Vietnam importó 2,785 millones de toneladas de arroz y paddy por 800 millones de dólares en el primer semestre de 2026
Según datos aduaneros citados por el diario Thanh Nien, Vietnam compró unos 2,785 millones de toneladas de arroz y paddy entre enero y junio de 2026 por 800 millones de dólares, un 14,53 % menos en volumen que un año antes. El país sigue siendo el segundo importador mundial de arroz tras Filipinas, con Camboya como principal proveedor con unos 2,3 millones de toneladas. En el mismo período exportó 5,2 millones de toneladas por 2.380 millones de dólares.
Vietnam destinó 800 millones de dólares a la importación de arroz y paddy en el primer semestre de 2026, con unas 2,785 millones de toneladas ingresadas, mientras en el mismo período embarcó 5,2 millones de toneladas de arroz, según las estadísticas aduaneras detalladas que cita el diario Thanh Nien.
Las importaciones caen un 14,53 % interanual
El ingreso de paddy y arroz de todo tipo alcanzó unos 2,785 millones de toneladas entre enero y junio, un 14,53 % menos que en el mismo período de 2025. La factura importadora fue de 800 millones de dólares, con descensos tanto en volumen como en valor. La serie aduanera incluye el paddy sin descascarar junto con el grano elaborado, de modo que el total refleja materia prima para procesamiento y también arroz terminado.
La menor compra no alteró la posición de Vietnam entre los compradores. Con unos 2,8 millones de toneladas, el país sigue siendo el segundo importador mundial de arroz tras Filipinas, por delante de China, tercera con cerca de 1,6 millones de toneladas. Thanh Nien señala que Vietnam ocupa el segundo puesto desde hace varios años, sostenido por dos flujos paralelos: grano crudo que entra y arroz elaborado que sale.
Camboya, India y Laos encabezan el suministro
Los principales orígenes de las compras vietnamitas de arroz y paddy, por volumen, fueron:
- Camboya
- India
- Laos
- Tailandia
- Myanmar
Camboya domina el flujo con unos 2,3 millones de toneladas de paddy, casi un 17 % menos que en el primer semestre de 2025. Las empresas vietnamitas citadas por Thanh Nien atribuyen la caída a dos factores: a comienzos de año la exportación tropezó con salidas comerciales limitadas y, al mismo tiempo, la cosecha de invierno-primavera en el país fue buena, lo que redujo la necesidad de materia prima importada. Solo el volumen camboyano explica la mayor parte de los 2,785 millones de toneladas registrados por la aduana, lo que convierte al comercio transfronterizo de paddy en la variable decisiva del balance importador vietnamita.
Las exportaciones suben en volumen y bajan en valor
Vietnam exportó 5,2 millones de toneladas de arroz en los primeros seis meses, casi un 10 % más interanual, pero los ingresos cayeron un 2,5 %, hasta 2.380 millones de dólares. El precio medio de exportación del primer semestre de 2026 se estima en 459,6 dólares por tonelada, un 11,3 % menos que un año antes, de modo que el mayor volumen no compensó la caída de precios. Aun así, el superávit comercial del arroz se amplió hasta 1.580 millones de dólares, un 6 % más que en el primer semestre de 2025, favorecido por la menor factura importadora.
Para el conjunto del año, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) prevé que las exportaciones tailandesas de arroz bajen a unos 7 millones de toneladas por El Niño, mientras Vietnam se mantiene en torno a 8,1 millones. En 2025 Vietnam superó a Tailandia como segundo proveedor mundial de arroz. Su año récord sigue siendo 2024, con 9,1 millones de toneladas embarcadas.
Presión sobre la compra interna
Los expertos citados por Thanh Nien vinculan este doble flujo a una política flexible de importación y exportación que ha dado a Vietnam un papel creciente en las cadenas alimentarias de Asia y del mundo. El paddy importado abastece a los molinos locales y sostiene programas de exportación difíciles de cubrir solo con la cosecha propia.
El coste recae en el mercado interno. Esa misma flexibilidad presiona la compra de paddy de producción local, sobre todo cuando la demanda está apagada, como ocurrió durante la última campaña de invierno-primavera, cuando los agricultores se encontraron con un mercado lento y molinos con existencias holgadas.