← Volver a noticias

Un estudio sitúa a Wilhelmshaven como nodo logístico de CO2 para el mar del Norte

Un estudio de viabilidad propone transportar por ferrocarril hasta Wilhelmshaven el CO2 capturado por las industrias alemana del cemento y del acero. En 2030 podrían llegar unos 11 trenes cargados al día, aunque la red ferroviaria y los riesgos ambientales siguen generando objeciones.

Un estudio sitúa a Wilhelmshaven como nodo logístico de CO2 para el mar del Norte

El estudio traza una ruta desde las plantas industriales hasta el mar del Norte

Wilhelmshaven podría convertirse en un gran nodo de transporte para el dióxido de carbono capturado por las industrias alemanas de elevado consumo energético, según un estudio de viabilidad recogido por NDR. El plan contempla trasladar por ferrocarril grandes volúmenes de CO2 desde fábricas de cemento y acero de toda Alemania hasta una terminal de exportación próxima a JadeWeserPort. Allí se cargaría en buques especializados para llevarlo a depósitos subterráneos bajo el mar del Norte.

El estudio fue encargado por un grupo que incluye empresas energéticas y DB Cargo. Su objetivo es servir de base para posibles inversiones, no constituir una decisión definitiva de construcción u operación. Su principal estimación logística indica que en 2030 podrían llegar a Wilhelmshaven unos 11 trenes cargados cada día. La ciudad pasaría así a conectar la red ferroviaria interior de Alemania con un futuro sistema marítimo de transporte y almacenamiento de carbono.

La terminal de exportación está prevista para 2029

La red empresarial Energy Hub Wilhelmshaven señaló que la terminal proyectada al norte de JadeWeserPort debería iniciar sus operaciones en 2029. El calendario permitiría ponerla en servicio antes de alcanzar en 2030 los volúmenes ferroviarios previstos por el estudio. El modelo exige inversiones coordinadas en instalaciones de carga, equipos ferroviarios especializados, sistemas portuarios de manipulación y buques capaces de transportar dióxido de carbono de forma segura.

Wilhelmshaven ocupa una posición estratégica en la costa alemana del mar del Norte, pero la Cámara de Industria y Comercio de Oldemburgo advirtió de que la red ferroviaria no está preparada para el tráfico adicional. La cámara considera que el estudio envía una señal positiva a la economía regional y puede reforzar el papel de Wilhelmshaven como polo energético. Sin embargo, reclama una rápida ampliación de la infraestructura ferroviaria. Sin capacidad suficiente en vías y terminales, los 11 trenes diarios previstos podrían generar un cuello de botella antes de que la cadena de almacenamiento marino esté plenamente operativa.

La apertura legal encuentra oposición ambiental

El proyecto ha ganado relevancia después de que Alemania abriera la vía legal para almacenar dióxido de carbono bajo el mar. NDR informó de que el Bundesrat aprobó la ley de almacenamiento de CO2 después de su adopción por el Bundestag. Los estados del norte de Alemania también respaldaron la norma, aunque mantienen ciertas reservas. El nuevo marco permite almacenar CO2 capturado bajo territorio marítimo alemán y ofrece un posible destino nacional, además de los proyectos situados en otras zonas del mar del Norte.

Las organizaciones ambientales de Wilhelmshaven cuestionan tanto la seguridad como el argumento climático del proyecto. Una alianza local teme que el CO2 pueda corroer los vagones cisterna. DB Cargo afirma que el transporte se realizará en cisternas con aislamiento especial. La alianza también advierte de que inyectar dióxido de carbono en el lecho marino podría desplazar metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente, y liberarlo a la atmósfera. La Asociación Alemana para la Protección de la Costa del Mar del Norte se opone al almacenamiento, mientras que el Gobierno de Baja Sajonia lo apoya.

La inversión depende de toda la cadena logística

Para los productores de cemento y acero, el nodo podría ofrecer una salida a emisiones difíciles de eliminar únicamente mediante electrificación o energía renovable. Sin embargo, su viabilidad comercial dependerá de mucho más que la terminal de exportación. La captura y el acondicionamiento del CO2, la disponibilidad de trenes, la ampliación ferroviaria, los buques especializados y el acceso a depósitos certificados deben funcionar como una cadena continua.

El estudio proporciona a inversores y usuarios industriales una primera referencia sobre la escala de transporte necesaria, pero no resuelve el reparto de costes, las garantías ambientales ni los plazos de la infraestructura. El futuro de Wilhelmshaven como nodo de CO2 dependerá de que la terminal, el ferrocarril, la regulación y la capacidad de almacenamiento marino avancen de forma coordinada. Un retraso en cualquiera de esos elementos reduciría el valor de los demás y podría limitar los volúmenes disponibles para la terminal.

Análisis completo del mercado

Utilizamos cookies para mejorar su experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y analizar nuestro tráfico. Al hacer clic en "Aceptar todo", usted acepta nuestro uso de cookies. Puede gestionar sus preferencias o obtener más información en nuestra Política de privacidad.