El consumo de carne vacuna en Argentina vuelve a caer y toca un mínimo histórico
El consumo de carne vacuna por habitante en Argentina cayó a un mínimo histórico, con la demanda interna por el piso a raíz de la pérdida de poder adquisitivo, según informó LM Diario. El sector advierte que el fenómeno de El Nino podría golpear con fuerza a los campos ganaderos y recalentar los precios.
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y alcanzó un mínimo histórico: la pérdida de poder adquisitivo mantiene la demanda interna por el piso, según informó LM Diario.
Una caída por el lado de la demanda
La baja la explica el consumidor y no la falta de hacienda. LM Diario señala que el mercado interno está por el piso a raíz de la pérdida de poder adquisitivo, una dinámica que sigue erosionando las ventas de carne vacuna en un país que históricamente figura entre los mayores consumidores por habitante del mundo.
Para la cadena la diferencia no es menor. Cuando el consumo cae porque el comprador no puede pagar, y no porque falte mercadería, bajar los precios sirve poco: el volumen se mueve solo en niveles que comprimen los márgenes desde el feedlot hasta el frigorífico y la carnicería. La carne vacuna es la proteína animal más cara de las que se venden masivamente en Argentina y es el primer gasto que los hogares recortan cuando caen los ingresos reales.
El mecanismo es la sustitución. El pollo y el cerdo están por debajo en la góndola y, con los presupuestos ajustados, absorben el volumen que pierde la carne vacuna. Recuperarlo es lento: los hábitos se reacomodan a la nueva relación de precios y la demanda no vuelve sola cuando los ingresos se estabilizan. Por eso un mínimo histórico pesa más allá de una temporada, ya que fija una base más baja sobre la que el sector deberá planificar.
Frigoríficos y comercios quedan en un mercado donde bajar el precio no recupera el volumen perdido y subirlo acelera la sustitución. Ese es el significado práctico del mínimo histórico: cambia el mix de cortes que se venden, se achica la tolerancia al stock y la cadena se vuelca hacia el canal que todavía paga.
El Nino entra en el escenario
La advertencia del sector, difundida por LM Diario, es que el fenómeno de El Nino podría golpear con fuerza a los campos ganaderos y recalentar los precios. El Nino altera el régimen de lluvias en las regiones agrícolas argentinas y la preocupación pasa por el daño a las pasturas y al estado de los rodeos en las provincias ganaderas.
Los shocks climáticos llegan al mostrador con retraso. El productor bajo presión vende antes, lo que eleva la faena y contiene los precios en el corto plazo, y luego deja menos animales cuando hay que recomponer el rodeo. Si esa secuencia se superpone con una demanda interna ya en mínimos históricos, el mercado enfrentaría precios en alza frente a un consumidor sin capacidad de absorberlos.
También hay un costado de costos. El clima adverso encarece el mantenimiento de la hacienda, sea por pérdida de pasto o por mayor compra de alimento, y eso se traslada al precio del animal en pie antes que al mostrador. Los feedlots y los frigoríficos que compran hacienda lo sienten primero y cargan con la diferencia hasta que la absorbe el consumidor, algo que con la demanda actual dista de estar asegurado.
Lo que mira el mercado
- Los ingresos reales de los hogares, que fijan el techo de la demanda interna de carne vacuna.
- La evolución de El Nino y su impacto sobre pasturas y estado de los rodeos.
- Los niveles de faena, la señal más temprana de que el productor liquida en lugar de retener.
- El equilibrio entre mercado interno y exportación: Argentina es uno de los proveedores relevantes de carne vacuna a nivel mundial y una demanda local débil libera producto para compradores externos.
Por ahora la presión es interna e inmediata: consumo en mínimos históricos, una cadena con márgenes comprimidos y un riesgo climático que el propio sector señala como el factor con mayor capacidad de mover los precios. LM Diario plantea esa combinación como el tema central de la ganadería argentina de cara a la temporada que viene.