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La industria argentina del bioetanol busca superar una década con el corte estancado en 12%

La industria argentina del bioetanol pide elevar el corte obligatorio del 12% al 15% y habilitar el consumo voluntario por encima de ese nivel. La capacidad existente, los nuevos proyectos y la mayor producción de caña permitirían ampliar el mercado, pero la disputa por el biodiésel sigue demorando la reforma.

La industria argentina del bioetanol busca superar una década con el corte estancado en 12%

La industria reclama un mercado interno más amplio

La industria argentina del bioetanol busca cambios regulatorios para terminar con casi una década de estancamiento del corte obligatorio de etanol en las naftas, fijado en 12%. Según Clarín, más de 400 legisladores, gobernadores, funcionarios, industriales, proveedores de tecnología y especialistas participaron en Tucumán de la II Cumbre de Bioetanol, organizada por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán.

La expansión del sector comenzó con la Ley 26.093, que dispuso desde 2010 una incorporación obligatoria de 5% de bioetanol en las naftas. La inversión y el aumento de la oferta permitieron después que el Gobierno nacional llevara el corte al 12%. Los productores sostienen ahora que la regulación se convirtió en un techo para la demanda, pese a la disponibilidad de materias primas, tecnología y proyectos de inversión.

Crecieron la caña y la capacidad basada en maíz

En 15 años, la superficie argentina de caña de azúcar pasó de unas 280.000 a 420.000 hectáreas, mientras la producción de alcohol de caña se triplicó, de 200.000 a 600.000 metros cúbicos. El etanol aporta actualmente alrededor del 30% de los ingresos del sector azucarero. Su desarrollo permitió modernizar antiguas destilerías del noroeste y reducir la dependencia exclusiva del azúcar.

En el centro del país surgió, además, una industria de etanol de maíz que hoy aporta otros 600.000 metros cúbicos. Ambos segmentos producen en conjunto cerca de 1,2 millones de metros cúbicos. Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, afirmó que si solo una quinta parte del consumo argentino de combustibles pudiera pasar a un mercado voluntario, se generarían cerca de 2 millones de metros cúbicos de demanda adicional.

La comparación regional aumenta la presión. Argentina mantiene el 12% desde hace casi diez años, mientras Brasil avanzó del 18% al 32%, Paraguay llegó al 30% y Bolivia habilitó porcentajes de hasta el 25%. Brasil cuenta también con un gran mercado de etanol hidratado, respaldado por su parque de vehículos flex.

Los proyectos esperan una señal de demanda

Entre las inversiones proyectadas figuran una nueva planta de BIOVI en General Villegas, un plan similar de Agricultores Federados Argentinos y una iniciativa en la provincia de Buenos Aires vinculada a Bahía Energía. Los ingenios también analizan ampliar destilerías y construir plantas flex capaces de procesar caña durante la zafra y maíz fuera de esa temporada.

Hay siete proyectos con estado parlamentario que proponen superar el 12%. La iniciativa considerada con mayores posibilidades políticas fue presentada por Patricia Bullrich y cuenta con el respaldo explícito de toda la industria del etanol. Elevaría el corte obligatorio al 15%, permitiría el uso voluntario por encima de ese nivel, habilitaría a las petroleras a producir para los volúmenes superiores al 15% y autorizaría a las provincias a adoptar mezclas más altas. Córdoba, por ejemplo, podría ampliar el uso de E17, ya presente en parte de su flota pública.

La disputa por el biodiésel frena la ley

Clarín señala que existe un consenso amplio sobre la reforma del bioetanol, pero la negociación en el Congreso del régimen general de biocombustibles continúa bloqueada por diferencias sobre el biodiésel. Grandes productores, pymes, petroleras, provincias y el Gobierno nacional mantienen posiciones enfrentadas sobre la organización del mercado. Los representantes del etanol y los impulsores del principal proyecto contemplan avanzar con una ley separada si el paquete conjunto sigue detenido.

La decisión resulta especialmente urgente para los productores de caña del norte. La producción continúa aumentando, la capacidad de molienda se acerca a su límite y parte de la caña volvería a quedar sin cosechar. A diferencia del maíz, la caña cortada no puede almacenarse durante meses ni exportarse sin procesar; debe llegar rápidamente al ingenio. Destinar todo el volumen adicional a azúcar aumentaría la exposición a un mercado mundial condicionado por subsidios, cuotas y políticas proteccionistas, además de un mercado interno con antecedentes de excedentes. Una mayor salida hacia el etanol permitiría absorber la creciente oferta de caña y daría una señal de demanda para invertir en nueva capacidad de destilación.

Análisis completo del mercado

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