Los bajos precios y las importaciones de Mercosur presionan al arroz español
Los arroceros y la industria española afrontan costes elevados, bajos precios minoristas y un aumento de las importaciones. El primer contingente sin arancel del acuerdo UE-Mercosur se agotó en semanas, mientras España importó 400.000 toneladas de arroz en 2025.
El precio minorista agrava la presión sobre la cadena
El sector arrocero español atraviesa una de sus campañas más difíciles de los últimos años. A los precios deprimidos se suman costes de producción elevados, incertidumbre climática, mayor presión regulatoria y un aumento de las importaciones. Levante-EMV informa de que algunas cadenas comerciales ofrecen arroz a €0,33 por kilogramo durante el verano de 2026, un nivel que los arroceros valencianos consideran destructivo para el valor generado en toda la cadena.
La Asociación de Industrias Arroceras Españolas, Uniade, junto con Asaja, AVA-Asaja, Unió Llauradora y Unión de Uniones, denuncia que el arroz envasado se utiliza como producto reclamo a precios que no reflejan el coste de cultivar, transformar, envasar y distribuir. Las organizaciones sostienen que estas promociones devalúan la percepción del producto y trasladan la presión tanto a los agricultores como a la industria.
Las entidades piden a las administraciones una vigilancia más firme de las promociones al amparo de la Ley de la Cadena Alimentaria, cuyo objetivo incluye evitar la destrucción de valor y garantizar que cada eslabón cubra sus costes efectivos. También reclaman responsabilidad a la distribución. Su comunicado conjunto señala aumentos de costes en agua, energía, fertilizantes, mano de obra, envases, logística, transformación, seguridad alimentaria y cumplimiento ambiental.
El contingente de Mercosur se agota en semanas
La competencia importadora añade otra fuente de presión. Unió Llauradora denunció recientemente la llegada de más de 17.000 toneladas de arroz argentino por el puerto de València para Herba Ricemills, perteneciente a Ebro Foods Group. Argentina forma parte de Mercosur, cuyo acuerdo comercial con la Unión Europea comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo.
El acuerdo establece un contingente de arroz con arancel cero que aumentará gradualmente hasta 60.000 toneladas anuales. El volumen inferior disponible para 2026 se agotó en pocas semanas, señal del fuerte interés de los exportadores de Mercosur por abastecer el mercado comunitario. Fernando Durà, arrocero y miembro de la comisión ejecutiva de Unió, advierte de que la presión podría crecer considerablemente a medida que el contingente avance hacia su nivel definitivo.
España importó 400.000 toneladas de arroz en 2025, según los datos citados por Levante-EMV. Argentina fue el principal proveedor, con casi 89.000 toneladas. Los productores españoles también compiten con mercancía del sudeste asiático y de otros países sudamericanos, mientras el sector nacional registra mermas históricas de cosecha y una rentabilidad insuficiente.
El campo exige salvaguardias y etiquetado de origen
Unió propone supervisar trimestralmente las importaciones y activar con rapidez las cláusulas de salvaguardia si se produce una perturbación del mercado. También reclama controles estrictos de reciprocidad productiva, fitosanitaria y ambiental, al considerar que el arroz importado puede cultivarse bajo normas distintas de las europeas. La organización ha pedido al Ministerio de Agricultura que refuerce las inspecciones portuarias para detectar productos fitosanitarios no autorizados, incluido el triciclazol, y toxinas fúngicas.
El etiquetado constituye otro foco de conflicto. Unió afirma que parte del arroz importado se envasa en la Comunitat Valenciana sin indicar claramente el país de origen, mientras los datos del distribuidor local y las imágenes regionales pueden transmitir la impresión de que se trata de producto valenciano. Por ello solicita que la UE incluya el arroz entre los alimentos sujetos a etiquetado obligatorio de origen.
La disputa va más allá de la renta agraria. Las organizaciones consideran el arroz un cultivo estratégico para España y una de las pocas alternativas agronómicas viables en determinadas zonas productoras, donde los arrozales contribuyen además a conservar ecosistemas valiosos. Para agricultores, cooperativas e industrias, la cuestión inmediata es si los precios minoristas y las condiciones de importación permiten cubrir costes y mantener a la vez las exigencias europeas de calidad, trazabilidad, seguridad alimentaria y protección ambiental.