Los astilleros italianos afrontan aranceles y resina más cara antes del salón de Génova
La náutica de recreo italiana entra en una tercera temporada difícil por los riesgos geopolíticos, la incertidumbre arancelaria de Estados Unidos y el aumento de los costes. Los grandes yates, el chárter y el turismo náutico resisten mejor, mientras el salón de Génova se traslada al 1-6 de octubre.
Los fabricantes pequeños soportan la mayor presión
La industria italiana de la náutica de recreo afronta una desaceleración prolongada. La inestabilidad geopolítica, la incertidumbre sobre los aranceles estadounidenses y el encarecimiento de la producción están deteriorando la confianza de empresas y consumidores. Piero Formenti, presidente de la asociación sectorial Confindustria Nautica, declaró al Corriere della Sera que la crisis ya dura tres temporadas, un periodo excepcional desde que empezó a trabajar en el sector en 1979.
El mercado dio señales de recuperación al comienzo del año, según Formenti, pero la nueva inestabilidad ligada a las guerras de Ucrania y Oriente Medio volvió a debilitar las perspectivas. El efecto resulta especialmente visible entre los pequeños y medianos fabricantes náuticos. Los grandes yates mantienen un mejor comportamiento, lo que muestra que la caída no afecta por igual a todos los segmentos.
La incertidumbre arancelaria añade otro obstáculo para los constructores italianos que operan en mercados internacionales. Formenti señaló como factor de desconfianza los cambios aplicados o amenazados en la política comercial de Estados Unidos. Los fabricantes también deben absorber incrementos persistentes en los precios de las materias primas y los componentes, que reducen los márgenes y dificultan mantener tarifas estables y competitivas.
La subida de la resina reduce los márgenes
La resina, un insumo fundamental para construir embarcaciones de materiales compuestos, se encareció un 10 % en tres meses, afirmó Formenti. El dirigente vinculó el nuevo aumento de las materias primas con el conflicto de Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, factores que han elevado la inseguridad en un momento de contracción de la demanda.
Esta combinación plantea una elección complicada para los astilleros. Trasladar los costes al comprador puede debilitar los pedidos, mientras mantener los precios reduce los márgenes. Aun así, las empresas italianas continúan resistiendo la caída e invirtiendo con fuerza en sus productos, según Formenti. A su juicio, esa capacidad confirma la solidez subyacente del sector y su aptitud para responder a la crisis.
La guerra de Ucrania también ha afectado a la demanda más allá de la categoría de los yates más grandes. Formenti considera que el fin del conflicto podría reabrir el mercado al capital ruso y ucraniano, además de recuperar la demanda de toda la región. No presentó una previsión concreta para esa recuperación.
El turismo y el chárter conservan su fortaleza
El turismo náutico y el chárter muestran una evolución más favorable, con tendencias positivas en reservas y afluencia, según Corriere della Sera. La asociación considera que los actuales clientes del alquiler podrían convertirse en futuros propietarios. Las restricciones introducidas por Francia, incluidos los límites al fondeo en algunos tramos de costa, también hacen más atractivos los destinos italianos y aumentan la presencia de embarcaciones de recreo en Italia.
La relación del sector con el Gobierno italiano ha mejorado después de que normas anteriores, adoptadas durante el Ejecutivo de Mario Monti, favorecieran el desplazamiento de embarcaciones hacia Francia y Croacia. Formenti sostiene que las instituciones políticas comprenden ahora mejor la aportación de la náutica al empleo, al producto interior bruto y al prestigio internacional de la fabricación italiana.
El salón de Génova busca más astilleros y negocio exterior
El Salón Náutico Internacional de Génova se celebrará del 1-6 de octubre. El traslado desde septiembre evita que quede encajado entre los salones de Cannes y Mónaco. Confindustria Nautica espera que las nuevas fechas permitan una participación más amplia de los grandes astilleros y la exposición de barcos de mayor tamaño. También beneficiarán a los distribuidores del sur de Italia, muchos de los cuales siguen ocupados en septiembre.
El frente marítimo rediseñado y el Palasport, ya operativo, ampliarán los servicios de la feria. El recinto cuenta con 74 comercios abiertos y una planta completa dedicada a alimentación y bebidas. Su arena deportiva albergará actividades que conectarán náutica, innovación, cultura marítima, instituciones y formación. El salón también reforzará sus programas de negocio internacional, sostenibilidad y diseño. Génova servirá así para medir si la demanda resistente de grandes yates y turismo náutico puede impulsar una recuperación más amplia de la industria.