Argentina amplía el área de maíz y proyecta hasta 70,5 millones de toneladas en 2026/27
Argentina elevó en 200.000 hectáreas su intención de siembra de maíz para 2026/27, hasta 10,6 millones de hectáreas. La Bolsa de Comercio de Rosario prevé 67,5 millones de toneladas con rendimientos normales y hasta 70,5 millones ante un episodio muy intenso de El Niño.
La previsión de siembra aumenta en 200.000 hectáreas
Las perspectivas de siembra de maíz en Argentina mejoran de cara a la campaña 2026/27, lo que refuerza la posibilidad de una mayor oferta exportable desde uno de los principales proveedores mundiales de grano. AgroNews Castilla y León informa que la Bolsa de Comercio de Rosario, BCR, elevó en septiembre la intención de siembra en 200.000 hectáreas, hasta 10,6 millones de hectáreas.
Incluso después de la revisión, el área quedaría un 3,6% por debajo de la campaña anterior. Alrededor de 8,9 millones de hectáreas se destinarían a producir grano comercial. Con rendimientos normales, la BCR proyecta una cosecha aproximada de 67,5 millones de toneladas. Si se confirma un episodio muy intenso de El Niño, la disponibilidad de agua podría mejorar durante etapas decisivas del cultivo y llevar la producción hacia 70,5 millones de toneladas, igualando el récord del ciclo precedente.
El ajuste supone un cambio considerable frente al primer pronóstico para 2026/27, publicado un mes antes. Esa evaluación anticipaba una contracción del 7,3%, equivalente a unas 600.000 hectáreas, mientras las primeras consultas en el norte argentino apuntaban a descensos cercanos al 40% en algunas zonas.
La plaga y las ofertas de insumos cambian las decisiones
Según el informe de la BCR elaborado por Cristián Russo, la ecuación económica básica del cultivo no ha cambiado radicalmente. Sin embargo, la reducida presencia actual de la chicharrita Dalbulus maidis y los descuentos comerciales en semillas y productos fitosanitarios están llevando a los productores a reconsiderar el maíz. En algunas regiones, sobre todo en el sudeste de Buenos Aires, los márgenes previstos del cereal ya comienzan a superar los de la soja.
El informe calcula que controlar la chicharrita cuesta alrededor de 55 dólares por hectárea, unos 47,3 euros. La carga es mayor en las zonas productoras alejadas de los grandes centros de consumo y exportación, donde los elevados precios de los combustibles añaden importantes gastos de transporte. La escasez de crédito y las dificultades para financiar herbicidas también favorecen el regreso del laboreo y una mayor implantación de soja de primavera, sorgo y maíz temprano.
La evolución regional continúa siendo desigual. El área de maíz caería un 26% interanual en Chaco y alrededor de un 27% en Santiago del Estero, frente a previsiones iniciales de descensos cercanos al 40%. Córdoba perdería un 2%, principalmente por el norte provincial, y La Pampa un 7% después de alcanzar un récord en la campaña anterior. En cambio, Santa Fe y Entre Ríos crecerían un 2% y aproximadamente un 3%, respectivamente, mientras el sudeste de Buenos Aires podría avanzar un 1%.
La mayor oferta potencial afronta riesgos climáticos y sanitarios
La siembra temprana ya ha comenzado en partes de Chaco y Santiago del Estero. Esta estrategia puede mejorar el calendario del cultivo, pero los técnicos advierten que los lotes tempranos pueden actuar como reservorio de la chicharrita y permitir que su población aumente antes de la emergencia de las siembras de finales de año. El exceso de humedad representa otro riesgo en el centro y este de Buenos Aires, por lo que el extremo superior del pronóstico depende de un clima favorable.
El panorama agrícola general apunta a una oferta considerable de granos y oleaginosas argentinas. La BCR estima 16,7 millones de hectáreas de soja, alrededor de un 2% más interanual pero 100.000 hectáreas menos que en su previsión anterior, con una producción potencial de 47,8 millones de toneladas. El trigo podría alcanzar 21 millones de toneladas sobre 6,95 millones de hectáreas sembradas; el 93% del cultivo está en condiciones buenas o muy buenas. Para compradores de cereales forrajeros y operadores, una cosecha de maíz próxima al extremo superior del rango de 67,5-70,5 millones de toneladas elevaría el volumen disponible en el mercado, aunque los costes sanitarios, la pérdida de área en algunas regiones y la intensidad real de El Niño siguen siendo las principales incertidumbres.