Chequia exporta suero ante la falta de capacidad nacional para producir proteína
Las industrias lácteas checas generan cerca de 2 millones de toneladas de suero al año, pero el país carece de plantas para producir concentrados y aislados ricos en proteína. Parte del material se seca, se concentra o se envía a Alemania, Países Bajos y Francia para su transformación.
La oferta de suero supera la capacidad de transformación
Las industrias lácteas checas generan grandes volúmenes de suero, pero el país no produce los concentrados ricos en proteína utilizados en nutrición deportiva y alimentos enriquecidos. Según Seznam Zprávy, el problema no es la falta de materia prima, sino el coste, el consumo energético y la escala necesaria para operar tecnología especializada.
Jiří Kopáček, presidente de la Asociación Láctea Checo-Morava, indicó que Chequia produjo el año pasado 190.000 toneladas de queso y cuajada, junto con unos 2 millones de toneladas de suero. De ese volumen, 35.000 toneladas se transformaron mediante secado en polvo, el método nacional más habitual, y otras 56.000 toneladas se concentraron.
El suero se consideraba antes principalmente un residuo de la fabricación de queso y cuajada. Ahora es una materia prima valiosa para alimentación, cosmética y agricultura. El líquido contiene aproximadamente un 94 % de agua, además de lactosa, minerales, una cantidad mínima de grasa y menos de un 1 % de proteína.
Las exportaciones abastecen plantas europeas especializadas
El suero concentrado hasta aproximadamente un 64 % suele enviarse desde Chequia a Alemania, Países Bajos o Francia, donde lo procesan grandes instalaciones especializadas. Parte del suero en polvo también se exporta, mientras que el mercado nacional lo utiliza principalmente en panadería y piensos. Unas 500.000 toneladas del volumen del año pasado correspondieron a suero ácido, empleado sobre todo como alimento animal después del secado.
Madeta genera entre 600.000 y 650.000 litros diarios de suero dulce, según la directora de su planta de Planá nad Lužnicí. La empresa abastece a transformadores checos y extranjeros, pero actualmente no dispone de tecnología para concentrados de proteína. Mlékárna Klatovy, perteneciente a Lactalis Group y destacado productor de mozzarella, genera unos 300.000-330.000 litros diarios de suero líquido con cerca de un 6 % de materia seca. Su director, Marek Hofmann, señaló que vende toda la producción en el extranjero y no estudia instalar una línea de concentrados porque su estrategia se centra en el queso.
Este patrón deja a las industrias lácteas checas como proveedoras de un insumo menos elaborado, mientras las marcas nacionales de nutrición deportiva dependen de concentrados importados. Mixit y Vilgain dijeron a Seznam Zprávy que no prevén fabricar su propio concentrado. Ambas citaron la tecnología especializada y la elevada inversión necesaria.
La inversión limita la producción nacional
Producir concentrado de proteína de suero requiere más que secar el líquido. Debe separarse, pasteurizarse, filtrarse con membranas, concentrarse, secarse por atomización y envasarse. El concentrado habitual contiene alrededor de un 80 % de proteína, mientras que el aislado alcanza aproximadamente entre un 85 % y un 95 %.
Iveta Klojdová, responsable del Departamento de Leche, Grasas y Cosmética de la Universidad de Química y Tecnología de Praga, calculó que se necesitan unos 150 litros de leche para producir 1 kilogramo de concentrado al 80 %, según la composición y la eficiencia del proceso. Kopáček situó la inversión para una planta checa en cientos de millones de coronas checas. Él y Klojdová consideran que el volumen nacional no permitiría mantener varias instalaciones; según Kopáček, como máximo podría operar una planta especializada que reuniera el suero dulce de los principales queseros.
La demanda agrava la escasez de capacidad. Tomáš Novotný, de Vilgain, afirmó que el precio de la materia prima se duplicó en varios meses de este año, impulsado principalmente por la demanda mundial. Marek Zemánek, portavoz de la Cámara Alimentaria, dijo que la proteína de suero alcanzó su precio más alto registrado y que los precios checos seguirán elevados si no baja la demanda global. Europa dispone de suero suficiente; el cuello de botella está en las plantas capaces de transformarlo.