← Volver a noticias

Los sustitutos de queso, nata y labneh se expanden en Arabia Saudí en un mercado de unos 170 millones de riales

Los productos vendidos como sustitutos de queso, nata, labneh y leche han pasado de decenas a cientos de referencias en el comercio minorista saudí. La categoría se estima en unos 170 millones de riales saudíes. El motor señalado es la amplia diferencia de precio frente a los lácteos convencionales.

Los sustitutos de queso, nata y labneh se expanden en Arabia Saudí en un mercado de unos 170 millones de riales

De decenas de referencias a cientos

Los productos etiquetados como sustitutos han dejado de ser un nicho en el comercio minorista saudí. Donde antes había decenas de referencias, hoy hay cientos: sustituto de queso, sustituto de nata, sustituto de labneh y sustituto de leche. El mercado de estos artículos se sitúa en torno a 170 millones de riales saudíes.

La expansión importa porque afecta a los formatos lácteos de mayor consumo en el Golfo: queso fundido y rallado para cocina y hostelería, nata para cocinar, labneh como base del desayuno y leche líquida. Detrás de cada formato hay una cadena de suministro consolidada, apoyada en la elaboración local y en las importaciones, y cada uno convive ahora en el mismo lineal con una gama paralela de precio visiblemente inferior.

La brecha de precio es el motor

El factor señalado detrás del avance es el tamaño de la diferencia de precio frente a los lácteos originales. Los sustitutos se formulan con grasas vegetales e ingredientes funcionales en lugar de grasa y proteína lácteas, y esa formulación es la que genera la brecha. Sus costes siguen a los mercados de aceites comestibles, almidones y emulgentes, no al complejo lácteo mundial de grasa butírica, queso y leche en polvo.

De ahí se derivan dos efectos sobre los precios. Primero, las líneas sustitutivas no se mueven al compás de las cotizaciones lácteas internacionales: cuando el lácteo sube, el descuento tiende a ampliarse en lugar de estrecharse. Segundo, la categoría encaja con la marca de distribución y con la hostelería, donde el fundido, el rendimiento y el coste por kilo suelen pesar más que el origen lácteo. Una vez que un sustituto entra en la ficha técnica de una cocina o en la gama de marca propia de una cadena, resulta difícil desplazarlo.

Qué cambia para transformadores e importadores

Para las industrias lácteas que abastecen a Arabia Saudí, la competencia ya no se limita a otras marcas lácteas. El volumen perdido no se nota en caja, sino aguas arriba: en las compras de grasa butírica y leche desnatada en polvo, en los programas de importación de queso y en la utilización de líneas locales dimensionadas para una categoría láctea en crecimiento. Una categoría que ha pasado de decenas a cientos de referencias ocupa lineal que de otro modo iría a lácteos de marca.

Para los proveedores de grasas vegetales, almidones e ingredientes especiales el movimiento va en sentido contrario: parte de la demanda láctea saudí se convierte en demanda de aceites e ingredientes secos. Tres variables marcarán hasta dónde llega la sustitución:

  • Cuota de lineal: si la distribución sigue ampliando referencias o recorta el surtido cuando pase el efecto novedad.
  • Mezcla de canales: cuánto volumen queda en hostelería, donde manda el coste por kilo, frente a la compra doméstica, donde pesan más el sabor y el etiquetado.
  • La propia brecha de precio: es la única razón declarada del cambio y se estrecha si los aceites comestibles suben más rápido que la materia prima láctea.

Fronteras de categoría y clasificación aduanera

Los sustitutos también ocupan otro lugar en la estadística comercial. El queso y la cuajada se clasifican en la partida SA 0406, y la leche y la nata en 0401 y 0402, mientras que las preparaciones a base de grasa vegetal suelen encuadrarse como preparaciones alimenticias en la 2106 o como mezclas de grasas y aceites en la 1517. El giro hacia los sustitutos puede reducir así las importaciones lácteas registradas sin una caída equivalente del consumo de productos similares al queso o a la nata, lo que distorsiona cualquier lectura de demanda basada solo en datos de aduanas.

La cifra de unos 170 millones de riales es modesta frente al gasto lácteo total del reino. Lo que el sector vigila es la dirección: el número de referencias sustitutivas ha pasado de decenas a cientos y la mención en el envase se ha convertido en una categoría reconocida del lineal, no en un descriptor ocasional.

Análisis completo del mercado

Utilizamos cookies para mejorar su experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y analizar nuestro tráfico. Al hacer clic en "Aceptar todo", usted acepta nuestro uso de cookies. Puede gestionar sus preferencias o obtener más información en nuestra Política de privacidad.