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La industria del vino australiana tiene hasta el 25 de septiembre para opinar sobre sus normas de exportación

Las aportaciones escritas a la revisión independiente del Wine Australia Regulations 2018 se cierran el 25 de septiembre de 2026. La norma regula cómo se describen, etiquetan y exportan el vino y los productos de uva, y caduca automáticamente el 1 de abril de 2028. Es uno de los cuatro procesos legislativos y regulatorios que afectan al sector.

La industria del vino australiana tiene hasta el 25 de septiembre para opinar sobre sus normas de exportación

Los viticultores, bodegueros y exportadores australianos tienen hasta el 25 de septiembre de 2026 para presentar aportaciones escritas a la revisión independiente del Wine Australia Regulations 2018, el conjunto de normas que regula cómo se describen, etiquetan y exportan el vino y los productos de uva. Wine Australia señaló al difundir su recordatorio que al sector le quedaban menos de dos semanas, un plazo que también recogieron The Shout y Mirage News.

Qué regula la norma

El Wine Australia Regulations respalda la aplicación de la Wine Australia Act 2013. Según Wine Australia, regula la descripción, el etiquetado y la exportación de vino y productos de uva, ayuda a cumplir las obligaciones internacionales de Australia, facilita el acceso a mercados exteriores y protege la reputación del vino australiano. Para el exportador es la capa administrativa que hay detrás de cada envío que sale del país: autorización de exportación, descripción del producto y conformidad del etiquetado.

La revisión corre a cargo de Jason Duldig, de Dixon&King, designado por Wine Australia. Sus conclusiones servirán de base para el asesoramiento al Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura sobre tres cuestiones: si la norma sigue siendo adecuada, si sigue siendo necesaria y si conviene plantear cambios antes de que caduque automáticamente el 1 de abril de 2028.

Ned Hewitson, gerente general de Regulación y asesor jurídico principal de Wine Australia, afirmó que los controles de exportación recogidos en la norma «han sostenido el éxito de la industria vitivinícola australiana durante casi 100 años, evolucionando con el tiempo para incorporar mejoras tecnológicas, eliminar disposiciones redundantes, simplificar el lenguaje y facilitar su consulta y administración».

«La revisión consiste en entender qué funciona, qué no y si hacen falta cambios para que el marco regulatorio australiano siga siendo adecuado en el futuro», dijo Hewitson. «Es absolutamente esencial que la revisión se nutra del sector y de la experiencia práctica de las empresas que tratan con estas disposiciones cada día».

Cuatro procesos a la vez

Wine Australia recuerda que esta revisión es uno de los cuatro procesos legislativos y regulatorios independientes en marcha que pueden afectar al sector de la uva y el vino:

  • la revisión independiente del Wine Australia Regulations 2018, con plazo de aportaciones escritas hasta el 25 de septiembre de 2026;
  • dos procesos legislativos dirigidos por el Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura sobre un Código de Conducta obligatorio para la compra de uva de vinificación: el primero, el Wine and Other Legislation Amendment Bill 2026, fue aprobado por ambas cámaras del Parlamento y sancionado el 15 de septiembre de 2026;
  • una consulta del Departamento sobre el futuro régimen de protección de las indicaciones geográficas (IG) del vino, conforme a los compromisos de Australia en el Acuerdo de Libre Comercio Australia–UE.

Hewitson subrayó que, aunque los procesos coinciden en el tiempo, son consultas separadas centradas en asuntos distintos. «Estas consultas abarcan cuestiones diversas y son procesos independientes, pero cada una da al sector la oportunidad de opinar sobre cómo podrá ser regulado en el futuro», dijo.

Indicaciones geográficas y el acuerdo con la UE

El marco australiano de indicaciones geográficas se introdujo a principios de los años noventa y protege el origen regional de los vinos del país. Wine Australia considera que favorece una percepción positiva del consumidor sobre la calidad y la procedencia del vino australiano, y que la revisión del Departamento permite al sector definir cómo quiere que sea ese marco en adelante. Para la consulta sobre IG se ha publicado un documento de trabajo.

De los cuatro procesos, el de las IG tiene el detonante externo más claro: los compromisos de Australia en el Acuerdo de Libre Comercio con la UE. Para los productores cuya comercialización se apoya en la procedencia regional, el diseño del marco determina cómo se definen y se protegen esas menciones en los mercados de exportación.

Qué ocurre después del 25 de septiembre

Las aportaciones presentadas antes del 25 de septiembre de 2026 alimentarán las conclusiones de Duldig, que llegarán al Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura como asesoramiento sobre el futuro de la norma. El 1 de abril de 2028 marca el límite: la norma deja de tener efecto ese día si no se vuelve a dictar, de modo que la pregunta práctica para el sector es qué debe contener el marco sucesor. Wine Australia, creada al amparo de la Wine Australia Act 2013 como autoridad estatutaria del Estado federal, se financia con tasas de viticultores, bodegueros y exportadores y con cargos por uso, además de fondos equivalentes del Gobierno australiano para investigación e innovación. El documento de trabajo y las instrucciones para presentar aportaciones están en la web de Wine Australia.

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