Bulgaria refuerza los controles estatales de micotoxinas en leche, lácteos y piensos
El ministro de Agricultura y Alimentación, Plamen Abrovski, afirmó en el Parlamento que el Estado ha intensificado los análisis de micotoxinas y aflatoxinas en leche, productos lácteos y piensos, según blitz.bg. No se facilitaron cifras de muestras ni de incumplimientos. El riesgo se concentra en la compra de pienso y en la recepción de leche cruda.
Bulgaria ha intensificado los análisis estatales de micotoxinas y aflatoxinas en leche, productos lácteos y piensos, según declaró el ministro de Agricultura y Alimentación, Plamen Abrovski, ante la Asamblea Nacional durante la sesión de control parlamentario, informa el medio búlgaro blitz.bg.
El control parlamentario es la sesión semanal en la que los ministros búlgaros responden a las preguntas de los diputados. Según blitz.bg, Abrovski describió el refuerzo de los controles como una medida que abarca toda la cadena láctea: leche cruda, productos lácteos elaborados y el pienso utilizado en las explotaciones. La información sobre su intervención no incluye el número de muestras tomadas, la proporción de resultados por encima de los límites legales, las regiones afectadas ni el periodo que cubren los controles reforzados. Tampoco se citaron empresas.
El punto de control está en el pienso, no en la fábrica
Las aflatoxinas son un subgrupo de las micotoxinas, compuestos tóxicos producidos por hongos que colonizan los cultivos en el campo y durante el almacenamiento. Su vía de entrada en los lácteos es indirecta. La aflatoxina B1 presente en piensos contaminados, normalmente maíz, otros cereales o harinas de oleaginosas como la de girasol, es metabolizada por las vacas en lactación y se excreta en la leche como aflatoxina M1. La contaminación entra, por tanto, en la cadena antes de la planta de transformación.
Esa secuencia explica por qué el ministro vinculó leche, lácteos y pienso en un mismo anuncio. La pasteurización y otros tratamientos térmicos habituales no destruyen la aflatoxina M1, de modo que una recepción de leche cruda contaminada no puede corregirse aguas abajo. Para los productores, las palancas prácticas son la selección del proveedor de pienso, el análisis de los lotes entrantes y las condiciones de almacenamiento en la granja, donde el calor y la humedad impulsan el crecimiento fúngico. El paso del pienso a la leche ocurre en pocos días, por lo que los sistemas de control suelen combinar el cribado de piensos con los análisis de leche cruda en la recogida.
Exposición normativa en toda la cadena
La aflatoxina M1 es uno de los contaminantes más estrictamente regulados en la legislación alimentaria de la UE, con contenidos máximos para la leche cruda, la leche tratada térmicamente y la leche utilizada como ingrediente en productos lácteos. Bulgaria es Estado miembro de la UE, por lo que la leche o los lácteos por encima de esos niveles no son comercializables ni en Bulgaria ni en ninguna otra parte del mercado único. Los lotes no conformes se retiran, se recuperan y se destruyen, no se rebajan de precio.
La exposición no se reparte por igual. Los centros de recogida y los pequeños transformadores que mezclan leche cruda de muchas explotaciones asumen el mayor riesgo, porque una sola entrega contaminada deja fuera de especificación todo un tanque. Los importadores de pienso y las fábricas de compuestos afrontan otra consecuencia: documentación más exigente, análisis previos al embarque y criterios de aceptación más estrictos para maíz y harinas de oleaginosas. El comercio transfronterizo de leche cruda y de materias primas para pienso es habitual dentro de la UE, de modo que un muestreo búlgaro más intenso alcanza también a proveedores de mercados vecinos.
Lo que sigue sin aclararse
El relato del debate parlamentario publicado por blitz.bg deja varias preguntas abiertas para el sector:
- Si los controles reforzados son preventivos o responden a hallazgos concretos de incumplimiento, y si se publicarán los resultados.
- Si el muestreo adicional es temporal y está ligado a las condiciones de cosecha y almacenamiento de la campaña actual de piensos, o supone un aumento permanente de la frecuencia de control.
- Quién asume el coste de los análisis adicionales, si el sistema estatal de control, los transformadores o las granjas, y si aumentará la frecuencia de muestreo en los puntos de recogida.
En la versión difundida, Abrovski no fijó calendario ni presupuesto para el programa ampliado. Para los transformadores y compradores de pienso en Bulgaria, la implicación inmediata es más procedimental que comercial: la documentación, la trazabilidad de los lotes de pienso y los registros de análisis serán lo primero que pida una inspección.