El azúcar importado barato y la brecha de precios presionan a las fábricas egipcias
Las azucareras egipcias tienen dificultades para reducir sus existencias ante la competencia del producto importado más barato. Egipto produce cerca de 2,8 millones de toneladas al año y consume 3,5 millones, por lo que su necesidad teórica de importación es de 700.000 toneladas.
Las importaciones chocan con los inventarios locales
La industria azucarera de Egipto afronta una presión creciente por las importaciones de bajo coste, que han frenado las ventas de las fábricas nacionales y dejado grandes volúmenes sin vender. Mostafa Abdel Gawad, presidente del Consejo de Cultivos Azucareros del Ministerio de Agricultura, advirtió que la continuidad de estos flujos podría paralizar la producción local y amenazar el suministro de uno de los alimentos estratégicos del país, según informó Al-Masry Al-Youm.
Egipto produce alrededor de 2,8 millones de toneladas de azúcar al año y consume aproximadamente 3,5 millones de toneladas, indicó Abdel Gawad. El déficit resultante es de unos 700.000 toneladas, volumen que describió como la importación anual necesaria para equilibrar el mercado. También cuestionó que se produzca lo que calificó de inundación de importaciones cuando existen decisiones oficiales que señalan que actualmente no debería entrar azúcar extranjero.
La presión competitiva es especialmente intensa porque el azúcar internacional es más barato que la producción egipcia. Esa diferencia de precio reduce la capacidad de venta de las fábricas locales. Abdel Gawad afirmó que los almacenes están llenos porque los compradores eligen producto importado más barato, no porque los fabricantes estén reteniendo deliberadamente sus existencias.
La rebaja en fábrica no llega al consumidor
El problema va más allá de los inventarios. Abdel Gawad señaló que el azúcar sale de fábrica a 22 libras egipcias y llega al consumidor a 34 libras, mientras que una caída del precio del 18% no se ha trasladado adecuadamente al comercio minorista. La diferencia indica que los intermediarios capturan gran parte del beneficio generado por la reducción del precio en origen.
La misma cadena soporta así dos presiones distintas. Las fábricas compiten con importaciones baratas y aceptan precios de venta más débiles, mientras el consumidor sigue pagando bastante más que el precio de fábrica. Los procesadores y fabricantes de alimentos pueden beneficiarse de materias primas más económicas, pero la poca transparencia de la diferencia entre fábrica y comercio dificulta las compras y oculta el equilibrio real entre oferta y demanda.
Al-Wafd también informó de que las empresas azucareras egipcias tenían dificultades para vender y que parte del producto se comercializaba por debajo del precio oficial. Los elevados inventarios han reducido la capacidad de las fábricas para comprar remolacha azucarera a los agricultores, conectando el parón comercial con el siguiente ciclo agrícola.
Riesgo para los pagos agrícolas y los contratos de cultivo
Según Abdel Gawad, el bloqueo de las ventas ha impedido que las fábricas paguen a los productores de remolacha azucarera y caña de azúcar. Los retrasos pueden debilitar los contratos agrícolas que vinculan a productores y procesadores y garantizan suministros previsibles a las plantas. Si las empresas no liberan sus inventarios ni financian la nueva cosecha, los agricultores podrían reducir las próximas siembras o cambiar de cultivo.
Exportar el excedente no se considera una solución práctica. Abdel Gawad recordó que los precios mundiales del azúcar son muy bajos y que el producto importado ya cuesta menos que el egipcio. Los fabricantes nacionales difícilmente podrían competir en el exterior sin asumir más pérdidas, por lo que la reducción de existencias depende principalmente del mercado interno.
Abdel Gawad pidió suspender por completo las importaciones y cubrir la demanda con las existencias nacionales. También propuso que comités especializados restablezcan el orden de los precios para preservar la viabilidad de productores, fábricas, agricultores y Estado, y permitir que el consumidor pague un precio normal. El reto consiste en limitar las entradas innecesarias sin interrumpir las cerca de 700.000 toneladas que Egipto necesita importar cada año para cubrir su déficit.
Análisis completo del mercado