrecer arroz nacional en condiciones competitivas. Para importadores y operadores comerciales, la comparación destaca la posible ventaja de precio del suministro procedente de Tailandia y Vietnam.
La información publicada no detalla la metodología de las tres estimaciones nacionales ni precisa si corresponden a la explotación agrícola, al molino o al arroz completamente procesado. Tampoco desglosa el peso de semillas, fertilizantes, mano de obra, tierra, riego, energía, molienda o logística. Las cifras deben considerarse, por tanto, una comparación oficial y no un estudio de costes armonizado.
Aun con esa limitación, la magnitud de la brecha ofrece una referencia clara a los responsables políticos. Reducir una diferencia de 8.200 rupias por kilogramo exige actuar sobre los componentes que determinan la productividad y el coste final del arroz comercializable. Sin mejoras, las políticas de apoyo a la producción nacional tendrán que asumir más presión para proteger a los agricultores de la competencia regional de menor coste.
La disponibilidad no es la única cuestión alimentaria
Zulhas afirmó que los retos alimentarios de Indonesia no pueden medirse únicamente por la presencia de productos en el mercado. Casi todos los alimentos, sostuvo, plantean cuestiones estratégicas vinculadas con la economía y la resiliencia nacional. Para el arroz, la política debe valorar no solo los volúmenes disponibles, sino también la viabilidad económica de la producción local.
La comparación resulta especialmente relevante porque Tailandia y Vietnam son referencias regionales importantes para el sector arrocero. Una amplia desventaja de costes puede condicionar decisiones de siembra, procesamiento, compras y comercio, incluso cuando el objetivo principal del Gobierno sea la autosuficiencia y no la dependencia del suministro extranjero.
La política necesita datos de costes más detallados
Las cifras identifican el tamaño del problema, pero no sus causas. Para productores e inversores, la siguiente cuestión es determinar qué partes del sistema productivo indonesio explican la diferencia. Disponer de datos detallados y comparables permitiría saber si las mayores oportunidades están en el rendimiento agrícola, el uso de insumos, la mecanización, la eficiencia de la molienda o la distribución.
Hasta contar con esas pruebas, las estimaciones de 12.000 y 3.800 rupias representan una contundente señal política, pero no una solución completa. La estrategia arrocera de Indonesia debe conciliar seguridad alimentaria y economía productiva. Si los costes nacionales continúan muy por encima de los regionales, agricultores, procesadores y autoridades seguirán afrontando decisiones difíciles sobre precios, ayudas y exposición al arroz importado.