El cerdo brasileño más barato presiona a los productores argentinos
El capón argentino cotizó en agosto cerca de un 62% por encima de la referencia brasileña, después de que el precio del cerdo vivo en Brasil cayera casi un 40% desde enero. Las importaciones equivalen al 6,2% del consumo aparente, pero en Misiones los productores alertan por la reducción de márgenes, el contrabando y los riesgos sanitarios.
La mayor oferta brasileña amplía la brecha de precios
La fuerte caída del precio del cerdo en Brasil aumenta la presión sobre la cadena porcina argentina, especialmente en la provincia fronteriza de Misiones. Agroempresario, a partir de un análisis del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) y de declaraciones de la Cooperativa Frigorífica Leandro N. Alem (COFRA), informó que productores e industrias compiten tanto con importaciones formales como con carne que ingresa por contrabando.
En agosto, el precio promedio del capón argentino se situó cerca de un 62% por encima de la referencia brasileña, según el informe del IERAL citado por Bichos de Campo. Fue la séptima brecha más alta desde febrero de 2015 y una de las mayores de todo el período. La diferencia se mantiene por encima del 50% desde mayo.
La referencia brasileña del cerdo vivo bajó de aproximadamente US$1,46 por kilogramo en enero a US$0,89 en agosto, una caída cercana al 40%. En Argentina, en cambio, los precios permanecieron durante 2026 dentro de los rangos de años anteriores. El IERAL vinculó la baja brasileña con la expansión de la producción y la necesidad de colocar mayores volúmenes tanto en el mercado interno como en el exterior.
La importación es limitada, pero influye en los precios
La carne porcina importada representa alrededor del 6,2% del consumo aparente de Argentina, mientras que la producción nacional alcanzó unas 877.000 toneladas en los últimos doce meses, un 11,5% más interanual. Por tanto, las compras externas todavía no han desplazado masivamente a la producción argentina. Sin embargo, los cortes brasileños más baratos pueden condicionar las negociaciones entre frigoríficos, industrias y supermercados.
El efecto es especialmente visible en Misiones, que comparte una frontera extensa con Brasil y está cerca de importantes regiones productoras del país vecino. La planta industrial de COFRA en Leandro N. Alem se encuentra a unos 40 kilómetros de la frontera. La cooperativa trabaja con alrededor de 140 productores integrados y participa desde la producción de lechones hasta la industrialización y la comercialización.
El presidente de COFRA, Ricardo Saraceni, explicó a Bichos de Campo que las importaciones formales permiten a grandes cadenas y compradores de otras regiones argentinas acceder a carne brasileña a precios competitivos. Durante una visita comercial a Tucumán, distribuidores y supermercados informaron a la cooperativa de ofertas de bondiola brasileña a precios excepcionalmente bajos. Saraceni señaló que importar cortes frescos concretos reduce el valor económico de toda la res local y puede desviar medias reses argentinas desde la principal zona productora hacia Misiones y Corrientes.
Los precios quedan por detrás de la inflación
La presión competitiva ya aparece en los resultados de COFRA. Saraceni indicó que los precios de los productos de la cooperativa subieron alrededor de un 15% durante el último año, frente a una inflación cercana al 30%. Esa diferencia redujo la rentabilidad mientras se mantienen los costos productivos, industriales y logísticos.
La integración de COFRA ofrece cierta protección porque coordina varias etapas de la cadena. Aun así, no compensa por completo la diferencia de precios con Brasil. Los productores dedicados únicamente a la actividad primaria y sin una integración comparable están más expuestos a precios débiles y márgenes menores.
El contrabando añade riesgos sanitarios y de trazabilidad
Además de las importaciones legales, COFRA afirma que el ingreso informal de cerdo brasileño se agravó en los últimos meses. Saraceni dijo que la cooperativa consideraba inicialmente que el contrabando fronterizo tenía poco efecto sobre sus operaciones, pero que ahora observa carne brasileña, incluidas medias reses porcinas, circulando por toda Misiones.
La preocupación va más allá de la competencia desleal. La carne que se mueve fuera de los canales formales puede eludir controles sanitarios, requisitos de trazabilidad y condiciones adecuadas de cadena de frío. COFRA pidió una actuación coordinada de las autoridades nacionales, provinciales y municipales. El reto para la cadena porcina argentina no es solo afrontar la creciente brecha regional, sino asegurar que la competencia se desarrolle mediante canales controlados y trazables.