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Los arroceros españoles alertan de pérdidas por los altos costes y las importaciones

Los arroceros españoles inician la cosecha con el gasóleo y los insumos al alza, mientras se esperan menores precios en origen. Unió de Pagesos afirma que el arroz más barato del Sudeste Asiático y de países de Mercosur, las ayudas desfasadas y las restricciones fitosanitarias agravan la presión sobre los márgenes.

Los arroceros españoles alertan de pérdidas por los altos costes y las importaciones

La cosecha comienza bajo presión sobre los márgenes

Los productores de arroz de Cataluña y de otras zonas arroceras de España han iniciado la nueva cosecha con la advertencia de que los elevados costes y el debilitamiento de los precios en origen pueden llevar a las explotaciones a trabajar con pérdidas. La preocupación inmediata se centra en la siega de la variedad bomba, estrechamente vinculada con la gastronomía española y la producción nacional. Josep Antoni Vidal, responsable del sector del arroz de Unió de Pagesos, declaró a COPE Catalunya que la campaña podría ser inviable si no se adoptan medidas para mejorar las condiciones de trabajo.

Según Vidal, el encarecimiento del gasóleo y de los suministros agrícolas ha elevado los costes por encima de lo que los agricultores esperan recuperar con la venta de la cosecha. Al mismo tiempo, las previsiones apuntan a menores precios en origen. El dirigente indicó que las explotaciones están lejos de cubrir gastos, lo que crea una posición comercial difícil antes de que el grueso de la producción llegue a industriales y compradores. La combinación afecta a toda la cadena: los agricultores tienen menos margen para absorber problemas agronómicos y los procesadores conservan el acceso a alternativas más baratas de fuera de la Unión Europea.

La oferta importada intensifica la competencia

Unió de Pagesos identifica el arroz importado como una de las principales fuentes de presión sobre el mercado español y comunitario. Vidal señaló los envíos del Sudeste Asiático y las partidas vinculadas con acuerdos comerciales con países de Mercosur. A su juicio, esos productos pueden venderse a precios más bajos porque los productores de fuera de Europa trabajan bajo normas diferentes. COPE informó de que, según el sindicato, la disponibilidad de arroz exterior barato anima a la industria a comprar fuera de Europa y contribuye al descenso de los precios internos.

La información no ofrece volúmenes de importación, diferencias de precios ni previsiones de producción para esta campaña. Por tanto, no es posible determinar qué proporción de la caída esperada de los precios en origen obedece directamente a la oferta exterior. Sin embargo, la advertencia muestra la exposición de los arroceros españoles cuando los elevados costes de producción y cumplimiento normativo coinciden con materia prima importada más barata. Las importaciones amplían las opciones de compra para industriales y comerciantes, pero reducen la capacidad negociadora de los agricultores locales cuando el combustible y otros insumos ya comprimen sus márgenes.

Las ayudas y la protección de los cultivos, en cuestión

Vidal también criticó el cálculo y los plazos de las ayudas agrarias y los pagos compensatorios asociados a la Política Agraria Común de la UE. Afirmó que las subvenciones se calcularon hace tres años con supuestos económicos que ya no reflejan la realidad de las explotaciones y que no han sido actualizados con la inflación. Para el sindicato, ese desfase impide que el apoyo público compense el aumento de los gastos operativos y deja a algunas explotaciones trabajando directamente con pérdidas esta temporada.

Las restricciones regulatorias constituyen un segundo riesgo productivo. Unió de Pagesos sostiene que las autoridades retiran productos fitosanitarios esenciales para controlar malas hierbas y plagas sin ofrecer alternativas eficaces y económicamente viables. Los agricultores han tenido que probar nuevas variedades de arroz para afrontar la resistencia de las malas hierbas en los arrozales, pero Vidal advirtió de que esas semillas no han sido suficientemente ensayadas en las condiciones locales. Introducirlas sin datos fiables sobre su comportamiento agronómico podría añadir incertidumbre sobre rendimiento y calidad a unas perspectivas financieras ya débiles.

Consecuencias para la producción española

La disputa va más allá del resultado de una sola cosecha. Vidal señaló que la menor rentabilidad, los obstáculos regulatorios y la inestabilidad del mercado alejan a los jóvenes de la agricultura, la ganadería y la pesca. Reclamó precios justos y una mayor estabilidad para proteger a los productores nacionales frente a las fluctuaciones del comercio internacional. El sindicato también relacionó el problema con la soberanía alimentaria y la continuidad de la actividad económica en el medio rural.

Para la industria arrocera española, esta campaña pondrá a prueba la capacidad de los productores para trasladar parte del incremento de costes a los compradores mientras compiten con oferta más barata de fuera de la UE. Sin ayudas actualizadas, alternativas fitosanitarias viables o precios en origen más firmes, los agricultores pueden verse obligados a revisar sus decisiones de siembra e inversión. Los industriales, por su parte, deberán equilibrar el menor coste del suministro internacional con la disponibilidad y continuidad de variedades locales como el arroz bomba.

Análisis completo del mercado

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