La cebolla importada a bajo precio obliga a agricultores españoles a destruir cosechas
Los productores españoles destruyen, abandonan o regalan cebollas después de que los precios en origen cayeran por debajo de los costes de recolección y producción. Las importaciones aumentaron casi un 18% entre enero y abril de 2026, con Perú y Chile aportando buena parte del volumen adicional.
El precio en origen no cubre ni la recolección
Los productores españoles de cebolla están destruyendo cosechas, dejándolas sin recoger o regalándolas después de que los precios en origen cayeran por debajo de los costes de producción. La Gaceta informa de que los agricultores atribuyen la crisis al aumento de las importaciones y a la presión de las industrias y los operadores comerciales, a los que acusan de sustituir cebolla nacional por producto procedente de países ajenos a la Unión Europea.
Ava-Asaja cifra en €8 millones las pérdidas en la Comunidad Valenciana, una de las principales zonas productoras de cebolla de España. Según la organización agraria, los compradores han ofrecido €0,08 por kilogramo, aunque producirlo cuesta más de €0,25. Hacia el final de la campaña, el precio habría bajado hasta €0,03 por kilogramo, una cantidad insuficiente incluso para pagar la recolección. Algunos agricultores trituraron por ello las cebollas con el tractor en sus parcelas, mientras otros regalaron la producción para evitar más gastos.
Las importaciones crecen antes de la cosecha temprana
España aumentó sus importaciones de cebolla casi un 18% entre enero y abril de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa recopilados por DataComex. El incremento se produjo inmediatamente antes de la comercialización de la cebolla temprana española, intensificando la competencia cuando la oferta nacional entró en el mercado.
La mayor parte del volumen adicional llegó desde fuera de la Unión Europea. Siete de los diez mayores proveedores de cebolla de España son países extracomunitarios. Perú y Chile registraron los mayores aumentos en sus envíos al mercado español, con más de 5.700 toneladas y casi 4.800 toneladas adicionales, respectivamente. El material disponible no indica el volumen total importado por España ni identifica a los otros cinco proveedores extracomunitarios situados entre los diez primeros.
Los productores cuestionan las prácticas de compra
Las organizaciones agrarias sostienen que el producto importado presiona a la baja los precios internos y enfrenta a productores sujetos a requisitos medioambientales, laborales y fitosanitarios diferentes. También consideran que las ofertas inferiores al coste de producción contradicen el principio de la Ley de la Cadena Alimentaria española, según el cual los productos no deberían venderse por debajo de coste. Sin embargo, la información disponible no señala que las autoridades hayan determinado formalmente que un contrato concreto vulnerase la ley.
El presidente de Ava-Asaja, Cristóbal Aguado, afirmó que los agricultores ya habían soportado costes de producción elevados, altas temperaturas y plagas antes de obtener una cosecha que ahora no pueden vender de forma rentable. En declaraciones recogidas por El Debate, pidió prioridad para la cebolla nacional y de proximidad y advirtió de que continuaría el abandono de tierras si se mantienen las condiciones actuales. Para los productores, la decisión inmediata consiste en determinar si recoger al precio vigente genera una pérdida mayor que destruir la cosecha. Para industrias y comerciantes, la brecha entre la disponibilidad importada y los costes del campo español anticipa más tensión sobre los contratos y el origen del abastecimiento.