El cordero en Marruecos sigue por encima de 150 dírhams pese a reabrirse las importaciones
El cordero continúa por encima de 150 dírhams por kilogramo en varios mercados marroquíes pese a la reanudación de las importaciones. La entrada limitada de mercancía y los elevados precios del ganado ovino en España han impedido un cambio apreciable en la oferta nacional.
Los precios minoristas apenas reaccionan
El cordero sigue costando más de 150 dírhams por kilogramo en varios mercados minoristas de Marruecos, semanas después de que el país reanudara las importaciones para ampliar la oferta y aliviar la presión sobre los consumidores. La persistencia de los precios altos ha reabierto el debate sobre el desequilibrio del mercado marroquí de carne roja y el tiempo necesario para que las medidas comerciales lleguen a los mostradores.
Febrayer.com informó de que la reapertura de las compras a mercados europeos, en particular España, había generado expectativas de mayor disponibilidad y precios más bajos. Sin embargo, la medida todavía no ha provocado un cambio claro en el comercio minorista. Los consumidores siguen pagando más de 150 dírhams por kilogramo en distintos mercados, pese a que el Gobierno ha facilitado el abastecimiento exterior.
El volumen importado sigue siendo insuficiente
Fuentes profesionales citadas por Febrayer.com señalaron que la entrada de ovejas y carne importadas mantiene un ritmo limitado. Las llegadas actuales no bastan para modificar de manera sustancial la relación entre oferta y demanda. Reabrir un canal comercial no garantiza una reducción inmediata si escasean los cargamentos económicamente viables o si la mercancía tarda en atravesar las fases de importación, sacrificio y distribución.
El Consejo de Gobierno aprobó a finales de julio un decreto que suspendió el cobro del arancel de importación aplicado a las ovejas domésticas vivas. La medida también abarcó la carne de bovinos, ovinos, caprinos y camellos domésticos. Su objetivo era facilitar las compras exteriores y mejorar el abastecimiento del mercado nacional mientras los precios de la carne roja seguían elevados.
La política amplió la gama de productos que pueden entrar sin el arancel suspendido, aunque la atención inmediata del mercado se concentra en las ovejas y el cordero. El impacto sobre el consumidor depende del volumen que llegue, del coste de comprar animales o carne en el extranjero y de la capacidad de importadores y distribuidores para colocar esa oferta en Marruecos a precios competitivos.
Los precios españoles reducen el incentivo
El elevado precio de las ovejas en España es uno de los principales obstáculos, según los datos profesionales citados por Febrayer.com. España debía figurar entre los principales proveedores europeos de oferta adicional, pero el coste del ganado ha reducido el atractivo comercial de la operación. La suspensión del arancel marroquí rebaja una parte del coste puesto en destino, pero no compensa un precio de compra alto en el país de origen.
Esta presión explica por qué las importaciones avanzan más despacio de lo esperado y todavía no ejercen suficiente presión sobre los precios marroquíes. Los importadores deben asumir la compra, el transporte y otros costes de la cadena antes de que el ganado o la carne lleguen a los compradores. Si el precio resultante se aproxima al nivel nacional, los operadores tienen poco margen para vender por debajo del mercado.
La evolución a corto plazo depende, por tanto, de la llegada de cargamentos mayores y más competitivos. Mientras el volumen no altere la disponibilidad, la suspensión arancelaria funcionará principalmente como una medida facilitadora y no como un remedio inmediato para los precios. Productores, procesadores y comerciantes vigilarán los flujos desde España y otros proveedores europeos, mientras los consumidores evaluarán la política por su capacidad para situar de forma sostenida el cordero por debajo del nivel actual.