La cosecha iraní de 40.000 toneladas de higos afronta una demanda débil y mayores costes
Irán prevé producir unas 40.000 toneladas de higos en el año 1405, pero los agricultores tienen dificultades para colocar la cosecha. La Asociación Iraní del Higo advierte de que el aumento de los costes y la caída de los ingresos pueden comprometer el cuidado de los huertos y la producción futura.
Los productores afrontan un problema de comercialización
Irán prevé producir unas 40.000 toneladas de higos en el año 1405, pero los agricultores se enfrentan a un apoyo comercial insuficiente y al aumento de los costes. Abbas Rezazadeh, presidente de la Asociación Iraní del Higo, declaró a Tahlil Bazaar que la previsión se basa en las estimaciones disponibles y en evaluaciones de expertos. Advirtió de que la reducción de los ingresos, combinada con mayores gastos, podría afectar al cuidado de los huertos y a la continuidad de la producción en los próximos años.
El cultivo del higo exige desembolsos durante todo el ciclo agrícola, no solo en la recolección. Los productores deben financiar el riego, los fertilizantes, el control de plagas, la mano de obra, la poda, el mantenimiento del huerto y la cosecha. El encarecimiento de cualquiera de estos conceptos eleva el coste final de producción. Si los ingresos por ventas no cubren esos gastos, queda menos dinero para preparar los huertos de cara a la siguiente campaña.
El problema inmediato no es, por tanto, la disponibilidad de fruta, sino la posibilidad de venderla en condiciones que permitan sostener a los productores. La fuente no ofrece precios en origen, volúmenes de ventas ni datos de exportación, por lo que no es posible cuantificar el desequilibrio actual. Sin embargo, la advertencia de la asociación revela presión sobre los márgenes y la liquidez de las explotaciones, donde un menor gasto en mantenimiento puede afectar rápidamente al rendimiento y la calidad.
La productividad gana prioridad frente a la expansión
Rezazadeh afirmó que el apoyo no debería limitarse a la ayuda financiera directa. Un acceso adecuado a insumos, un suministro de agua fiable, la formación en técnicas modernas y una mayor mecanización pueden reducir costes y elevar la productividad. También señaló los créditos apropiados, el capital circulante, la contención de los gastos de producción y la renovación de los huertos como vías para preservar la capacidad existente.
La escasez de agua limita las posibilidades de ampliar la superficie plantada en Irán. El informe sostiene que aumentar el rendimiento de los huertos existentes puede resultar más económico que incorporar nuevas hectáreas. El riego moderno, una mejor gestión del agua, la rehabilitación de plantaciones de bajo rendimiento, el uso de variedades adecuadas y la mejora de los conocimientos técnicos pueden incrementar la producción por unidad de superficie.
La tecnología agrícola también puede ayudar a vigilar el estado del suelo y el agua, gestionar la nutrición de los árboles, detectar plagas y enfermedades y determinar el momento adecuado de la cosecha. Estas medidas no resolverían por sí solas la falta de compradores, pero podrían reducir los costes unitarios y ayudar a mantener la calidad mientras los márgenes continúan bajo presión.
Irán compite en una región productora concentrada
La producción mundial de higos ha superado 1 millón de toneladas anuales en los últimos años, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura citados por Tahlil Bazaar. El cultivo se concentra en climas cálidos, secos y mediterráneos. Turquía ha sido el mayor productor, con varios cientos de miles de toneladas, mientras que Egipto superó las 200.000 toneladas en algunos años. Argelia, Marruecos e Irán también figuran entre los productores consolidados.
Irán se mantiene muy por detrás de los principales proveedores, aunque su cosecha prevista es relevante dadas las limitaciones hídricas y climáticas del país. Las diferencias entre productores responden a la superficie cultivada, el número de huertos, el rendimiento por hectárea y las condiciones climáticas. Conservar la capacidad iraní de 40.000 toneladas dependerá de que los agricultores puedan financiar otro ciclo productivo. Sin un mejor acceso al mercado o una reducción de costes, el mantenimiento de los huertos puede deteriorarse antes de que el efecto aparezca en las estadísticas nacionales.