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Las ventas de los tres mayores fabricantes iraníes caen un 29,3% en el primer semestre

Iran Khodro, Saipa y Pars Khodro vendieron 270.744 vehículos en el primer semestre del año iraní 1405, un 29,3% menos interanual. La menor producción explica parte de la caída, mientras el deterioro del poder adquisitivo, las subidas de precios y la incertidumbre limitaron la demanda.

Las ventas de los tres mayores fabricantes iraníes caen un 29,3% en el primer semestre

Las ventas conjuntas disminuyen en más de 112.000 vehículos

Las ventas de los tres mayores fabricantes de automóviles de Irán cayeron con fuerza en el primer semestre del año 1405 del calendario iraní, una señal de que el mercado de turismos afronta presiones tanto por las restricciones productivas como por el debilitamiento de la demanda efectiva. Según el medio iraní especializado Asbe Bokhar, Iran Khodro, Saipa y Pars Khodro vendieron conjuntamente 270.744 vehículos, frente a 383.450 en el mismo período del año anterior.

La reducción superó los 112.000 vehículos y alcanzó el 29,3%. Iran Khodro siguió siendo la mayor de las tres compañías, con 192.978 unidades vendidas, aunque su volumen cayó alrededor de un 24%. Las ventas de Saipa bajaron un 33,8%, hasta 65.464 vehículos. Pars Khodro sufrió la contracción más pronunciada, del 60,4%.

Las cifras revelan distintos grados de exposición. Iran Khodro aportó la mayor parte de las ventas y registró el menor descenso porcentual. Las caídas más acusadas de Saipa y Pars Khodro apuntan a una presión superior sobre sus volúmenes de producción, sus gamas o su capacidad para convertir la demanda potencial en compras cerradas.

La menor producción solo explica parte del retroceso

La producción combinada de las tres compañías fue de 280.277 vehículos durante el semestre, alrededor de un 31% menos que en el período comparable. La reducción de las unidades salidas de fábrica limitó directamente la oferta disponible. La menor actividad de las plantas también afecta a concesionarios, proveedores y fabricantes de componentes, al reducir los pedidos en toda la cadena automotriz nacional.

Asbe Bokhar sostiene, sin embargo, que la producción no explica por sí sola la caída. El poder adquisitivo de los hogares se ha deteriorado porque los automóviles se han encarecido mucho más rápido que los ingresos durante los últimos años. La elevada inflación y el aumento del gasto en vivienda, alimentos, transporte y otras necesidades básicas han reducido la parte del presupuesto familiar disponible para comprar un vehículo.

La distinción resulta esencial para evaluar el mercado. La necesidad de transporte personal puede mantenerse, pero muchos posibles clientes no pueden convertirla en una operación. El pago al contado resulta difícil para más hogares, mientras los préstamos y planes de cuotas suelen cubrir solo una parte limitada del precio real. Un comprador puede contar con ingresos, pero carecer del capital inicial necesario.

Los precios y la incertidumbre modifican las decisiones

Las subidas de precios pueden elevar los ingresos nominales de los fabricantes sin sostener el volumen. Asbe Bokhar cita a Iran Khodro como ejemplo y señala que el encarecimiento de sus productos compensó parte del impacto de la caída de las unidades vendidas. Por tanto, un mercado mayor medido en riales no demuestra una demanda más fuerte: su valor monetario puede aumentar mientras disminuye el número de clientes.

La incertidumbre económica y cambiaria añade presión. Los precios de los vehículos son sensibles al tipo de cambio, al coste de los componentes importados, a la política comercial, a las normas de fijación de precios y a las expectativas de inflación. Cuando estas variables cambian con frecuencia, algunos clientes retrasan la compra a la espera de otros precios, condiciones comerciales o circunstancias económicas. Este comportamiento tiene especial peso en Irán, donde el automóvil funciona a la vez como bien de consumo y depósito de valor.

El posicionamiento de producto constituye otra limitación. Parte de la oferta de Iran Khodro y Saipa continúa basada en plataformas y modelos presentes desde hace años, mientras las alternativas importadas y ensambladas localmente se han diversificado. Al subir el precio de los vehículos nacionales, los clientes comparan equipamiento, diseño y tecnología entre más opciones. Los datos semestrales indican que recuperar las ventas exigirá algo más que elevar la producción: la asequibilidad, la financiación, la competitividad de los modelos y una mayor previsibilidad cambiaria y regulatoria determinarán si la demanda latente vuelve a los concesionarios.

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