Científicos buscan proteger el banano Cavendish de enfermedades y vulnerabilidad genética
El Cavendish representa el 99 % de las exportaciones mundiales de banano, pero su uniformidad genética lo expone al hongo de suelo Tropical Race 4. Los investigadores prueban plantas resistentes, técnicas genéticas y material de bananos silvestres.
Un mercado mundial apoyado en una sola variedad
El comercio internacional de banano depende de forma abrumadora del Cavendish. WIRED informó, citando a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que esta variedad representa el 47 % de la producción mundial de banano, unos 50 millones de toneladas anuales, y el 99 % de las exportaciones globales. La concentración ofrece a productores, empacadores y minoristas un producto uniforme para la distribución masiva, pero también expone la cadena de suministro a una enfermedad capaz de atacar plantas genéticamente similares.
La industria ya ha afrontado este problema. Gros Michel dominaba los mercados de Europa y Estados Unidos hasta que Tropical Race 1, una cepa del hongo Fusarium, se extendió por las plantaciones latinoamericanas. WIRED estimó los daños en $2.300 millones a valor actual. Standard Fruit Company, hoy Dole, empezó a cambiar al Cavendish en 1947; United Fruit Company, hoy Chiquita, la siguió en 1960. Gros Michel desapareció de los supermercados estadounidenses en 1965, mientras el Cavendish resistente a TR1 se convertía en la base del negocio exportador.
TR4 revela la debilidad de los cultivos clonados
Tropical Race 4, o TR4, amenaza ahora a la variedad que rescató al sector. El hongo vive en el suelo, impide que la planta reciba agua y nutrientes y no puede controlarse con pesticidas convencionales. The Washington Post informó que puede permanecer latente durante décadas. Cuando una plantación se infecta, eliminar las plantas no ofrece a los productores una vía inmediata para volver a cultivar Cavendish.
Los bananos Cavendish comerciales son estériles y se propagan como clones, por lo que no pueden adquirir rasgos útiles mediante la reproducción ordinaria. La uniformidad genética facilita una calidad constante y un manejo predecible, pero también comparte la misma susceptibilidad entre las plantas. WIRED informó que TR4 había llegado prácticamente a todas las zonas bananeras del Territorio del Norte de Australia, donde muchas plantaciones seguían cerradas. Brotes anteriores también dañaron la producción en el Sudeste Asiático, África y Oriente Medio.
La investigación abre varias líneas de defensa
El equipo de James Dale en la Queensland University of Technology aisló el gen de resistencia RGA2 del banano silvestre Musa acuminata malaccensis y lo introdujo en plantas Cavendish. En ensayos de campo cerca de Humpty Doo, en el Territorio del Norte australiano, las plantas resistieron al TR4 mientras los bananos circundantes sucumbían. The Washington Post informó que cuatro de seis líneas vegetales mostraron resistencia durante un ensayo inicial de tres años. No obstante, todavía deben comprobarse el rendimiento y otras características comerciales en distintos entornos.
Los científicos también conservan material genético silvestre para futuros programas de mejoramiento. ABC News informó que investigadores recolectaron parientes del banano en Papúa Nueva Guinea, incluidas plantas amenazadas de hasta 15 metros y Musa balbisiana, que utiliza el agua con gran eficiencia. Las muestras se guardan en el mayor banco genético de banano del mundo, ubicado en Lovaina, Bélgica. El trabajo responde a dos riesgos relacionados: los bananos cultivados carecen de diversidad genética, mientras la deforestación y los incendios pueden destruir plantas silvestres resistentes a enfermedades, sequías y otras amenazas. Para productores y comerciantes, la resistencia en laboratorio no será suficiente: también importan el rendimiento, el sabor, la capacidad de transporte, la aprobación regulatoria y la aceptación del consumidor.