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Los agricultores italianos piden precios justos y más controles para la pasta nacional

CIA-Agricoltori Italiani respalda una campaña oficial a favor de la pasta elaborada íntegramente con trigo italiano. La organización reclama precios justos para el trigo duro, más controles a las importaciones, etiquetado de origen y contratos de cadena.

Los agricultores italianos piden precios justos y más controles para la pasta nacional

CIA respalda la campaña por el trigo italiano

CIA-Agricoltori Italiani ha respaldado la campaña de sensibilización sobre el Made in Italy promovida por el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques de Italia, conocido como Masaf. La organización agraria reafirmó así su apoyo a la pasta elaborada con 100% de trigo italiano. A su juicio, el debate va más allá de la imagen de marca y afecta al futuro económico de cerealistas, molinos, fábricas de pasta y territorios vinculados al cultivo de trigo duro.

La intervención también responde a unas declaraciones del empresario molinero Francesco Casillo, quien afirmó que la pasta no es buena por estar hecha con trigo italiano. CIA cuestiona el alcance de esa postura y sostiene que la materia prima nacional posee valor alimentario, económico, social y territorial. Gazzetta del Gusto señala, no obstante, que el origen del trigo no determina por sí solo la calidad de la pasta.

Las características del grano, el contenido y la calidad de sus proteínas, la molienda y las técnicas utilizadas por el fabricante también influyen en el producto final. Por tanto, CIA no presenta el origen como una garantía completa de calidad. Su planteamiento se centra en el valor estratégico que Italia quiere conceder a su trigo duro y en las condiciones necesarias para que los agricultores puedan seguir cultivándolo de manera viable.

Los precios y las importaciones presionan al campo

Según CIA, las cotizaciones del trigo duro pueden caer por debajo de los costes de producción de los agricultores, mientras la competencia del grano importado añade presión al mercado. La organización reclama el reconocimiento de unos costes mínimos de producción y una remuneración que permita cultivar trigo duro sin trabajar con pérdidas.

El problema alcanza a toda la cadena de la pasta. Cuando el precio en origen no cubre los costes durante un periodo prolongado, disminuye el incentivo para sembrar trigo duro. Esto podría reducir la producción nacional y elevar la dependencia de los procesadores respecto al suministro extranjero, alterando las opciones de compra de molinos y fabricantes y aumentando el riesgo para los productores.

CIA también pone el foco en el trigo procedente de países no pertenecientes a la Unión Europea, donde la producción puede someterse a normas sanitarias y ambientales diferentes de las comunitarias. Pide reforzar la trazabilidad y los controles para evitar lo que considera competencia desleal entre cultivos sujetos a reglas distintas y ofrecer información más clara sobre su procedencia.

Etiquetado de origen y contratos

La organización quiere mantener la indicación obligatoria del origen en las etiquetas de pasta. Considera que los consumidores deben poder distinguir entre los productos hechos exclusivamente con trigo italiano y aquellos que también incorporan grano de otras procedencias. La transparencia preservaría esa elección sin convertir el origen en el único criterio para valorar la calidad.

CIA propone además reforzar los contratos de cadena entre agricultores e industria. Estos acuerdos permiten fijar de antemano cantidades, características del producto y condiciones económicas, reduciendo en parte la exposición de los productores a las oscilaciones del mercado. Para la industria, aportan mayor visibilidad sobre el suministro nacional y sobre las propiedades del grano disponible para molienda.

La disputa refleja el equilibrio que debe encontrar la industria italiana de la pasta. Molinos y fabricantes necesitan grano con especificaciones técnicas y proteicas adecuadas, mientras los agricultores requieren precios capaces de sostener el cultivo. Las propuestas de CIA buscan preservar la capacidad nacional de trigo duro mediante remuneración, trazabilidad y relaciones comerciales de mayor duración, no solo mediante una declaración de origen.

Análisis completo del mercado

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