Bielorrusia ampliará el cultivo de patata solo si asegura compradores
Bielorrusia pretende ampliar la superficie comercial de patata después de encontrar mercados adicionales. Rusia es el principal destino potencial, mientras que el coste y la capacidad de la maquinaria de cosecha limitan el crecimiento.
El Gobierno condiciona la expansión a la venta
El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha ordenado ampliar el cultivo de patata, pero solo cuando esté asegurada la venta de la futura producción. Las grandes explotaciones comerciales cultivan actualmente 22.000 hectáreas, una superficie que el presidente consideró insuficiente para el país. El Gobierno deberá encontrar mercados adicionales antes del invierno, por lo que los compromisos de compra serán una condición previa para producir más.
Vadim Makhanko, director general del Centro Científico y Práctico de la Academia Nacional de Ciencias de Bielorrusia para el Cultivo de Patata, Frutas y Hortalizas, afirmó que el volumen actual cubre por completo la demanda de la población y las necesidades de los procesadores nacionales. Entre ellos figuran las fábricas de almidón y los productores de patatas fritas, chips y puré. Según Pravda.ru, alrededor de 300.000 toneladas están disponibles actualmente para la exportación.
Rusia ofrece una oportunidad, pero exigirá precios competitivos
Rusia continúa siendo el principal mercado potencial de exportación. Una previsión para 2026 apunta a que la producción rusa de patata podría disminuir en 1 millón de toneladas debido al clima y a la reducción de la superficie cultivada. Ese posible déficit puede generar demanda adicional para el producto bielorruso, siempre que los proveedores combinen una calidad elevada con precios competitivos.
La condición comercial responde al riesgo de aumentar la superficie antes de consolidar la demanda. Makhanko advirtió que elevar la producción sin un plan claro de ventas podría generar un excedente y provocar una fuerte caída de los precios, como ocurrió en 2023. Para los agricultores, esto implica vincular más estrechamente la siembra a los contratos de exportación, los pedidos de los procesadores y la capacidad de los canales comerciales para absorber volúmenes adicionales.
El rendimiento medio de la patata en Bielorrusia alcanzó este año 332 quintales por hectárea, 10 quintales por hectárea más que el año anterior. La mejora se atribuyó tanto al trabajo de los productores como a unas precipitaciones favorables. Con ese rendimiento, una ampliación del área aportaría volúmenes importantes y elevaría las exigencias de almacenamiento, clasificación, envasado y entrega oportuna a los compradores.
Variedades especializadas y límites de la maquinaria
El centro nacional de investigación se concentra en desarrollar variedades especializadas para distintos segmentos. Esto resulta relevante para los procesadores, porque el almidón, los chips, las patatas fritas y el puré requieren materias primas con características diferentes. Una oferta más amplia de variedades específicas permitiría orientar la producción hacia una demanda industrial contratada, en lugar de depender principalmente del mercado de producto fresco.
La maquinaria sigue siendo una limitación. Makhanko señaló que Bielorrusia ha desarrollado una gama completa de equipos para preparar el suelo, plantar, gestionar almacenes y envasar, pero la cosecha continúa siendo el eslabón débil. La cosechadora de patata de Gomselmash necesita mejoras para alcanzar el nivel de sus equivalentes internacionales. Las máquinas autopropulsadas de la Unión Europea y Estados Unidos son demasiado caras para las pequeñas explotaciones y solo se consideran rentables a partir de 500 hectáreas. Bielorrusia dispone de una oportunidad comercial en Rusia, pero la ampliación dependerá de una demanda confirmada, precios viables y capacidad para cosechar y gestionar eficazmente una producción mayor.