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Calor, lluvias erráticas y falta de agua golpean la cosecha de tomate en India

Institutos indios de investigación señalan que las temperaturas superiores a 35 grados Celsius alteran la floración y el cuajado del tomate, mientras que las lluvias intensas redujeron cerca de un 70 % los rendimientos a campo abierto en Mizoram. Los estudios de ICAR y universidades apuntan al cultivo protegido y al mejoramiento genético por tolerancia al calor.

Calor, lluvias erráticas y falta de agua golpean la cosecha de tomate en India

Calor en la etapa equivocada

El cultivo de tomate en India está bajo la presión combinada de altas temperaturas, lluvias erráticas y estrés hídrico, según informan India Today Science en su sección Climate On My Plate y el canal Aaj Tak. El problema central que identifican los investigadores no es una temporada más cálida en promedio, sino el clima extremo que llega en el punto equivocado del ciclo de crecimiento: el tomate necesita condiciones específicas de temperatura, lluvia y agua en cada etapa, y el clima cambiante entrega calor o lluvia justo cuando la planta menos puede absorberlos.

La floración y el cuajado son las fases más expuestas. Aaj Tak, citando investigaciones del ICAR-Instituto Indio de Investigación Hortícola, informó que las temperaturas altas prolongadas afectan el desarrollo floral y la calidad del polen, lo que se traduce directamente en un cuajado deficiente y menores rendimientos finales. En un estudio de campo, las variedades de tomate cultivadas con temperaturas diurnas medias de 38,4 grados Celsius mostraron efectos claros en los caracteres de floración y de rendimiento.

Un estudio de 2026 analizó 76 variedades de tomate cultivadas durante la temporada de verano en Punjab y concluyó que las temperaturas por encima de 35 grados Celsius pueden dañar el rendimiento, con efectos que van desde el crecimiento de la planta hasta la formación del fruto. NewsBytes reportó ese mismo umbral de 35 grados como el nivel a partir del cual la floración y el crecimiento comienzan a fallar. Para el productor, una ola de calor en floración no es una cifra en un gráfico meteorológico, sino menos frutos y una cosecha más pequeña.

El exceso de agua también es pérdida

El exceso de humedad es la cara opuesta del problema. Las lluvias intensas o a destiempo dañan las plantas, aumentan la presión de enfermedades y complican la cosecha, una restricción seria para un cultivo altamente perecedero que no puede esperar en el campo a que mejore el tiempo.

La cifra más concreta de la cobertura actual proviene de Mizoram. Un informe de ICAR citado tanto por Aaj Tak como por NewsBytes constató que el cultivo de tomate a campo abierto durante las temporadas pre-kharif y kharif, bajo lluvias intensas y temperaturas fluctuantes, registró caídas de rendimiento de alrededor del 70 %. El cultivo en condiciones controladas o protegidas produjo rendimientos sustancialmente mayores con el mismo clima.

La respuesta del mejoramiento genético

Un estudio de 2025 sobre el efecto del calor en distintas variedades de tomate halló que las altas temperaturas pueden reducir de forma marcada el rendimiento, el desarrollo radicular y la capacidad fotosintética de la planta. El daño no fue uniforme: algunas variedades toleraron mejor el calor que otras, y por eso los programas de mejoramiento se concentran ahora en líneas que sostienen el rendimiento con temperaturas elevadas.

Ese trabajo avanza. En un estudio publicado en agosto de 2026, científicos —entre ellos investigadores del ICAR-Instituto Indio de Investigación Hortícola— identificaron variedades de tomate con caracteres asociados a una mejor tolerancia al calor, material que puede emplearse para desarrollar nuevas variedades adaptadas a altas temperaturas. Otro estudio de 2025 modeló el cultivo de tomate en la India central bajo condiciones climáticas futuras y encontró que el aumento de temperatura puede acelerar algo la floración y la fructificación, aunque con caída del rendimiento, y que los cambios en el régimen de lluvias afectan la producción de manera distinta según la región.

Implicaciones para la oferta y los precios

Como el tomate es perecedero y se cultiva en varias regiones y temporadas, un daño climático en un cinturón productor importante puede reducir rápidamente la oferta de mercado y empujar los precios al alza. En parte de las llanuras indias las temperaturas de verano ya dificultan el cultivo y obligan a desplazar la producción a otras zonas o estaciones; el cambio climático no eliminó esas restricciones antiguas, sino que añadió otra capa de presión sobre ellas.

Aaj Tak advierte contra atribuir cada alza de precios del tomate al cambio climático. El ciclo del cultivo, la superficie sembrada, las plagas y enfermedades, el transporte, el almacenamiento y las condiciones generales del mercado también determinan el precio. Lo que aporta el cambio climático es incertidumbre adicional sobre un cultivo ya sensible: el tomate no va a desaparecer de las cocinas indias, pero habrá temporadas más difíciles de producir.

Análisis completo del mercado

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