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El calor y la escasez de agua dañan los cultivos japoneses de mikan y sudachi

El calor extremo y la falta de lluvia están decolorando el mikan en la prefectura de Ehime y amenazan la oferta de cítricos. El sudachi también está afectado y un fabricante ha suspendido la producción de ponzu.

El calor y la escasez de agua dañan los cultivos japoneses de mikan y sudachi

Las quemaduras solares se extienden por los huertos de Ehime

El calor prolongado y la falta de precipitaciones están dañando los cítricos del oeste de Japón. El mikan cambia de color antes de la cosecha y genera incertidumbre para procesadores y minoristas. NTV News informó de que frutos todavía verdes se habían vuelto amarillos por quemaduras solares en Uwajima, una importante zona productora de mikan de la prefectura de Ehime. Los agricultores advirtieron de que las piezas más afectadas pueden acabar negras y podridas.

Las causas inmediatas son las temperaturas inusualmente altas y la escasez de lluvia. Según NTV News, Uwajima prácticamente no recibió precipitaciones durante aproximadamente un mes hasta el día 6. En buena parte del oeste de Japón, las temperaturas medias del mes y medio transcurrido hasta el día 23 superaron en al menos 1,5°C los valores normales. Los productores indicaron que el calor excesivo también favorece las enfermedades y la aparición de insectos, lo que añade riesgos antes de la recolección.

El daño no se limita al aspecto de la fruta. La productora de mikan Chiaki Koshimizu describió las quemaduras como graves y señaló que pueden terminar provocando podredumbre. Para las explotaciones comerciales, las pérdidas reducen la producción vendible y elevan las necesidades de trabajo y agua para proteger el cultivo restante.

El riego de emergencia no sustituye a la lluvia

JA Ehime Minami ha creado un centro de respuesta a la sequía por primera vez en nueve años. Los agricultores han comenzado a utilizar aspersores y otras medidas de riego, pero el especialista en frutales Takashi Tanaka afirmó que el agua aportada no se acerca al volumen de las precipitaciones naturales. La intervención puede limitar parte de los daños, aunque no compensar por completo un periodo seco prolongado.

La situación muestra la vulnerabilidad de los huertos cuando coinciden altas temperaturas y falta de agua. El riego ayuda al desarrollo de la fruta, pero los productores deben repartir recursos limitados entre sus parcelas mientras controlan quemaduras, plagas y enfermedades. Si persiste este patrón meteorológico, tanto el volumen como la calidad de los cítricos destinados al mercado fresco y a la transformación podrían verse presionados.

Los procesadores se preparan para una menor oferta de materia prima

Las empresas que dependen del mikan de Ehime ya evalúan sus riesgos de abastecimiento. Makiko Oyabu, de la tienda especializada I’m mikan de Tokio, dijo a NTV News que los agricultores habían comunicado un desarrollo insuficiente y el secado de la fruta por la falta de lluvia y el calor extremo. El establecimiento vende helado elaborado con fruta de Ehime y tiene como producto emblemático zumo de mikan 100% servido desde un grifo.

Oyabu explicó que el volumen cosechado determina la cantidad de zumo que puede producirse. Por ello, la empresa intenta ampliar su base de proveedores ante una posible reducción de la disponibilidad. La respuesta muestra cómo las pérdidas en los huertos se transmiten rápidamente por la cadena: menos fruta comercializable significa menos materia prima para zumos, postres y otros productos cítricos procesados.

El sudachi, otro cítrico característico del oeste de Japón, también se ha visto afectado por el calor extremo. NTV News informó de que un fabricante suspendió por este motivo la producción de ponzu. No se facilitó una estimación de las pérdidas ni un calendario para reanudar la actividad. La suspensión demuestra, no obstante, que los daños meteorológicos ya influyen en decisiones industriales concretas y no solo en las expectativas sobre la próxima cosecha.

Para productores, procesadores y compradores, la cuestión central es ahora cuánto durarán el calor y el déficit de lluvia. Una escasez continuada intensificaría la competencia por los cítricos utilizables y podría obligar a los fabricantes a ampliar sus compras, reducir la producción o ajustar sus gamas. El impacto final dependerá de cuánta fruta conserve una calidad comercial y de si las lluvias mejoran antes de que avance la recolección.

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