Los campos anegados frenan la cosecha de patata en Letonia y elevan el riesgo de pérdidas
Las lluvias persistentes impiden que la maquinaria trabaje en los campos de patata de distintas regiones de Letonia. Aunque la cosecha se consideraba buena, el encharcamiento, las plagas y el elevado coste del combustible reducen el volumen comercializable y los ingresos agrícolas.
La maquinaria no puede entrar en los campos saturados
El exceso de agua está dificultando la cosecha de patata en toda Letonia y expone a la podredumbre parte de una producción que, en principio, era buena. Aiga Kraukle, presidenta de la junta de la Unión Letona de Productores y Procesadores de Patata, declaró a la agencia LETA que la recolección es ahora el principal problema porque la maquinaria no puede trabajar correctamente sobre suelos saturados.
Según Kraukle, las cosechadoras de patata no pueden acceder a determinadas parcelas sin quedar atrapadas. La situación varía entre explotaciones: en las zonas más afectadas resulta difícil llegar a los tubérculos incluso a pie, mientras que otros campos están en condiciones mucho mejores. No obstante, los miembros de la organización en todas las regiones de Letonia señalan problemas importantes de encharcamiento, según Lasi.lv y Bauskas Dzīve.
Una buena cosecha se convierte en una oferta incierta
El cultivo presenta un rendimiento suficientemente bueno y no hay motivos generales de queja sobre su volumen, indicó Kraukle. La duda es cuánto podrá recuperarse en condiciones aptas para el mercado. En su explotación, la precipitación acumulada hasta ahora en septiembre alcanzó 110 milímetros, frente a una media de 60-70 milímetros para todo el mes.
La patata no puede permanecer mucho tiempo bajo el agua. Kraukle señaló que los tubérculos expuestos a la humedad durante más de dos días tienen una probabilidad muy elevada de pudrirse. Por tanto, se da por seguro que habrá pérdidas, aunque todavía no es posible calcular su volumen final. Las condiciones de los campos pueden cambiar rápidamente y se espera un tiempo aún más húmedo.
La desigual incidencia entre parcelas complica cualquier evaluación nacional. Las explotaciones que puedan reanudar la recolección durante un intervalo seco conservarán una mayor parte de su producción, mientras que las patatas de los terrenos más saturados podrían deteriorarse antes de que regrese la maquinaria. Para procesadores y compradores, la cuestión no es solo el tamaño inicial de la cosecha, sino la cantidad que pueda extraerse, clasificarse y entregarse con la calidad requerida.
Las plagas y los costes agravan la presión
El tiempo húmedo no es el único obstáculo para los productores letones. Kraukle afirmó que sigue sin existir un medio eficaz para combatir las larvas del escarabajo de mayo. Las patatas roídas por estas larvas se descartan y no llegan a los canales comerciales, lo que reduce aún más la proporción vendible incluso donde todavía es posible cosechar.
La rentabilidad también está bajo presión. Kraukle sostuvo que el combustible es tan caro este año que los ingresos actuales por la venta de patata no cubren los costes de los productores. Los agricultores apenas pueden trasladar ese gasto porque los compradores fijan los precios de adquisición. Si estos pueden comprar patatas más baratas en Polonia, no pagarán más al productor letón. Las pérdidas meteorológicas y los descartes pueden así reducir la rentabilidad agrícola sin provocar necesariamente un aumento equivalente de los precios internos. La evolución inmediata del mercado dependerá del volumen recuperado antes de nuevas lluvias y de la disponibilidad de suministros alternativos más baratos.