Los análisis de aflatoxinas en arroz abren una disputa institucional en Senegal
Un estudio piloto detectó aflatoxinas por encima de los límites reglamentarios en el 22,6 % de las muestras de arroz de Dakar, Kaolack y Thiès. El Gobierno niega una contaminación generalizada y los expertos discrepan sobre si el producto analizado era importado o local.
Un estudio piloto desata una disputa sanitaria
Las informaciones sobre aflatoxinas en el arroz han inquietado a los consumidores senegaleses y revelado mensajes contradictorios entre laboratorios, autoridades y representantes del sector. Los resultados de un proyecto piloto de vigilancia alimentaria se presentaron el 22 de julio de 2026 en el centro antivenenos del Hospital Fann. El estudio examinó arroz comercializado en Dakar, Kaolack y Thiès.
Según la Agencia de Prensa Senegalesa, APS, el 22,6 % de las muestras contenía aflatoxinas por encima de los límites reglamentarios. El profesor Amadou Diop, presidente del Comité Nacional del Codex Alimentarius de Senegal, presentó el resultado. El proyecto se realizó bajo la dirección del comité y, según el Ministerio de Industria y Comercio, recibió financiación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Versiones opuestas sobre el origen
La principal discrepancia afecta al origen del arroz. Las primeras publicaciones hablaron de producción local. Dakarposte informó de niveles superiores a los límites en más del 50 % de las muestras de arroz local recogidas en los mercados Tilène y Petersen de Dakar. Sin embargo, Babacar Beye, responsable del laboratorio de micotoxinas del Instituto de Tecnología Alimentaria, afirmó posteriormente que las muestras contaminadas correspondían a arroz importado y no senegalés, según Thiès Info y Nations Hebdo.
La diferencia determina qué parte de la cadena debe investigarse. Si era arroz importado, las autoridades y compradores deben identificar países de origen, cargamentos y lotes. Si era producción local, la revisión debe concentrarse en el almacenamiento, la manipulación y la distribución interior. Los informes disponibles no identifican proveedores, marcas, países de origen ni lotes concretos, por lo que no permiten extrapolar el problema a todo el suministro importado o nacional.
El Gobierno descarta una contaminación generalizada
El 26 de julio, el Ministerio de Industria y Comercio rechazó formalmente que existiera una contaminación extendida. Le Soleil señaló que entre enero y junio de 2026 distintas instituciones especializadas habían realizado más de 2.000 análisis. Entre ellas figuran el Laboratorio Nacional de Análisis y Control, el Instituto de Tecnología Alimentaria, el Instituto Pasteur de Dakar, la Escuela Superior Politécnica y Ceres-Locustox. El Gobierno sostuvo que los datos no demuestran un riesgo sanitario generalizado y describió la investigación controvertida como un estudio piloto limitado.
La disputa llega en un momento delicado para el mercado. A comienzos de julio, Senegal suspendió las importaciones de arroz para facilitar la venta de 37.000 toneladas de producción nacional, según la radiotelevisión pública RTS. La controversia puede erosionar la confianza justo cuando las autoridades intentan colocar esas existencias. Productores, importadores y comerciantes necesitan datos trazables por lote, además del método de muestreo, los límites aplicados y los resultados de laboratorio. Sin esa información, el mercado no puede separar un incumplimiento puntual de un riesgo amplio para la cadena.