Bangladés vuelve al trigo indio tras subir un 17% el precio de la harina en Daca
Los compradores de Bangladés han reservado más de 200.000 toneladas de trigo indio tras cuatro años sin grandes operaciones. El cereal indio, entregado a entre 305 y 326 dólares por tonelada, ofrece una alternativa más barata ante las interrupciones del mar Negro y el encarecimiento de la harina.
El trigo indio regresa después de cuatro años
Los importadores de Bangladés han reservado más de 200.000 toneladas de trigo indio desde que Nueva Delhi relajó las restricciones a la exportación a finales de agosto. Son las primeras compras importantes al país vecino desde 2022. Business Standard señala que la mayor parte del grano viajará por ferrocarril, con precios de entrega estimados entre 305 y 326 dólares por tonelada.
La reanudación del flujo responde a la decisión de India de reabrir su mercado exportador de trigo, restringido desde mayo de 2022. Según Moneycontrol, el Gobierno autorizó la salida de 2,5 millones de toneladas en febrero de 2026 y otros 2,5 millones en abril. El 24 de agosto, la Dirección General de Comercio Exterior cambió la política del trigo a la categoría de exportación “libre”.
Antes de las restricciones de 2022, India aportaba casi el 70% del trigo importado por Bangladés, de acuerdo con Business Today. El país amplió después sus compras a Argentina, Canadá, Rusia y Ucrania, mientras que la región del mar Negro llegó a representar alrededor del 40% de las importaciones.
La ventaja de precio determina las compras
Bangladés importa más de 7 millones de toneladas de trigo al año, por lo que el coste de aprovisionamiento resulta decisivo para molinos y fabricantes de alimentos. El trigo indio se beneficia de rutas terrestres cortas y fletes más bajos. Su precio entregado de entre 305 y 326 dólares por tonelada queda muy por debajo de los más de 450 dólares que cuesta ahora el trigo australiano, frente a menos de 380 dólares anteriormente, según datos del sector citados por Bloomberg y recogidos por India Today.
La diferencia puede repercutir de forma directa en el coste de producir harina. El rango de 305 a 326 dólares también ofrece una alternativa a las largas cadenas marítimas cuando las interrupciones en el mar Negro elevan las cotizaciones internacionales. Los futuros del trigo en Chicago alcanzaron el mes pasado su nivel más alto en más de tres años antes de ceder parte de la subida, informó Business Standard.
La presión ya ha llegado al consumidor. El precio de la harina refinada de trigo aumentó un 17% en Daca durante el último mes, según la empresa estatal Trading Corporation of Bangladesh. El trigo es el segundo cereal más consumido del país, por lo que el aumento de los costes de importación y molienda puede agravar la inflación alimentaria y alterar la demanda tanto de productos de trigo como de arroz.
Un mercado regional para la oferta india
Vladimir Zinkovski, responsable de investigación de cultivos para Asia-Pacífico en S&P Global Energy, declaró a Bloomberg que el mayor riesgo para Bangladés es el precio, no la disponibilidad física. Si la harina continúa cara, los consumidores podrían desplazar parte de la demanda hacia el arroz, aunque los elevados precios de este cereal también limitan las opciones de los hogares.
El regreso de India también afecta al mercado cerealista del conjunto de Asia meridional. Importadores de Sri Lanka compraron recientemente unas 60.000 toneladas de trigo indio a cerca de 325 dólares por tonelada antes del transporte. El Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos prevé que las exportaciones indias se multipliquen por más de cuatro hasta 2 millones de toneladas en la campaña 2026/27, respaldadas por una oferta abundante, la relajación de las restricciones y los problemas del mar Negro.
Las ventas a Bangladés y Nepal ya han aumentado, mientras que Emiratos Árabes Unidos e Indonesia también podrían adquirir cargamentos indios, según el organismo. Para los molinos y operadores bangladesíes, la ventaja inmediata es logística: el grano competitivo puede llegar por ferrocarril desde un proveedor vecino. Que esa ventaja reduzca el precio minorista de la harina dependerá de cuánto duren las perturbaciones mundiales y del coste de los próximos lotes indios.