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Bielorrusia reduce de 199 a 76 los productos sujetos a regulación de precios

Bielorrusia ha reducido de 199 a 76 las posiciones de su lista de bienes de consumo con precios regulados, retirando casi todos los productos no alimentarios y de compra no habitual. A la vez, aplicará controles específicos al pan y a la elaboración de carne, pollo y pescado dentro de los comercios.

Bielorrusia reduce de 199 a 76 los productos sujetos a regulación de precios

La lista regulada baja a 76 posiciones

Bielorrusia ha reducido de 199 a 76 las posiciones de la lista de bienes de consumo sujetos a regulación de precios. La revisión excluye casi todos los productos no alimentarios y varios artículos que no se consideran compras cotidianas. El país aplica estos controles desde 2022, cuando la lista inicial contenía unas 300 posiciones, y desde entonces su alcance se ha reducido gradualmente.

Belmarket señaló el recorte de 199 a 76 posiciones como uno de los principales cambios del sistema revisado. Entre los productos retirados figuran la leche, el kéfir y la crema agria en envases de vidrio, además de los cítricos y el chicle. La selección indica que las autoridades concentran el control en una cesta más pequeña y más relevante para el gasto habitual de los hogares.

SB informó de que la estabilización de los precios al consumidor, el crecimiento moderado de la inflación y unas previsiones firmes permitieron otra flexibilización. Numerosos productos no alimentarios han registrado descensos de precios, lo que respaldó su salida de la lista. El Ministerio de Regulación Antimonopolio y Comercio indicó que podrá reincorporar productos si se producen subidas bruscas.

Control específico para alimentos elaborados por los comercios

La flexibilización general llega acompañada de una supervisión más estricta para determinados alimentos preparados dentro de tiendas y cadenas minoristas. Según BELTA, la regulación incluirá los productos de panadería y el despiece o procesamiento de carne, pollo y pescado, incluida la elaboración de pescado ligeramente salado. Hasta ahora, estos productos ocupaban una posición distinta de los artículos envasados suministrados por fabricantes externos.

El cambio afecta a las cadenas con panaderías, carnicerías, cocinas o secciones de procesamiento de pescado propias. Los precios de esos productos entrarán en el marco regulado mientras otros muchos bienes lo abandonan. Para los proveedores, la distinción entre mercancía fabricada industrialmente y productos procesados en el punto de venta puede adquirir más peso al negociar precios mayoristas, márgenes minoristas y posicionamiento.

Las autoridades también han modificado los recargos máximos permitidos para los productos lácteos y el té, sin distinción por país de origen. Las reglas afectan tanto a proveedores bielorrusos como a exportadores extranjeros. Los materiales disponibles no detallan los nuevos porcentajes, por lo que el efecto sobre cada producto dependerá de los límites concretos aplicados por los minoristas.

Efectos para las importaciones y los proveedores nacionales

La retirada de los cítricos y de ciertos formatos de productos lácteos permite a importadores y distribuidores trasladar con mayor libertad los cambios en los precios de compra, el transporte y los tipos de cambio. Bielorrusia depende de las importaciones de cítricos, mientras que el té también está expuesto a las condiciones internacionales de suministro. Sin embargo, la regulación de sus recargos muestra que la liberalización no es uniforme entre los bienes importados.

Los alimentos nacionales ocupan una posición sólida en las cestas de compra bielorrusas, lo que limita el impacto previsto de posibles aumentos en algunos productos importados. Los proveedores extranjeros seguirán compitiendo con alternativas locales incluso donde desaparezca el control formal. Los importadores ganarán flexibilidad, pero tendrán que defender sus volúmenes en un mercado donde los consumidores pueden cambiar a productos nacionales.

La reforma flexibiliza el sistema, pero no lo elimina. Bielorrusia ha pasado de unas 300 posiciones reguladas en 2022 a 199 y ahora a 76, manteniendo la posibilidad de recuperar controles tras aumentos bruscos. Exportadores y distribuidores deberán vigilar tanto la lista restante como su aplicación en el comercio minorista, en particular para lácteos, té, pan, carne, aves y pescado.

Análisis completo del mercado

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