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Los ataques rusos alteran la logística minorista ucraniana, pero no apuntan a un desabastecimiento nacional

Los ataques contra grandes centros de distribución han provocado faltantes temporales en supermercados, especialmente en Kyiv. Los minoristas están desviando suministros y prevén resolver las principales interrupciones en un plazo de dos a cuatro semanas.

Los ataques rusos alteran la logística minorista ucraniana, pero no apuntan a un desabastecimiento nacional

Centros de distribución alcanzados en un ataque concentrado

Los ataques rusos del 5 de agosto dañaron infraestructura de varias de las mayores empresas minoristas y logísticas de Ucrania, interrumpiendo entregas y dejando huecos visibles en algunos supermercados. RFI Ukrainian informó que un centro logístico de Novus dejó de operar y que ardieron dos centros de distribución de Silpo. Ese mismo día también fueron atacadas instalaciones productivas y logísticas de Epicentr, un complejo de almacenes de ROZETKA y un centro de clasificación de Nova Poshta.

El impacto ha sido más evidente en Kyiv, porque los almacenes y centros de distribución dañados atendían principalmente a la región de la capital. Mykhailo Nepran, primer vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Ucrania, declaró a RFI Ukrainian que los faltantes en Kyiv se concentran en los negocios de Fozzy Group —Silpo, Fora, Thrash! y Fozzy Cash & Carry— y en Novus. Las demás cadenas funcionan, en general, con normalidad.

Los productos de cadena de frío están especialmente afectados, pues los lácteos, la carne, la fruta y otros alimentos perecederos dependen de almacenes refrigerados y entregas frecuentes. Una residente de Kyiv entrevistada por RFI Ukrainian señaló que el 14 de agosto su ATB local no tenía harina y apenas conservaba cereales, aunque disponía de abundante pasta. También escaseaban las conservas de carne, mientras las pequeñas tiendas de lácteos y carne y un mercado del barrio mantenían un surtido suficiente.

El efecto varía entre ciudades y formatos comerciales

La situación fuera de Kyiv es desigual, pero no indica un colapso nacional. En Járkiv, las cadenas alimentarias locales complementan a los minoristas nacionales y ayudan a mantener el surtido general. No obstante, una periodista de RFI Ukrainian observó refrigeradores vacíos en una tienda Silpo el 13 de agosto. Un aviso explicaba que algunos productos tardarían más en llegar debido a los daños sufridos por la infraestructura logística. Las frutas, las verduras y los productos secos básicos seguían ampliamente disponibles.

Residentes de Sumy informaron de estantes vacíos en algunos supermercados y de familias que compraban varios paquetes de harina, aceite y azúcar. También hubo faltantes en Zaporiyia, aunque posteriormente los habitantes señalaron que estaban regresando los volúmenes habituales. En Odesa, la disponibilidad se mantenía sin grandes cambios, pero los consumidores denunciaban precios más altos. Una residente citó uvas a 120 grivnas por kilogramo y pasta de tomate a más de 30 grivnas, frente a un máximo anterior de 20 grivnas; estas observaciones no constituyen datos nacionales de precios.

Los minoristas cuentan con rutas de reserva, proveedores alternativos y soluciones logísticas de contingencia desarrolladas desde 2022, según Andrii Zhuk, presidente de la Asociación de Minoristas de Ucrania. Las empresas ya acuerdan entregas directas desde los productores cuando resulta posible. Nepran espera que las cadenas resuelvan las principales interrupciones en dos o tres semanas y, como máximo, en un mes.

La oferta nacional limita la escasez, pero los costes pueden subir

Nepran afirmó que el 80 % de los alimentos vendidos en Ucrania, sobre todo productos esenciales como cereales, conservas, azúcar, sal, verduras y frutas, se produce dentro del país. Esa base productiva, junto con otras cadenas y tiendas pequeñas, reduce la posibilidad de que los daños en varios almacenes centralizados provoquen un desabastecimiento nacional. Si faltaran productos concretos, también podrían llegar suministros de Polonia, Chequia, Eslovaquia, Rumanía y Hungría.

Los precios representan el mayor riesgo. La logística supone entre el 10 % y el 12 % del coste de los alimentos, según el producto, aunque Nepran recalcó que eso no implica una subida automática de igual magnitud. El abaratamiento estacional de verduras, frutas y bayas podría compensar parte del gasto adicional de distribución. El vino, el coñac, los quesos caros, el caviar, los cítricos y el pescado de mar importados afrontan una mayor presión alcista.

Los ataques también pueden modificar las inversiones y la planificación de almacenes. La repetición de estos episodios favorece rutas adicionales, inventarios dispersos y establecimientos más pequeños que no dependan de un único gran centro de distribución. Las grandes cadenas seguirán ocupando una posición central, pero los daños recientes muestran que la disponibilidad inmediata depende ahora de la redundancia logística, no del volumen total de alimentos producido.

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