El consumo de vino en España cae un 8,1% y baja de nueve millones de hectolitros
El consumo aparente de vino en España cayó un 8,1%, hasta 8,96 millones de hectolitros en los doce meses terminados en julio. La menor absorción del mercado interno puede elevar la presión sobre las existencias, los márgenes y la búsqueda de otros canales de venta.
El consumo interno baja de un umbral clave
El consumo aparente de vino en España cayó a 8,96 millones de hectolitros en los doce meses terminados en julio, un 8,1% menos que los 9,76 millones registrados en el periodo comparable hasta julio de 2025. Según Vinetur, que cita datos de INFOVI y la documentación de julio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el indicador quedó por primera vez por debajo de nueve millones de hectolitros desde la pandemia.
Expresado en litros, el consumo aparente pasó de unos 976 millones a 896 millones. La diferencia ronda los 80 millones de litros y equivale a 105,5 millones de botellas de 0,75 litros menos absorbidas por el mercado nacional en un año. Los acumulados publicados están redondeados, por lo que la diferencia debe considerarse una aproximación y no un cálculo exacto al litro.
Una medida de la absorción general del mercado
El consumo aparente empleado por el ministerio no equivale a las ventas minoristas observadas. Se calcula a partir de los movimientos y balances del sector vitivinícola y permite seguir la dirección general del mercado interno. Por ello, no muestra qué proporción del descenso corresponde a supermercados, restaurantes, bares o comercios especializados.
Los datos se extrajeron de INFOVI el 8 de septiembre y abarcan el periodo móvil de doce meses desde agosto de 2025 hasta julio. El acumulado anual móvil permite comparar periodos homogéneos y reduce el efecto de las oscilaciones mensuales. El sector y la Administración también utilizan INFOVI para controlar existencias, movimientos de producto y vino puesto en el mercado.
Más presión sobre existencias y márgenes
La caída se produjo desde una referencia que ya estaba por debajo de diez millones de hectolitros. El descenso hasta 8,96 millones muestra que la contracción de la demanda interna no se detuvo durante el periodo analizado. Como el consumo aparente mide la capacidad general del mercado para absorber vino, el resultado apunta a una rotación más lenta del producto dentro de España, aunque no permite identificar por sí solo el canal de venta más débil.
Para las bodegas y cooperativas, una menor absorción interna aumenta la importancia de gestionar las existencias y planificar la producción. Si la oferta no se ajusta al mismo ritmo, más vino puede permanecer almacenado, elevando las necesidades financieras y logísticas y reduciendo la capacidad de los productores para defender sus márgenes. Las empresas también pueden afrontar más presión para buscar ventas fuera de España o competir con mayor intensidad por una demanda nacional más pequeña. Los datos disponibles no cuantifican existencias, precios ni exportaciones, pero la contracción del 8,1% ofrece a productores, elaboradores y comerciantes una señal clara: el mercado nacional absorbe bastante menos volumen que un año antes.